LA PRENSA/O. MIRANDA

¡Ayyyyy, duele mucho!

¡Ayyyyy, duele mucho! Róger Reyes, de siete años, lloró cuando le ponían la vacuna contra el tétano en el centro de salud de San Judas, en Managua. “Mi mamá me agarró a la impresión cuando iba a la venta”, balbuceó en la banca en la que se sentó a respirar hondo para superar su dolor […]

  • ¡Ayyyyy, duele mucho!

Róger Reyes, de siete años, lloró cuando le ponían la vacuna contra el tétano en el centro de salud de San Judas, en Managua. “Mi mamá me agarró a la impresión cuando iba a la venta”, balbuceó en la banca en la que se sentó a respirar hondo para superar su dolor por el pinchazo. Ayer y hoy son los días que el Ministerio de Salud se ha impuesto como los de mayor trabajo en todo el país, pues incluían viajes a distintas partes de Nicaragua. Hasta la tarde de ayer, el Gobierno no tenía datos actualizados de la cantidad de gente vacunada, reconoció la titular de esa cartera, Maritza Cuan después de la llegada de otro contigente de médicos cubanos.

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