CHELSEA VENCE AL LIVERPOOL
De pronto el Liverpool estaba herido y no pudo detener el desangre. La maniobra del Chelsea fue relampagueante, precisa, mortífera, merecedora de ser descrita por la pluma de Dumas.
Eso fue todo en lo productivo. Así que, ganó el Chelsea 1-0 con un buen primer tiempo, antes de dedicarse a la especulación en segundo, cuando el Liverpool mejoró, pero no lo suficiente para provocar desequilibrio en una defensa mordedora y de mucho oficio.
El gol de Joe Cole a los 29 minutos fue consecuencia de un contragolpe realizado velozmente con deslumbrante geometría destructiva. Ricardo Carvalho recuperó una pelota terminando con el intento de agresión del Liverpool y de inmediato la envió rasante, haciendo que recorriera toda la longitud que Didier Drogba necesitaba por el sector derecho, para llegarle a tiempo, dominarla, enfrentar el acoso de Jamie Carragher, desplazarse un poco entrando al área y centrar también por abajo hacia el centro del área.
Joe Cole, penetrando como corsario desbocado, ni se enteró del esfuerzo desplegado por Álvaro Arbeloa tratando de obstruirlo y con soberbio cañonazo de derecha hizo saltar a la multitud de las butacas en la cancha de Stamford Bridge, mientras el arquero Reina se sentía como la Venus de Milo, sin brazos.
La pizarra no volvió a moverse, pese a la movilidad inagotable de Drogba, el jugador de mayor rendimiento y algunas arremetidas sonando sirenas de los delanteros azules.
Claro, comparado con lo visto entre Manchester y Milan, el futbol mostrado fue discreto y las posibilidades de sacudir las redes, escasas, pero con suficiente presencia de personal atacante en las dos áreas, lo que mantuvo el interés y la intriga.
Evitando el 2-0, el Liverpool tomó aire, peleó los últimos 10 minutos, pero el Chelsea no soltó el botín y se adelantó en esta semifinal de la Champions.
Por ahora, antes de los partidos de vuelta, la final se jugará hablando inglés.