Hasta hace poco bastaba que a los Yanquis les gustara un pelotero para conseguirlo. La flexibilidad de su billetera no reparaba en salarios y menos en impuestos. Se obtenía al jugador y punto.
Fue así como desfilaron con el uniforme a rayas figuras del calibre de Reggie Jackson, Jim Hunter y Dave Winfield, hasta llegar a Alex Rodríguez, Johnny Damon y Jason Giambi, sin olvidar a Randy Johnson, Kevin Brown y Roger Clemens.
Sin embargo, de pronto, los Yanquis se encontraron con que no tenían quién abriera el juego de hoy contra Toronto. Pero en lugar de ver hacia fuera, al mercado, lanzaron la mirada hacia sus sucursales.
Y el abridor es Phil Hughes, de 20 años, su mejor prospecto, quien se va a convertir en el abridor más joven de los Yanquis, desde José Rijo, quien debutó a los 18 años en 1984.
Hoy tira Hughes, pero en días recientes han iniciado juegos Darrell Rasner, Chase Wright y Jeff Karstens. ¿Usted los conocía?.. Se trata sin duda de una nueva estrategia, en la que los Yanquis han recurrido a sus talentos, en lugar de buscar en otros clubes.
Habrá quienes se quedarán y otros irán de vuelta a las Menores pero fue así, apelando al talento de sus fincas, que vimos el desarrollo de Robinson Canó, Melky Cabrera y Chien Ming Wang, piezas valiosos, jóvenes y baratas.
Y quizá habría que recordar, que hace no muchos años irrumpieron los Bernie Williams, Mariano Rivera, Derek Jeter, Jorge Posada, Andy Pettitte y Ramiro Mendoza, quienes edificaron una gloriosa etapa para los Bombarderos.
De Hughes, se ha dicho que será el próximo Clemens. Los Yanquis no necesitan tanto. Les basta con un abridor decente, que supere el promedio de 4.9 innings que tienen sus abridores por apertura.
Hughes tenía 2-1 y 3.94 en Triple A. Fue escogido en el primer round del draft del 2004. El año pasado tuvo 10-3 y 2.25, con 168 ponches en 146 innings en Doble A. La idea original era que debutara en septiembre próximo, pero las tribulaciones de los Yanquis aceleraron los planes.