- Comer en exceso o dejar de comer, le pueden traer consecuencias graves a su salud, incluso, la muerte
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La alimentación es parte de la vida diaria, de ello depende nuestra supervivencia, sin alimentarnos no podemos sobrevivir pero si nos sobrealimentamos, nuestra supervivencia también va a ser muy difícil.
Los extremos siempre son peligrosos, la persona que come en exceso tiende a la obesidad, una vez que se pasa de los niveles de sobrepeso y pasa a la obesidad, es más difícil recuperar el peso adecuado, el cual depende del sexo, de la edad, de la actividad física que cada persona realice, señala la especialista en nutrición, Esther Sánchez.
Actualmente, la sociedad vive en una constante preocupación por el peso, ya que los niveles de obesidad y desnutrición a nivel mundial son alarmantes.
Según la especialista, una persona obesa está expuesta a problemas de colesterol, de triglicéridos, presión arterial elevada, infartos, derrame cerebral, embolias, trombosis y diabetes tipo dos; con ello, la persona tiene una menor calidad y tiempo de vida.
Sánchez señala que hay algunas señales de alarma que indican que estamos pasando la barrera del sobrepeso a la obesidad. La primera señal es cansancio al hablar, al caminar, al subir gradas y dificultad con la respiración al dormir.
Comer en exceso grandes cantidades de una sola vez le puede ocasionar gastritis porque digiere mal los alimentos, ya que al comer demasiado rápido no mastica bien, también le causa reflujos y anda eructando la comida frecuentemente, afirma.
El otro extremo es el de las personas que no comen lo suficiente, quieren guardar la línea y caen en el error de creer que tener bajo peso es estar bien. Sánchez afirma que el cuerpo necesita diariamente 40 nutrientes, los cuales se encuentran en una dieta balanceada; por lo tanto, si no comemos del todo o comemos solo un alimento, el cuerpo no obtiene los nutrientes.
Las personas que sienten aversión por los alimentos, por el temor a subir de peso, están en constante ayuno, lo cual les puede traer como consecuencia anorexia nerviosa.
Las personas que no comen se deshidratan porque lo primero que el cuerpo pierde es el agua; pierden minerales, electrolitos, se ponen flácidos y van perdiendo las energías, señala Sánchez.
Cuando la alimentación es deficiente, según la nutricionista, la persona presenta bajones en los niveles de azúcar en la sangre, hay pérdida de memoria porque no le llega energía al cerebro, presentan fatiga crónica, pérdida de masa muscular, también pueden presentar náuseas, vómitos y bajad de presión por la pérdida de líquidos.
Cabe señalar que muchas personas cuando empiezan a perder peso, suben su autoestima, lo cual es bueno, pero siempre y cuando se detengan y hagan una dieta de mantenimiento cuando lleguen a un peso adecuado.
Como podemos ver, los dos extremos traen consecuencias fatales. Lo ideal es buscar el punto medio o sea el peso deseado, según su sexo, edad, estatura y estructura física.