- Hasta la tierra cambió de color porque la capa fértil se escurrió
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Julio César Gómez Alonso, habitante de la ciudad de Boaco, añora la frondosidad que rodeaba al río Fonseca y la abundancia de agua pura y cristalina.
“Me acuerdo que en el (río) Fonseca nos bañábamos en la poza, conocida como ‘la piedra de en medio’, donde nos hacíamos clavados. Ahora da ganas de llorar, ver sólo piedras peladas y la cloaca en que se ha convertido”, comenta Gómez Alonso.
El río Fonseca es hoy el recipiente de las aguas negras de la ciudad de Boaco y su vertiente parece haber sucumbido a la deforestación del boque que alimentaba su antigua corriente de aguas cristalinas.
Solange Martínez, con 15 años de edad y habitante del barrio Santa Isabel, de Boaco, se queja de la poca agua que reciben en su casa, donde la ropa sucia se acumula porque el poco líquido que sale por la tubería lo guardan para beber.
Asegura que su hermano Stuart, de 7 años, a veces se va a la escuela sin bañar, porque compran cada barril de agua a 30 córdobas o más.
Esta es la realidad de miles de pobladores de los barrios de la parte alta de la ciudad de Boaco, como Tierra Blanca, donde la tubería del agua potable es más un adorno porque pasan meses sin recibir ni una sola gota de agua.
El productor de hortalizas del municipio de Santa Lucía, Gerardo José Huerta Tercero, afirma que la parte sur del departamento de Boaco se ha vuelto más seca y los agricultores sufren la falta de agua por la deforestación en la cuenca del río Fonseca.
SÓLO PIEDRAS
Jonathan González, de la unidad de gestión ambiental de la Alcaldía de Boaco, plantea que, además del despale, “por falta de cultura ambiental se tira la basura por todos lados, lo que se convierte en una de las causas de contaminación del suelo”.
Dijo que a través de la Asociación de Municipios de Boaco buscan financiamiento para proyectos ambientales, como la campaña No a las Quemas, prácticas ecológicas de los estudiantes y educación ambiental para la población.
Miguel González, delegado del Ministerio de Agricultura (Magfor), confirmó que en el departamento de Boaco “se han secado los ojos de agua, el río está en pozas, el agua ya no corre”.
La tierra cambió de color, porque la capa fértil, de unos 40 centímetros, se fue a los ríos y ahora sólo quedan piedras, indicó el productor Huerta Tercero. “Las cosechas ya no son lo mismo, si cosechábamos 30, 40 quintales, ahora sacamos cinco quintales, porque no hemos cuidado la capa fértil”, aseguró el productor.