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Dietas mágicas: ¿cuál seguir?

Dieta de la luna, té verde, Atkins, South Beach, en fin, existen miles que ofrecen reducir de peso [doap_box title=»Dieta del día» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»] Ejemplo de dieta hipocalórica balanceada en sustancias nutritivas. Desayuno: un yogurt descremado, con cereal o pan integral. Otra alternativa de desayuno puede ser un vaso de leche descremada con una tortilla […]

  • Dieta de la luna, té verde, Atkins, South Beach, en fin, existen miles que ofrecen reducir de peso
[doap_box title=»Dieta del día» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»]

Ejemplo de dieta hipocalórica balanceada en sustancias nutritivas.

Desayuno: un yogurt descremado, con cereal o pan integral. Otra alternativa de desayuno puede ser un vaso de leche descremada con una tortilla y quesillo.

Merienda a media mañana: una fruta o un vaso de avena integral.

Almuerzo: pescado o pollo a la plancha, arroz integral, ensalada mixta: lechuga, brócoli, tomate, remolacha, tortilla.

Merienda a media tarde: una fruta o una barra de cereal integral.

Cena: frijoles o gallopinto con poca grasa. Queso, tortilla, ensalada de repollo con zanahoria y tomate. Otra alternativa es sopa de verduras, verduras cocidas, 1 fruta excepto plátano.

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La lista de dietas mágicas para perder peso es enorme. Todas venden una disminución de peso rápida, efectiva y casi sin sufrimiento.

Cada vez, mucha más gente se enfrenta al dilema cotidiano de optar por las soluciones mágicas para reducir de peso. Muchos desean una solución rápida, fácil, sin esfuerzo, sin dietas ni ejercicio; pero la solución está en seguir una dieta balanceada, en conseguir una transformación en los hábitos alimenticios, en el estilo de vida y actividad física.

Con este método o estrategia se logra perder los kilos de sobrepeso que deseamos y logramos mantener el peso deseado.

La eficacia de las dietas no está dada por el sufrimiento que causan sino que por su capacidad de cambiar la forma de nutrición de la persona, por la modificación y sostenimiento de los hábitos alimenticios saludables y por el incremento de la actividad física.

Por el contrario, las dietas mágicas en su mayoría son dietas disarmónicas —en las que no hay un régimen balanceado— son dañinas porque no tienen la cantidad de nutrientes adecuados. Uno de los principales problemas de este tipo de dietas es que aparte de ser muy estrictas —si bien reducen peso— se trata de agua o masa muscular y no de grasa.

La grasa es más difícil de eliminar, sobre todo, con el paso de los años. Esto es así porque las grasas que ingerimos diariamente deben ser eliminadas; de lo contrario, se acumulan en partes del cuerpo y se endurecen (caderas, vientre, parte superior de los brazos, etc.).

La mayor debilidad de las dietas mágicas es que no forman un hábito de alimentación saludable y permanente. Las personas con sobrepeso tienen un problema para toda la vida, por lo tanto, no les sirve una dieta de dos semanas porque van a recuperar los kilos bajados en cuanto vuelvan a comer como lo hacían antes.

Los “rebotes” dañan la autoestima y traen como consecuencia un mayor aumento de peso. Cuando se reducen kilos apresuradamente, disminuye el metabolismo, lo que ayuda a subir con la misma velocidad con que se bajó de peso.

Es más recomendable la reducción de peso lenta con una dieta baja en calorías y balanceada en sustancias nutritivas, acompañada de actividad física y bajo la guía y supervisión profesional.

Es importante estar conscientes de que “el tratamiento dietético de la obesidad es un proceso a largo plazo que se caracteriza no sólo por la implantación de un régimen dietético sino también por la modificación de los hábitos alimenticios y el estilo de vida, que incluye cambios en la actividad física diaria, situaciones de sobreingesta puntual, ingesta impulsiva o no planeada”.

* La autora es dietista. Maestría en Nutrición Aplicada. Teléfonos: 277-1408 y 6454509.

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