- Al leer su propio informe, el perito Noel Martín Corea resultó ser poco convincente para la juez Ivett Toruño, pues entre otras cosas dijo que se había equivocado a la hora de escribir su informe y que había un error en el tipo de sangre de Volz, pues no era “O” positivo, sino “A”
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Si algo por destacar hay en este proceso judicial que llamó la atención de quienes lo siguieron de cerca, son las fallidas pruebas periciales que al final no aportaron nada, e incluso, fueron desechadas por la judicial Ivett Toruño quien criticó fuertemente la actuación de un perito del Laboratorio Central de Criminalística de la Policía Nacional a cargo de los análisis de las pruebas que se recogieron en la escena del crimen.
Aquel 21 de noviembre del 2006, de acuerdo al acta de ocupación de un investigador policial, se recopilaron entre otras cosas, muestras de restos de manchas de aspecto hemático encontradas en la tasa del inodoro del lugar donde encontraron a Doris Ivania Jiménez Alvarado, fibras de cabellos en la región del tórax de la víctima y más de 100 cabellos recopilados en la escena del crimen.
La forense Isolda Arcia, tomó muestras con hisopos de la parte interna de la vulva de la víctima y en ese momento apuntó que se notaba “una sustancia viscosa color blanco posiblemente compatible con semen; en el ano había salida de secreción de aspecto hemático”.
LISTA DE MUESTRAS
También se tomaron muestras de secreciones anal y oral, se tomaron tres fibras de vello púbico del cadáver y muestras de sangre, se recopilaron 21 fibras de cabello de aspecto de vello genital encontrados en una sábana floreada, se hizo un raspado de las uñas de Doris Ivania (pues se supone que la víctima se defendió de sus agresores arañándolos) y se tomaron muestras de una sábana que contenía sangre.
A los entonces imputados se les extrajeron muestras de cabello, de vello púbico, de saliva y de sangre; en el caso de Volz además se le hizo un hisopeado de uñas.
Se pidió al perito de Criminalística que determinara el grupo sanguíneo de la muestra de sangre líquida remitida y que se establecieran coincidencias con los resultados obtenidos, que se determinara si había presencia de semen en las evidencias remitidas y de encontrarse que se determinara el carácter secretor y grupo sanguíneo; que se analizara si en las evidencias remitidas había presencia de sangre y que se determinara su grupo sanguíneo y finalmente que se determinara el carácter secretor y grupo sanguíneo de las muestras de salivas remitidas.
Pero los resultados de los análisis practicados a toda la evidencia recolectada, no fueron nada alentadores, pues prácticamente no dijeron nada. Y durante el juicio la misma juez desestimó estas pruebas.
LOS RESULTADOS
En ese momento, los resultados fueron los siguientes: se determinó que Doris Ivania tenía grupo de sangre A, que no había presencia de semen en los análisis practicados a las muestras de fluidos vaginales y anales (ni en otros objetos como sábanas), que no se encontró sangre en las muestras de hisopeado de uñas que se le practicó a la víctima y que la sangre que había en varios pedazos de sábana eran de tipo “O” positivo.
La pregunta de la defensa fue entonces: ¿Cómo es que la muchacha fue violada y no se le encontró semen? ¿Cómo es que rasguñó a sus agresores y no se encontró sangre en sus uñas?; por esto la defensa alegó que no era posible que Volz estuviera vinculado al crimen porque las señas que tenía en su espalda habían sido provocadas por cargar el ataúd de su novia y no por los rasguños de Doris Ivania.
En el caso de Volz los resultados en ese momento revelaron que era tipo de sangre “O” positivo, que en su mano derecha había presencia de sangre, aunque al final no se determinó el grupo sanguíneo por ser las muestras insuficientes.
También se determinó que Julio Martín Chamorro tenía tipo de sangre “O” y que Nelson López Dangla era tipo “B”.
SORPRESA COMPLICÓ TODO
Pero la sorpresa vendría en el juicio. Al leer su propio informe, el perito Noel Martín Corea resultó ser poco convincente para la juez Toruño, pues entre otras cosas dijo que se había equivocado a la hora de escribir su informe y que había un error en el tipo de sangre de Volz, pues no era “O” positivo, sino “A”.
Para sorpresa de todos dijo que ninguno de los cabellos recolectados en la escena del crimen correspondía con los de la víctima ni tampoco con los de los acusados; la juez Toruño entonces dijo que por su negligencia, la investigación hecha se había ido “al traste”.
“Evidentemente nos encontramos con resultados periciales que fueron totalmente inútiles, no dijeron nada ni a favor ni en contra, obviamente la decisión de la juez fue, si hay algo que no me sirve ni para esclarecer el asunto ni para crear la duda razonable, lo que me queda es descartarlo”, dijo Ibarra.
Destacó que una pregunta importante que salió en el juicio fue que cómo era posible que de la recopilación de más de 100 muestras de cabello ninguno coincidiera con la víctima. “Entonces la lógica te dijera: ¿si no hay cabello de la víctima, significa que no estaba ahí? La respuesta es no. La víctima sí estaba ahí”, reflexionó Ibarra.
“Eliminada la pericial, lo que te queda como juez es valorar lo que te resta, si tengo pruebas de los dictámenes forenses, investigadores, testigos que me dan la certeza sobre un punto, obviamente como una de las partes procesales mi interés hubiera sido que hubieran dicho algo (los resultados) porque no soy un acusador a ultranza, no se trata de decapitar a alguien porque lo acuse, sino de esclarecer un hecho y definir la participación de alguien y obviamente una prueba pericial en eso me ayuda, pero el hecho que no esté no significa de que el caso no sucedió tal como se dijo”, indicó la funcionaria.
¿RASGUÑOS oMARCAS DE ATAÚD?
Las lesiones en la espalda de Volz también fueron algo que llamaron la atención, pues su defensa adujo que se las había ocasionado con el ataúd que cargó durante el entierro de Jiménez Alvarado, sin embargo, las investigaciones sugieren que fueron causadas por rasguños de la víctima, en un intento por defenderse de sus agresores.
“La forense dice que son las uñas las que ocasionaron esas lesiones, sin embargo él (Volz) dice que fue por la presión del ataúd y que fue una sola línea, cuando la fotografía decía que eran varias y paralelas…y lo otro que dice que también le perjudica en la sentencia, tiene que ver con todo el itinerario que dice haber realizado el día en que ocurrieron los hechos, aparentemente no tuvo ningún contacto con algo que tuviera sangre, sin embargo, el día que viene y es detenido y se le toman muestras, él tiene sangre en las uñas, pero al final no se pudo conocer el grupo sanguíneo porque eran escasas (las muestras), lamentablemente eso fue parte de lo que no sirvió para esclarecer el hecho, ¿pero de dónde salió la sangre?», se preguntó Ibarra.