- Ha estado en diez diferentes sitios, por eso han calificado de errante a nuestro Museo Nacional, actualmente en el Palacio de la Cultura. El terremoto de 1972 le causó irreparables daños. Parte de su historia son: don Diocleciano Chaves López y su hija, Crisanta y doña Leonor Martínez de Rocha. Posee salas de gran valor. Gran parte de nuestra población no lo conoce. Tiene piezas con edades de cuatro millones de años
-
Notas Relacionadas > En 1888, don Diocleciano Chaves López, construía un casa para uso familiar, cuando observó que en varias piedras que había comprado, extraídas de lo que es ahora el barrio El Recreo, se miraban unas huellas humanas. Nació así el interés por formar un museo de parte de quien fuera el fundador y director por más años del Museo Nacional de Nicaragua que ahora lleva su nombre.
El Presidente de la República, general José Santos Zelaya López, con fecha 26 de agosto de 1897, hace publicar el acuerdo creando el Museo Industrial, Comercial y Científico, nombrando al doctor David J. Guzmán como su director para que lo organice y reglamente; a don Diocleciano se le dio el nombramiento de Formador del Museo, donando sus valiosas colecciones. Se inauguró en 1900.
En el primer sitio que estuvo fue un edificio situado en la Avenida Central (Roosevelt), frente al Hotel Lupone, donde luego se construyó el Gran Hotel, lugar ahora llamado Centro Cultural Ruinas del Gran Hotel. En 1901 fue nombrado director don Alejandro García. En 1902, don Diocleciano logró que se llamara Museo de Historia Natural y Científico.
DON DIOCLECIANO DIRECTOR
De 1904 a 1906 se desempeñó como director el sabio Miguel Ramírez Goyena, quien aportó los estudios de su obra Flora Nicaragüense. Para entonces el Museo había establecido relaciones con el Museo Británico de Londres, la Smithsonian Institution de Washington, el Field Museum of Natural History of Chicago.
En 1904 fue nombrado Ministro (Embajador) de Inglaterra en Nicaragua Sir. Edward J. Thorston, quien le propuso a don Diocleciano trabajo en el Museo Británico de Londres, éste decidió quedarse en Nicaragua. El diplomático ofreció su apoyo al Museo, lamentablemente falleció el 26 de agosto de 1904, está sepultado en el Cementerio San Pedro, el Gobierno le rindió homenaje de General de División.
En 1906 es nombrado director don Diocleciano, lo sería por treinta años. En un tiempo el Museo estuvo en el edificio que había servido a la oficina de correos. En 1912 se traslada a un local conocido como La Momotombo, antigua sede de la Escuela Politécnica, la Academia Militar del general Zelaya López, frente a la Cervecería, cerca de la costa del lago Xolotlán.
Los marinos norteamericanos exigieron se les entregara el edificio de La Momotombo y el Museo fue obligado a instalarse en un pequeño local cerca del Instituto Pedagógico de Managua. A la salida de las tropas de ocupación regresó el Museo a La Momotombo, allí estaba cuando el terremoto del 31 de marzo de 1931. Como se ubicaba en las afueras de la ciudad no fue afectado por los incendios. El 27 de octubre de 1936 fallece don Diocleciano, y su hija Crisanta quien desde 1926 trabajaba con él en el Museo, es nombrada directora.
Después del terremoto, el Museo fue trasladado al Edificio Zacarías Guerra, al final de la Calle Colón. En 1949 entra a laborar en el Museo la señorita Leonor Martínez Ramírez, quien llegaría a ser directora, una persona importante en la historia de la institución, junto con su hermano Roberto, gran restaurador, miembro del personal desde 1952, actualmente jubilado. Otra eficiente empleada fue doña Paula Mendoza.
En 1959, el Museo es obligado a salir del Edificio Zacarías Guerra y trasladarse de la Alianza Francesa (ahora Cosep), en la calle El Triunfo, media cuadra abajo. En 1969 el Museo se traslada del edificio donde estaba la Casa Pellas, sobre la Roosevelt, media cuadra arriba, frente a la Escuela República de Honduras.
DESTRUIDO POR EL TERREMOTO
El Museo errante en 1960 se instala de donde quedaba el Almacén de Jorge del Carmen, en la Avenida Roosevelt, media cuadra abajo. Ahí estaba el amanecer del 23 de diciembre de 1972. La obra de don Diocleciano y de su hija Crisanta quedó casi toda destruida. Valiosa colecciones de botánica, entomología, ornitología, cerámica, las colecciones de oro y jade fueron consumidas por las llamas o se las robaron.
Cantidades de animales disecados por padre e hija se redujeron a cenizas. Yo vi en varias ocasiones trabajando a la señorita Crisanta, ya que su sobrino, Gustavo Guerrero, era muy amigo de mi familia, él vivía con su esposa Vilma Bendaña en la misma casa. Ella pasaba largo rato dándole forma desde un venado hasta un tigrillo, una urraca o una oropéndola. Para 1971, ella había sido jubilada, laboró 45 años en el Museo, fue su directora desde 1936, menos el año de 1960 que fue el director Francisco Pérez Estrada.
En 1972 el director fue el poeta granadino Enrique Fernández Morales. De 1973 a 1997, el Hermano de las Escuelas Cristianas de La Salle, Joaquín Matilló Villa, conocido como Hermano Hildeberto. De 1979 a 1997 asumió con toda justicia doña Leonor Martínez de Rocha. Los siguientes directores fueron: Manuel Román Lacayo (1997-1999), Luvy Pichardo Pichardo (1999-2000) y desde el 2001, Edgard Espinoza Pérez.
Después de 1972 pasaron cinco años para que se reorganizara el Museo y se instalara en la Colonia Dambach, actualmente en abandono. Allí estuvo hasta 1997 que pasó al Palacio de la Cultura, donde se ha interrumpido su errante historia. Tuvieron que pasar cien años para que se le diera un lugar decoroso. En el patio está el busto de don Diocleciano, obra de Genaro Amador Lira.