Los escritos académicos presentan alto grado de complejidad
Tiempo para leer
¿Acaso es exclusivo de la enseñanza básica y media que los estudiantes lean y escriban correctamente? Si usted reflexiona en estos momentos ante la cantidad de anuncios de propaganda en carteles, vallas, camiones, televisivos y a veces en los medios escritos se observa una gran cantidad de faltas de ortografías que se “escapan”, hecho que nos avala la necesidad de que aprendamos a leer y escribir de una manera correcta, siendo una tarea de todos los que enseñamos y no exclusiva de los docentes de la asignatura de Español.
Sin embargo, el ámbito universitario suele darle un “toque de distinción” a la enseñanza de la lectura y la escritura ¿por qué? Veamos. La universidad dentro de sus propósitos generales debe incorporar la construcción de conocimiento, ya sea la generación de nuevos saberes a través de la investigación, su reconstrucción a través de los procesos de enseñanza y aprendizaje, o su reorganización en función de la proyección social.
En este sentido la función docente consistirá en facilitar la interacción de los estudiantes con las prácticas del lenguaje propias de la investigación y de la comunicación de saberes, de modo que pueda permitirles su plena integración a la comunidad científico-académica.
Si concretamos un poco más los propósitos en particulares, también la universidad deberá encargarse que la lectura y la escritura sean indisociables de las actividades de los sujetos dentro de una determinada comunidad sociolingüística (en nuestro caso, la científico académica).
Recordemos que el lenguaje opera como una herramienta de control y resolución de las diferentes situaciones, que permiten al estudiante desarrollar nuevas estrategias de construcción de conocimientos, no sólo en general sino alrededor de los objetos de un área determinada. Esto quiere decir que a lo específico de lo científico académico se agrega lo específico de cada área o disciplina.
En otras palabras, se lee para conocer la postura de un autor, para fundamentar o cuestionar una afirmación, para memorizar fórmulas o principios científicos, para conocer nuevos aportes al conocimiento de un objeto determinado, etc. Se escribe para organizar lo que se leyó, para tomar notas de una clase magistral, para dar cuenta de lo que se sabe, para presentar una ponencia, para fundamentar una hipótesis, para sistematizar datos, para realizar un informe de investigación, para presentar la tesis de licenciatura.
Y cada una de estas prácticas tendrá su propia lógica, su propia organización, su propio código lingüístico, su propia semántica, es decir su propia práctica de lenguaje, según se esté en el ámbito de las ciencias sociales, de la matemática, de la historia, de la biología, etc.