- Jackie Robinson soportó maltratos, provocaciones y humillaciones
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JACKIE ROBINSON PINTA DE NEGRO EL BEISBOL
En una época en que -como diría Einstein-, era más fácil desintegrar un átomo que un prejuicio, la imaginación de Branch Rickey fue lo suficientemente ágil, oportuna y poderosa, para convertir en algo real, la presencia de un pelotero negro en las Grandes Ligas.
Finalmente, ahí estaba con su gracia y fiereza, listo para superar todo tipo de complicaciones, Jackie Robinson saltando encima de la barrera, aquel 15 de abril de 1947.
Un negro, jugando y brillando en la gran carpa.
Fue el convencimiento, la insistencia y la habilidad de Rickey, ejecutivo de los Dodgers de Brooklyn, lo que permitió que el beisbol comenzara a poblarse de caras extrañas, se fortaleciera y creciera como espectáculo y negocio.
¿Por qué no?
Si el asombroso Jesse Owens era una referencia obligada en el deporte mundial; si Joe Louis, Ray “Sugar” Robinson y Archie Moore, resplandecían como las figuras cumbres del boxeo; si los Trotamundos de Harlem se robaban el show en el baloncesto extra-oficial, ¿por qué no tratar de abrirle espacio a los negros en el beisbol?
En 1945, la segunda Guerra Mundial mantenía al planeta echando humo. Pero fue cuando el atrevido Rickey, en un rapto de inspiración, puso en marcha la gestión que revolucionaría el beisbol: firmar un pelotero negro.
Claro, la escogencia tenía que ser precisa. Un jugador formidable con la valentía, el carácter y las agallas suficientes, para ser humilde frente a las provocaciones, agresiones y humillaciones.
El 23 de octubre de 1945, en Montreal, la gente de los Dodgers informó a la prensa la contratación de Jackie Robinson para jugar con los Royals y la noticia produjo las esperadas controversias. Algunos consideraron que ese era un paso adelante en el beisbol, otros en cambio, calificaron la maniobra de estocada camuflada.
La atracción que Jackie sentía por el beisbol, lo hizo olvidarse de sus posibilidades en el futbol americano, el atletismo y el baloncesto.
ADIÓS AL CAMPO CORTO
Jackie en compañía de su esposa Rachel viajó desde California para reportarse a los Royals y un inconveniente serio, aparte del color de su piel, fue el llegar a disputarle las paradas cortas a Stanley Breerd, quien tenía una doble ventaja, se trataba de un short eficiente y elegante y era gran favorito en Montreal por haber nacido allí.
Para remate, en su afán por hacer las cosas lo mejor posible, Jackie se enredó mucho, sobre todo tirando muy fuerte y después de ser probado en primera base, fue instalado en segunda con ciertas reservas. Se apunta que el manager Clay Hooper, se esforzó en controlar al grupo de peloteros molestos por la presencia de Robinson.
Es difícil caminar solo en busca del progreso frente a tantos inconvenientes, y Robinson encontró en Lou Rochelli, un infielder de Montreal, el apoyo que necesitaba para mejorar técnicamente. Jackie a pesar de sus antecedentes con los Monarcas, tenía muchas dificultades para batear y encima de eso, la presión. En algunas ciudades como Jersey City, Sanford, se les cancelaron partidos de preparación a los Royals por tener un negro en el roster.
LA DUDA: ¿SERÁ CAPAZ?
Según la historia largamente contada, el último diálogo con Rickey, en la oficina de los Dodgers, antes de inaugurarse la temporada de Triple A, fue violento pero saludable:
¿Crees tener agallas?, le preguntó el ejecutivo.
-Sí señor, he demostrado que puedo fajarme en cualquier circunstancia, que nada me intimida, que puedo sostener inalterablemente un juego agresivo.
-No quiero eso, lo que digo es agallas para asimilar todas las situaciones adversas que se van a presentar, los gritos para abrumarte, los codazos, las barridas mal intencionadas, los salivazos, las agresiones.
-Usted quiere que yo tenga miedo de responder a la pelea. ¿Eso es señor Rickey? Preguntó Jackie.
-No es eso. Lo que quiero es que tengas el coraje y la voluntad para no responder a las provocaciones, que tengas en mente la importancia de tu gestión como el primer negro con oportunidad de llegar a las Grandes Ligas. ¿Entiendes? Si te pegan en una mejilla, recuerda que tienes la otra. Eso es lo que quiero… ¿Serás capaz?
-Sí señor Rickey, se lo aseguró.
VAYA DEBUT
El 14 de abril de 1946, cuando la posibilidad de ver a Willie Mays y Hank Aaron en el Salón de la Fama de Cooperstown al lado de leyendas como Babe Ruth, Lou Gering y Ty Cobb, era un disparate, Jackie Robinson debutó oficialmente con los Royals de Montreal en el Estadio Roosevelt de Jersey City ante más de 35 mil personas y el primer lanzamiento, como todo mundo lo esperaba, fue una recta de velocidad a la altura de la cabeza que lo obligó a saltar bruscamente del cajón de bateo.
La lucha estaba planteada y Jackie tuvo que convertirse en un tigre frente al plato para poder enfrentar con posibilidades de éxito, los fuertes staffs que se encontraban en la antesala de las Grandes Ligas.
El debut de Robinson no pudo ser más impresionante, conectó 4 hits en 5 turnos, entre ellos un cuadrangular y robó 2 bases en la victoria resonante de los Royals 14-1. En el short estaba Al Campanis y por cierto formaron una excelente combinación de doble plays. Con 349 puntos y 40 robos, Robinson fue el pelotero sensación de la temporada, soportando toda clase de provocaciones con un estoicismo admirable.
Los Dodgers habían quedado en tercer lugar durante la temporada de 1945 y lograron escalar al segundo en 1946, detrás de aquellos pujantes Cardenales que le ganaron la Serie Mundial al Boston, pero el equipo carecía de poder.
Su máximo jonronero había sido Pete Reiser con 11 y el único impulsador de calibre era Dixie Walker, quien supero la barrera de las 100, el equipo tenía serios problemas en la primera base y la antesala no daba la impresión de estar bien cubierta. Eso lo sabía mejor que nadie el manager Leo Durocher, quien tuvo que recurrir a toda su habilidad como estratega para conducir al equipo por el sendero de la victoria y forzar una serie extra por el banderín en 1946.
Después de ver en acción a Robinson con los Royals, Brach Rickey pensó: “Puede que ya esté listo para ayudarnos”.
El primer paso, era preparar el entorno, porque no era algo sencillo introducir un pelotero de color en una alineación de Grandes Ligas. Imaginen el alboroto, después de haber visto lo ocurrido con Robinson en los Royals.
Una maniobra de Rickey sorprendió a todos en Triple A. Robinson fue colocado repentinamente en la primera base del Montreal. ¿Por qué eso? Bueno, se consideró que la principal debilidad de los Dodgers estaba en primera base y que Ed Stevens no parecía ser el hombre capaz de resolver el problema como tampoco Howard Shuitz.
El mayor sorprendido fue Robinson: “No puede ser que haya estado trabajando tanto para pulirme como segunda base y que ahora de pronto, me envíen a primera”, manifestó.
NI MODO MANO
Con Eddie Stanky en segunda y Pee Wee Reese en las paradas cortas, Robinson no tenía sitio de momento en el corazón del infield, pero en primera base y aun en tercera, las perspectivas eran otras.
Como de costumbre, los Dodgers cerraban su preparación realizando una serie contra los Royals en el Ebbets Field, y allí estaba Robinson en primera base. Después de la serie, todo quedaría preparado para la inauguración de la temporada del 47. En medio de un alboroto de última hora, la oficina del comisionado suspendió por un año a Leo Durocher. Esto permitió que se nombrara como timonel a Burt Shootton, quien le ayudó mucho a Robinson.
El 10 de abril, cuando se realizó el último juego de la serie, un comunicado circuló en el palco de prensa del Ebbets Field: “Los Dodgers han adquirido de Montreal, los servicios de Jackie Robinson” y se levantó una polvareda. Un negro en el beisbol de Grandes Ligas. Satchell Paige estaba por cumplir cuarenta y un años de acuerdo a una partida de nacimiento poco creíble y Willie Mays con dieciséis, estaba a tres temporadas de vestir la casaca del equipo Trenton.
En Triple A, tres negros, Don Newcombe, Roy Campanella y Ray Partlow, celebraron la noticia. Las puertas se habían abierto, aunque no totalmente. Ahora todo dependería de Robinson.
EL DÍA HISTÓRICO
El 15 de abril de ese 1947, hace sesenta años, Jackie Robinson, con el número 42 en la espalda, salió a cubrir la primera base de los Dodgers contra los Bravos de Boston y Johnny Sain, en el Ebbets Field.
Pronto Robinson se dio cuenta que no era lo mismo vestir la chaqueta de los Royals que la de los Dodgers, se fue en blanco 4 veces y se vio inseguro en el fildeo. Al día siguiente conectó su primer hit en las Mayores y después se vio involucrado en un slump sin poder batear de hit en 20 turnos. Además de lucir errático.
Se pensó que Shooton lo enviaría al banco y colocaría en su lugar a Stevens, pero no fue así. Poco a poco, en medio de múltiples presiones Robinson fue asentándose y para el mes de junio, nadie discutía su titularidad. Terminó con 297 puntos, 175 hits, 12 jonrones, 125 anotadas y 48 impulsadas, para unos Dodgers que ganaron el gallardete de la Liga Nacional logrando 94 victorias. Fue nombrado Novato del Año y más adelante llegó a conseguir el Más Valioso.