Cada mañana desde hace cinco años, Ángela Huergo se traslada al Mercado Oriental a brindar asesoramiento sicológico a los niños del Colegio Pan y Amor y al Hogar de jóvenes y adolescentes que forma parte del proyecto.
Ángela brinda servicio voluntario desde 1986, primero en su natal España, luego en África, Guatemala, Costa Rica y Argentina. Cuando llegó a Nicaragua se ofreció a colaborar en lo que se necesitara e inmediatamente empezó a ayudar a esos niños.
Huergo asegura que aprende algo diferente todos los días con los retos que se le plantean. Cada niño es un mundo y tiene una historia diferente y lo que hago difícilmente se aprende en la universidad, señala.
La labor de Huergo no se limita a dar apoyo sicológico a los niños sino que trabaja de manera integral con la familia y les da seguimiento. Asimismo, brinda asesoría educativa al colegio para mejorar la educación de los 300 niños y jóvenes, desde preescolar hasta tercer año de secundaria. Tenemos muchos niños con problemas de aprendizaje y muchos responden con agresividad, por las deficientes condiciones en las que viven. Otro grave problema es el absentismo escolar ya que los padres aún no se han dado cuenta de la importancia del aprendizaje y tener metas en la vida, dice Huergo.
Esta labor la motiva a pensar, leer, investigar y estudiar y asegura que lo que la inspira a colaborar es su profesión de sicóloga, las ganas de compartir, de conocer y de aprender. Esas ganas se las contagia a todas sus amigas, a quienes invita a echarle una mano, y las lleva al colegio para que también apoyen.
Por las tardes, Ángela trabaja en la clínica sicológica privada Sol y Luna y no hace ninguna diferencia entre ellos. Mi pago es simplemente estar allí junto a ellos. Tengo un gran acercamiento con los niños, se me pasan las horas volando, asegura.
La doctora Patricia Carrasco, representante de la Asociación Pan y Amor, agradece la inmensa labor que realizan todos los voluntarios que acuden al colegio. Personas como Ángela donan su tiempo y su conocimiento y eso no tiene precio. Lo mejor es que los niños aprendan de su ejemplo y a confiar en otro ser humano, expresa.