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El japonés Matsuzaka en su debut
Seguramente muchos años después, aún sin encontrarse frente a un pelotón de fotógrafos, camarógrafos y periodistas con micrófonos y libretas, el japonés Daisuke Matsuzaka no olvidará su ruidoso y brillante debut en las Grandes Ligas frente a los Reales de Kansas City.
Ocurrió el pasado jueves 5 de abril, con una victoria de Boston 4 por 1.
En un año de incontables e inagotables celebraciones alrededor del genial escritor colombiano Gabriel García Márquez, el derecho Matsuzaka, de 26 años, realizó desde la colina de los Medias Rojas de Boston un pitcheo de “realismo mágico”, manteniendo en la soledad de Macondo a los bateadores de Kansas, excepto uno de ellos, el zurdo desconocido David de Jesús, de 27 años.
Fue un jonrón de ese lead off de los Reales en el fondo del sexto, sobre lo que Nick Cafardo describe como una recta que no consiguió deslizarse, el único “pelo” en la sopa de 10 ponches que ofreció Matsuzaka, permitiendo 6 hits en 7 entradas, construyendo su primera victoria. De Jesús, había disparado un sencillo en el primer episodio, que no alteró el sistema nervioso del japonés.
GRAN EXPECTACIóN
El mundo del beisbol estaba empinado encima del Estadio de Kansas, tratando de seguir cada uno de los movimientos de Matsuzaka, el pitcher que le costó a los Medias Rojas más de 100 millones de dólares y que había mostrado su afilada dentadura durante el entrenamiento primaveral.
Pero no es lo mismo fajarse en serio que trabajar en las tardes soleadas de Florida, en shorts y con chinelas de gancho, mostrando estadísticas no precisas para ensayar cálculos sobre proyecciones.
Mike Boddicker, quien fue abridor de los Orioles en los ochenta, antes de cerrar su carrera con Kansas en los noventa y ahora hombre de micrófono, quedó impresionado por la variedad de recursos de Matsuzaka, quien combina su pitcheo de poder, con una curva desorientadora, un cambio eficaz y oportuno y un slider dañino.
El japonés, más dificil de batear que de entender, alcanzó las 95 millas como máxima velocidad y logró su mejor promedio, 93 millas, en sus últimos 20 lanzamientos antes de ser reemplazado en el octavo por J. C. Romero, apuntándose Jonathan Papelbon su primer rescate.
SU RETO ES NOMO
Por ahora, con la fiera batalla interna que sostendrán Curt Schilling, Josh Beckett y Matsuzaka, Boston parece tener tres jefes de rotación, único caso en la revisión de todos los staffs.
El gran reto para Matsuzaka, es Hideo Nomo, el derecho japonés que presentó credenciales con los Dodgers en 1995, obteniendo el título de Novato del Año con balance de 13-6, una efectividad de 2.54 en 191 innings y 236 ponches, máxima cifra de la Liga Nacional.
Ese año Nomo debutó atornillando a los Gigantes con cinco autoritarios ceros, antes de ser apaleado por los Rockies en dos juegos sin decisión y en ruta hacia su resplandeciente primera temporada, logró “fusilar” a 16 en un juego y trabajar blanqueada de sólo un hit.
¡De pie señores!, y pregúntense: ¿Podrá Matsuzaka elevarse tanto como Nomo, o superarlo en su primer año en las mayores? En cada salida él estará impulsándose sobre esa expectativa.
APRIETA Y CONVENCE
La primera “prueba de fuego” de Matsuzaka ha logrado espantar lo más pronto posible, el fantasma Irabu, aquel japonés ferozmente disputado por Padres y Yanquis, que terminó convertido en un fracaso.
Aunque Matsuzaka no llevó su debut a los niveles de lo fantasioso, su pitcheo tuvo algo de ese realismo mágico que identifica a García Márquez y seguramente muchos años después, sin estar frente a un pelotón de fotógrafos, camarógrafos y periodistas con micrófonos y libretas, recordará excitado, no cuando lo llevaron a conocer el hielo, sino cuando derrotó a los Reales en Kansas con pitcheo de 6 hits y 10 ponches en siete entradas.