- Muchas de las grandes figuras del futbol surgieron de practicar en la calle, en medio de grandes limitaciones, pero luego contaron con las condiciones que permitieron que su entusiasmo fuera bien canalizado y lograran saltar a la cima. Nuestro país carece de esas condiciones y de talento
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Cuando el sueño se hace realidad
En una calle desolada del barrio Acahualinca, en Managua, se encuentra un grupo de niños armando una especie de cancha.
Dos de ellos buscan las piedras más grandes para formar una portería y los otros cuentan los pasos de la extensión que debe tener el marco; uno de los chavalos entra a su casa y busca en el patio el balón más adecuado, pero sólo encuentra un esférico viejo y ponchado.
Sin embargo el niño sale con el balón hacia la calle, sus amigos lo comienzan a ver si puede servir para jugar y no les importa lo deteriorado y sucio que está, es allí, en esa calle, en la cual sólo bastaron dos piedras y un balón ponchado, donde esos niños se sienten por unos momentos grandes estrellas del futbol.
Sus zapatos no son como los tacos de futbol de la mejor calidad, pero se adecuan a cada uno de sus movimientos con el balón, sus canchas no serán extraordinarias, pero es allí donde aprenden a jugar. Es en esas calles de los diversos barrios del país, donde nace la pasión y el sueño de ser un gran jugador de futbol.
Muchos jugadores de diversas partes del mundo se formaron en las calles y se convirtieron en grandes figuras mundiales de futbol. El mejor jugador en la historia de Holanda, Johan Cryuff, es el ejemplo perfecto de que los sueños de ser futbolista pueden hacerse realidad.
Cryuff provino de una familia modesta que vivía en el barrio Weidestraat, en las afueras de Ámsterdam. Desde pequeño se pasaba el día en la calle, siempre jugando al futbol y mostrando a grandes y pequeños su habilidad con la pelota. Ese niño delgado que comenzó en las calles terminó por ser una leyenda del futbol no sólo de su país natal, si no también del mundo.
Otras de las figuras que también tocó su primer balón en las calles fue Diego Armando Maradona. De familia humilde, Maradona empezó a jugar al futbol con sus amigos de Villa Fiorito, un barrio suburbano, situado en la afueras de Buenos Aires. El crack argentino tenía algo peculiar, no sólo le bastaba mostrar su agilidad con la pelota, lo hacía con cualquier objetivo en forma de esférico. Su talento era único y esa pasión lo llevo a ser el mejor de la historia del futbol, después de Pelé.
Al igual que estos grandes iconos inmortales del futbol, muchos niños se animan a soñar con ello, pero en un país como Nicaragua, el sueño se convierte en algo difícil de realizar.
FORTALECIENDO EL SUEÑO
En los últimos años, tras las dos últimas Copas del Mundo, Corea-Japón y Alemania, la popularidad del balompié se incrementó significativamente. Ahora podemos observar en las calles, canchas y centros deportivos cantidades de niños y jóvenes practicando en futbol, y vemos que se trabaja poco a poco para que se avance en nuestro nivel futbolístico.
En Nicaragua, donde se practica el futbol desde hace un poco más de 100 años, hemos tenido también nuestras modestas figuras, que iniciaron en las calles y se transformaron en las primeras estrellas del balompié nicaragüense.
Entre estas leyendas podemos mencionar al legendario Salvador “El Chava” Dávila, Salvador Dubois y Miguel “Chocorrón” Buitrago, tres de los mejores jugadores de la historia del futbol nicaragüense, quienes se formaron en los barrios y llegaron a ser grandes en el campo de juego.
Pero en la historia de nuestro futbol podemos mencionar a Julio Rocha (padre), conocido comúnmente como el “Negro Julio”, también a Livio Bendaña Espinoza, entre otras figuras que desde chicos soñaron con ser grandes y lo lograron en nuestro país.
“Cuando era pequeño leía en los diarios los artículos de la liga europea y recuerdo que me moría por saber de D’Stefano, era un ídolo para ese tiempo y todos queríamos ser como ese jugador y también como los jugadores que veíamos en las ligas de Nicaragua”, comentó Buitrago.
Pero también el futbol femenino ha venido creciendo en todos los aspectos, sobre todo en la afición que acepta a las jugadoras como verdaderas futbolistas.
Hay jóvenes que han marcado nuestro futbol como Claudia Mojica, la mejor jugadora en la última década en el país, pero quizás el ejemplo más claro sea Modesta Rojas, jugadora de la UNAN-Managua, quien se dio a conocer en las ligas de los barrios de Diriamba para consagrarse en la actualidad como la futbolista más valiosa de Nicaragua.
Pero el sueño de ser futbolista asciende de las calles a las academias y uno de los proyectos que impulsa el nivel de nuestro futbol es la creación de la Escuela de Talentos Negro Julio en Diriamba, siendo la única del país, donde más de 300 niños de diferentes edades asisten gratuitamente a formarse en esta disciplina.
Desde hace cinco años esta academia funciona bajo el propósito de contribuir a la capacitación técnica de entrenadores, preparaciones intensivas para niños y jóvenes de todas las edades y también como campo de concentración para las Selecciones Nacionales de Futbol, pero sus frutos aún se están forjando y vamos a ver qué resultados proporciona para el futuro. Aunque se asegura que para la FIFA es una buena academia, a nivel local ha sido muy cuestionada.
INFLUENCIA EXTRANJERA
Uno de los factores por los que el futbol sea más popular en Nicaragua es la influencia mediática que nos presentan las estrellas de las diversas ligas europeas y sudamericanas.
Muchas de las figuras como Ronaldinho, Michael Ballack, Zinedine Zidane, Frank Lampard, Raúl González, Ruud Van Nistelrooy, entre otros, son jugadores que los niños admiran e imitan sus jugadas para desarrollarse en el futbol, siempre impulsados hacia la meta de ser un gran futbolista.
“Me gusta como juega Ronaldinho, me gusta verlo y copiar alguna de sus jugadas para hacerlas en el juego”, admite Modesta Rojas.
Pero es que de alguna u otra manera estamos ligados a la influencia de países como Alemania y Holanda, o Brasil, quienes de cierta manera ayudan a promover el futbol en nuestro país.
Durante el mes de mayo del 2006, la Embajada de Alemania organizó la Copa de Futbol Embajadores, como un anuncio de la Copa del Mundo que se celebraría en Alemania, un evento que subió más los ánimos del futbol en vísperas del Mundial.
Además la Embajada apoya modestamente proyectos del futbol, como el que hacen al ayudar a Dirk Pesara, el entrenador alemán del club femenino de la UNAN-León, y recientemente donando material deportivos para la Escuela de Talentos en Diriamba.
Pero quizás lo más llamativo que nos liga a la influencia del futbol europeo con países como Alemania es la constante proyección de sus jugadores a nivel mundial.
Miroslave Klose, el delantero del Wender Bremen; Michael Ballack, un destacado delantero en el equipo Chelsea; Lukas Podolski y Bastian Schweinsteiger, del Bayern de Munich, quienes son jugadores observados por los jóvenes nicas que los miran por televisión y que se convierten en sus iconos principales que los motivan a realizar su objetivo de ser tan sobresalientes como estos futbolistas alemanes.
Existen otras figuras europeas como los holandeses Arjen Robben, Roy Makaay, Philipp Cocu, Van Nistelrooy; o también españoles como Raúl, Iker Casillas, Carles Puyol; además franceses como Zidane o Henry, todos ellos convirtiéndose en ese grupo selecto de jugadores favoritos de los fanáticos del futbol en Nicaragua.
La historia del futbol mundial nos muestra que muchas de las grandes figuras surgieron de la práctica de este deporte en la calle, en medio de las limitaciones, pero luego contaron con las condiciones para desarrollarse.
Es ahí donde se tiene que trabajar, en crear la estructura correcta para capitalizar ese entusiasmo que se aumenta durante las Copas Mundiales, pero que luego se desvanecen al no disponer de recursos.