- Ésta será la campaña más cara de la historia
El senador demócrata Barack Obama recolectó 20 millones de dólares para su campaña por las elecciones presidenciales de Estados Unidos en 2008 y sigue de cerca a su principal adversaria Hillary Clinton (26 millones), informó este martes el diario The New York Times.
La demócrata Hillary Rodham Clinton y el republicano Mitt Romney recaudaron cifras astronómicas en los primeros tres meses del año para sus campañas presidenciales. También están batiendo récord los republicanos Rudy Giuliani y John McCain y el demócrata John Edwards.
El senador negro Obama recabó más fondos que el ex candidato demócrata a la vicepresidencia, John Edwards, que reunió 14 millones de dólares.
Los otros candidatos publicaron entre el domingo y el lunes los montos recolectados en el primer trimestre del 2007, tras comunicárselos a las autoridades como manda la ley.
La senadora por Nueva York y ex Primera Dama, Hillary Clinton, es la candidata que más dinero reunió para su campaña hasta el momento con 26 millones de dólares, a los que añadirá 10 millones más restantes de su campaña por las elecciones legislativas en la que fue reelegida.
Del lado republicano, el empresario mormón Mitt Romney anunció haber reunido 23 millones de dólares, el ex alcalde de Nueva York, Rudolph Giuliani, declaró 15 millones y el influyente senador John McCain 12.5 millones, por una campaña que se anuncia como la más cara de la historia.
TODOS JUNTARON YA MÁS DE US$100 MILLONES
Aunque las elecciones primarias se realizarán recién en nueve meses y las presidenciales en noviembre del 2008, en total todos los candidatos ya reunieron más de 100 millones de dólares en el primer trimestre antes del año electoral, tres veces más que en 2003 (30 millones).
Las enormes sumas recaudadas por un puñado de candidatos comienzan a marcar distancias entre ese grupo y el resto. “Ya podemos eliminar a la mitad de los aspirantes”, afirmó Anthony Corrado, especialista en elecciones presidenciales.
Agregó, no obstante, que estas primeras cifras del año no marcan una tendencia definitiva. La historia demuestra que quienes toman la delantera temprano no necesariamente logran la candidatura de su partido o la presidencia. Pero los éxitos iniciales les permiten afianzarse como candidatos serios.