A pesar de que en nuestro país existe en el Instituto Nicaragüense de Cultura (INC) un departamento de patrimonio y restauración, los pocos monumentos de valor que poseemos se encuentran deteriorados o en vías de destrucción.
Uno de los monumentos más antiguos que posee nuestra capital, Managua, el erigido a Ramón Montoya el primero de enero de 1909, por el gobierno del general José Santos Zelaya, se está destruyendo al igual que la escultura a sus pies.
El monumento a Ramón Montoya es una escultura de bronce de un joven soldado, esculpida con fusil, mochila y descalzo, y se erigió para recordar la gesta de este joven que luchó en la Batalla de Namasigüe, en territorio hondureño durante la guerra de 1907 librada entre Nicaragua y Honduras.
La escultura de mármol a sus pies, alegórica a la Patria, asumiendo una actitud triste o contemplativa, está deteriorada y manchada sin que las autoridades de Cultura se preocupen por restaurarla.
Se ven bustos sin cabeza, las Huellas de Acahualinca a punto de desaparecer; si no se toman medidas al respecto, el patrimonio nicaragüense se destruirá sin que las autoridades de Cultura, tanto del INC como de la Alcaldía de Managua, tomen medidas severas ante los destructores de monumentos o patrimonios.