Corresponsal/León
La feligresía leonesa acudió desde tempranas horas de la mañana de ayer al templo de San Francisco para rendir culto a San Benito de Palermo, devoción que llegó a León por medio de la orden franciscana que inició sus funciones en Nicaragua en 1576.
Cada Lunes Santo los devotos de San Benito acuden a esa iglesia a regalar chicha, entran al templo de rodillas, otros llegan a encender una vela, hay quienes prefieren barrer el templo y algunos adultos y niños se visten de luz, como símbolo de agradecimiento por un milagro concedido.
La pequeña Blanca Chavarría, quien sólo tiene dos años, visita por segunda vez en esta fecha al “Negrito Milagroso”. Su madre (quien también se llama Blanca) dice que la viste de luz porque es una promesa que hizo cuando la niña nació, porque tenía poco peso.
La progenitora de la pequeña aún no define por cuánto tiempo vestirá a la niña de luz, aunque estima que por lo menos los próximos cinco años lo seguirá haciendo.
Ayer la niña lucía su traje blanco con una cinta negra a la cintura y un pañuelo en la cabeza, su mirada denota que ella ignora lo que sucede en su entorno, mientras su madre enciende una vela negra para rogarle al Santo que mantenga sana a su hijita.
Así transcurrió toda la mañana del Lunes Santo en León. Mientras unos feligreses entraban al templo, otros llegaban a cumplir con lo prometido al Santo. Feligreses de todas las edades se afanaron en barrer la iglesia, y dos cuadras arriba de San Francisco (en la calle de la Alcaldía y el Parque los Poetas), artesanos de Sutiaba elaboraban las alfombras.