TROY WATSON fue el mejor jugador de la Liga Federada. (LA PRENSA/ M. Matute)

GUERRERO DEL BASKET

Watson aún siente que todavía falta camino por andar [doap_box title=»Un hombre de valores» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»] ¿Sientes que has logrado tu sueño? Siento que el éxito se construye cuando conoces el fracaso, eso me ha hecho fuerte, pero aún me falta camino por recorrer. Ahora pienso en avanzar, me siento bien y quiero llegar a […]

  • Watson aún siente que todavía falta camino por andar
[doap_box title=»Un hombre de valores» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»]

¿Sientes que has logrado tu sueño?

Siento que el éxito se construye cuando conoces el fracaso, eso me ha hecho fuerte, pero aún me falta camino por recorrer. Ahora pienso en avanzar, me siento bien y quiero llegar a la plenitud de la paz interna y reunir a mi familia completamente.

Mencionas mucho a Dios, ¿qué ha significado él en tu vida?

Lo es todo, es el eje que rige mi vida. Visito la iglesia con mi esposa y le agradecemos siempre por mantenernos unidos.

¿Cómo te ves como padre, ahora que estás a punto de serlo?

Primero me siento emocionada y sólo espero ser tan buen padre como lo fue el mío.

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TROY WATSON EL MÁS VALIOSO

Las calles de Puerto Cabezas aun recuerdan al niño de gran estatura, piel morena y largas manos rebotando el balón una y otra vez en la vieja cancha municipal de la ciudad.

Cada paso que daba lo marcaba con tanta seguridad al igual que la misma firmeza con que agarraba el balón y lo dirigía justo al aro. La gente del barrio lo observaba y sólo decían una sola cosa: Allí va Troy Watson.

Influenciado por su hermano Jorge, el pequeño Troy fue hipnotizado por el baloncesto. Nunca pasó por su mente que este deporte lo llevaría al camino del éxito, pero además le proporcionaría el equilibrio en su vida deportiva y personal.

Pero los inicios de Troy Watson Tom no fueron color de rosa. Desde niño tuvo que experimentar el fuerte golpe de perder a su más grande ídolo, su papá Gilberto Watson Hodgson.

Sólo tenía nueve años de edad cuando este joven sufrió su primera pérdida, que lo dejó marcado para toda la vida.

“La muerte de mi padre fue algo que me dolió muchísimo. Él era una persona que me apoyaba mucho, era un buen padre. Recuerdo que siempre llegaba a la casa a contar cómo le iba en el trabajo y en los juegos.. porque mi padre jugó voleibol y beisbol … me gustaba escucharlo y eso de repente se fue de la casa, nunca volví a oírlo, ni a ver su sonrisa. Fue algo que me impactó y aún duele”, expresa Watson.

Gracias al apoyo de su madre Karen Tom, Troy siguió adelante y emprendió nuevamente el camino que lo llevaría a la gloria.

Hacia la cúspide

Luego de brillar en las ligas infantiles y juveniles de su ciudad natal, el destino de Troy apuntaba hacia Managua, donde iniciaría una nueva vida como atleta.

Luis Pavón le propuso que jugara con equipo Tiburones-Bancentro en la mejor liga de baloncesto del país, la ACB. En estos torneos donde la competitividad nacional y extranjera es alta, Troy lució su talento y en medio de gigantes brilló como una de las jóvenes revelaciones pinoleras del baloncesto.

“Cuando llegué a Managua era una realidad muy diferente a Puerto Cabezas, pero me dieron la oportunidad de estudiar y jugar. Con los Tiburones-Bancentro tuve el chance de demostrar mi talento y de proyectarme en este deporte”, asegura Watson.

Luego de ser un joven de apariencia indefensa, Troy se convirtió en un Caupolicán. Fuerte y aguerrido cuya intensidad en el juego doblegaba a sus oponentes. Sus débiles brazos se convirtieron en fuertes músculos y sus piernas crecieron, pero su corazón aun poseía la inocencia y humildad con la que lo forjó su mamá.

“Mi madre siempre trató que nunca me desviara del buen camino. Supo aconsejarme bien para no caer en los vicios ni en malos caminos que te llevan a la desgracia personal y gracias a Dios, a mi madre, mi esposa Yelic y mis hermanos, hoy tengo paz espiritual”, expresa Watson.

Después de los Tiburones, estuvo por varias temporadas con los Pistons, luego con Fupade Coast, donde es el alma y el corazón del equipo y ahora tras diversas experiencias con la Selección Nacional, se convierte en el capitán del club pinolero.

“Nunca pensé que llegaría a ser capitán de la selección. En realidad nunca pensé que llegaría tan lejos. Siempre procuro no sólo ser un jugador, también me gusta aconsejar a mis compañeros. Siempre estaré allí para ayudarles en lo que pueda”, afirma Watson.

Hoy, a punto de cumplir los 25 años de edad, Troy Watson se consagra como el jugador Más Valioso de Nicaragua, pero esto no es suficiente. Troy siente que aún le hace falta más por llegar a la cúspide se su carrera y seguirá escalando hasta el final de la meta.

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