Emmett Lang Valle en Holanda, donde realiza sus estudios universitarios. (LA PRENSA/ CORTESÍA)

“El karate me ha dado todo lo que soy”

Emmett Lang Valle está dejando huellas en el karate, pero para este joven, más que un deporte, este arte marcial se ha convertido en una forma de vida, quizá en la mejor manera para canalizar la energía que no sólo lo ha convertido en un estupendo atleta, sino también en un hombre disciplinado y un […]

  • Emmett Lang Valle está dejando huellas en el karate, pero para este joven, más que un deporte, este arte marcial se ha convertido en una forma de vida, quizá en la mejor manera para canalizar la energía que no sólo lo ha convertido en un estupendo atleta, sino también en un hombre disciplinado y un profesional con objetivos claros para su futuro

Emmet Lang Valle, medaLlista de bronce en karate

El karate más que un deporte. A Emmett Lang Valle le ha servido como herramienta para entender la realidad, establecer sus objetivos y conducir su vida hacia metas, que en otros tiempos jamás se imaginó realizar con la madurez mental que ahora posee.

Pero antes de llegar a este momento, Lang fue un niño capaz de jugar al futbol en su casa, correr por los pasillos botando de todo y luego decirle a su madre, Tita Valle, que estaba aburrido porque no tenía qué hacer.

Cuando joven su pasión por los deportes, fue además, un pretexto para canalizar las enormes energías que siempre han invadido su agitada vida.

“Era increíble las energías que tenía. Pero todavía las tengo, porque mis compañeros de entrenamiento en Holanda, dicen que me prefieren cuando llego cansado, porque de lo contrario parezco loco cuando entreno”, cuenta entre risas.

Desde que entró a estudiar en el Colegio Centroamérica jugó en el club de futbol del centro y junto a un grupo de talentosos muchachos ganaron el título colegial. Ese mismo equipo lo inscribieron en una liga de Managua y se llevaron el campeonato departamental pero cuando les tocó ir al torneo nacional, no tuvieron permiso del colegio.

Su pasión por los deportes no se limitó al futbol. También jugó beisbol en las categorías menores de los desaparecidos Dantos, practicó natación, tenis de campo y más adelante karate por supuesto.

Los mejores momentos los vivió con una pelota de futbol. Entrenó par de veces con el Diriangén en Nicaragua y hasta recibió una oferta para estudiar y jugar al futbol en una universidad de Carolina del Norte, luego que lo vieran en un torneo en Estados Unidos.

Ahora se ha convertido en un karateca con buenos resultados. Logró su pase a los Juegos Panamericanos en el VIII Campeonato Centroamericano y del Caribe de Karate Do que se realizó en Nicaragua del 22 al 24 de marzo y ganó bronce en la categoría de menos 70 kilogramos, la segunda de forma sucesiva en torneos de este nivel.

Con buenos resultados en futbol ¿cómo fuiste a dar al karate?

En México, cuando comencé la carrera de Ingeniería Civil en el Instituto Tecnológico de Monterrey fui a las pruebas de futbol de la universidad. Y el técnico me dijo, sos bueno pero no soltás la bola. Y eso me desanimó, prácticamente me sacó. Entonces me enfoqué más en el karate aunque seguí jugando futbol pero no en un nivel competitivo. En el karate me gustó el grupo y la enseñanza de mi profesor, Kunio Murayama, un hombre reconocido en el mundo de las artes marciales.

¿Y la beca en Estados Unidos?

Ahí tuve chance de jugar en un nivel superior, con la beca que me ofreció la Universidad de Carolina del Norte. Lo que pasa es que en ese tiempo estaba estudiando inglés, vivía en una casa de unos amigos de mi familia y me dediqué a estudiar.

¿Pero jugaste allá?

Claro, vivía en esa casa en Atlanta y los muchachos jugaban en un equipo competitivo, me ayudaron a entrar a jugar como delantero y ahí fue que me vieron en Carolina del Norte.

¿Cómo has hecho para combinar el estudio con el deporte?

“Siempre fui buen alumno. En la Universidad Americana me dieron beca porque venía con promedio de 91 del Colegio Centroamérica. Yo sé que mucha gente piensa que el atleta es mal alumno porque te quita tiempo el deporte, pero más bien te disciplina y el poco tiempo que tengo lo aprovecho mejor. Las otras personas quizá se dedican a fiestas y a otras cosas pero nosotros hacemos cosas más efectivas con el tiempo”.

¿Qué te ha dado el karate además de las medallas?

“El profesor Kunio Murayama no sólo te inculcaba el karate como deporte, sino ser una persona integral. Me decía por ejemplo, el karate es economía, no hay que hacer movimientos en vano. Hay que hacer sólo los movimientos necesarios. O nos decía, el que practica karate es un buen estudiante porque tiene una estrategia para hacer las cosas. Nos inculcó disciplina, entrega en hacer las cosas bien y ser mejor persona”.

¿Cuánto tiempo estuviste entrenando con él?

“Cuatro años. Sólo los primeros seis meses que estuve en México no entrené karate. Con él comencé desde mi primera cinta hasta la negra. Todavía me acuerdo cuando pasé el examen a cinta negra me dijo: ahora es que estás listo para aprender karate. Sólo me reí porque me parecía increíble lo que me decía pero ahora sé que tenía razón. Han pasado los años y me doy cuenta que después de ahí es que he mejorado”.

¿También has hecho de tus estudios una carrera de futuro?

Estoy por terminar mi Maestría de Estructuras en Holanda, sólo me falta la tesis. Tengo que revisar el diseño de un puente atirantado que quieren hacer en Emiratos Árabes Unidos de 50 millones de euros. Es más, mi supervisor no me quería dejar venir porque tenía que trabajar en la tesis pero le expliqué que soy de la selección de karate de Nicaragua y era importante venir a competir al torneo y mejor ahora que logre el cupo a los Panamericanos.

¿Se te miró bien en el Centroamericano y del Caribe?

Me ayudó mucho el entrenamiento que tuve en Holanda. Practicaba en dos lugares y a veces los dos el mismo día. Salía a correr por las mañanas, me iba en bicicleta para tomar el tren para ir a clases y por la noche a entrenar. En Dordrecht por ejemplo, entrenaba con seleccionados de Holanda. Ellos me ayudaron mucho en los movimientos del cuerpo, flexión de rodilla, técnica y cómo aplicarla. Para que tengan una idea los dos ganaron oro en el Open de Holanda y en Europa uno ganó medalla de oro y el otro de plata a pesar que son bien jóvenes. Y en Rotterdam entrenó con los seleccionados juveniles de Holanda, con ellos el entrenamiento físico es tremendo y eso me ayudó mucho. Sentí en este torneo como en ninguna de las peleas terminé cansado.

¿Ahora cuál es tu meta en los Panamericanos?

No pienso en una medalla. Más bien pienso en sacar pelea a pelea, porque si me pongo a pensar en una medalla, me puedo presionar y frustrar si no lo logro. Si va a llegar un resultado, se va a lograr ganando punto a punto sin sofocarme como sentí que lo hice en este Centroamericano y del Caribe en Nicaragua.

“No existen rivales invencibles en el karate”

Emmett Lang Valle no sólo es un karateca que ha establecido claramente su liderazgo en la Selección Nacional de Karate por sus resultados. También se ha ganado la confianza y estima de todos sus compañeros.

No deja de escuchar consejos de los más jóvenes, algo de admirar de un karateca tercer dan que bien podría decir que sabe más que los menos expertos.

“Me gusta escuchar consejos de todos, porque así aprendemos. Por ejemplo, antes de mi primera pelea del torneo en Nicaragua, se me acercó uno de los más jóvenes de la Selección y me rectificó algo malo que estaba haciendo. Y me ayudó mucho en todas las peleas. No lo hice más”, comentó con sinceridad.

Pero así como es capaz de escuchar consejos, también es capaz de criticar las actitudes de cualquiera de sus compañeros, sobre todo aquellas que atentan contra su desempeño.

“Es cierto que algunos de los competidores que vinieron al torneo tenían alto nivel, pero no es posible que nosotros mismos los veamos como invencibles. Ellos también son seres humanos y trabajando fuerte podemos ser tan buenos como ellos, pero tenemos que ser más críticos y esforzados en nuestro trabajo”, agregó.

“A veces he notado que algunos de nosotros en la Selección, tenemos defectos que pasan el tiempo, unos tres meses por decir algo y los seguimos teniendo. No es posible que se gaste esfuerzo, tiempo y no se corrijan esos detalles”, dijo Lang Valle.

El karateca de 24 años cree que junto a Norlan Vallecillo pueden hacer un buen trabajo en los Juegos Panamericanos de Río de Janeiro en julio próximo, siempre que se le dé el tiempo requerido a la preparación previa a la competencia.

“La clave va ser fogueo y más fogueo. Por eso debo estar en los Panamericanos que se van a hacer en México antes de los Juegos. También voy a tratar de tener más fogueo en Holanda y Europa para llegar bien preparado para Brasil”, argumenta.

“Me va a seguir ayudando la preparación que tengo en Holanda con los seleccionados de ese país, porque ellos me han enseñado a ser calculadores. A saber cuándo atacar, a esperar y no sofocarme, como me pasó con un panameño con el que iba perdiendo 4-0 en este Centroamericano y del Caribe que se hizo aquí en Nicaragua”, concluyó.

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