La siempre postergada integración

La integración de Centroamérica es uno de los temas más discutidos en círculos políticos, académicos y diplomáticos (no estoy seguro de poder incluir a los económicos), pero los avances estratégicos que finalmente le den carne y sangre reales continúan postergados. Además, las sociedades siguen sin comprenderla mucho. Me ha movido a esta reflexión la celebración […]

La integración de Centroamérica es uno de los temas más discutidos en círculos políticos, académicos y diplomáticos (no estoy seguro de poder incluir a los económicos), pero los avances estratégicos que finalmente le den carne y sangre reales continúan postergados. Además, las sociedades siguen sin comprenderla mucho.

Me ha movido a esta reflexión la celebración reciente de los 50 años de los Tratados de Roma, los cuales aportaron las piedras fundamentales del edificio de la Unión Europea. Con ese motivo, la Universidad Thomas More y la Comisión Europea organizaron un seminario académico sobre las lecciones de la integración del Viejo Continente.

Centroamérica se prepara para negociar un acuerdo de Asociación con la UE que muchas veces es visto erróneamente sólo como un TLC.

La asociación con los europeos se soportará en tres pilares, según José Luis Martínez Prada, jefe de la cooperación de la delegación de la Comisión Europea para Centroamérica y Panamá: uno, el diálogo político de región a región en base a valores comunes y en la búsqueda de acciones conjuntas en la arena internacional; dos, la cooperación al desarrollo que la UE continuará; y tres, el aspecto comercial, es decir, un tratado de libre comercio.

En la negociación, los europeos darán mucha atención a dos ejes: lo social y la integración regional. El istmo es una de las regiones más desiguales del mundo en cuanto a ingreso. Gracias a este tratado, según Martínez, se podrá superar la lógica de “respuestas coyunturales” en la relación bilateral (como en el caso de desastres naturales) y crear un marco jurídico internacional para una relación de largo plazo, cuyos orígenes se remontan al Diálogo de San José en los años ochenta.

“Queremos tener un socio con valores compartidos (democracia, buena gobernanza, Estado de Derecho, respeto a los derechos humanos, justicia social, multilateralismo) y crear instrumentos que permitan romper la (limitada) dinámica donante-receptor”, dice Martínez.

No existe aún una fecha de inicio de las negociaciones, aunque en la tercera semana de abril una comisión mixta discutirá algunos detalles, me confió la señora Francesca Mosca, embajadora de la Comisión Europea.

El mayor obstáculo es aún la no concreción de la unión aduanera, un compromiso incumplido de nuestros presidentes. Hay acuerdo en cuanto a las tarifas aduaneras del 96 por ciento de los productos, pero en el restante 4 por ciento los productos “sensibles”, no hay aún convergencia.

El ex canciller nicaragüense Norman Caldera se muestra muy pesimista al respecto, como lo manifestó ayer en Costa Rica, por culpa de mezquinos intereses.

“Estamos en una fase donde persiste una lista negativa de productos no aceptados para libre comercio: café y azúcar, y no soy optimista de que esa etapa se vaya a superar a corto plazo porque hay presidentes que son dueños de ingenios y no van a permitirlo y hay presidentes que son cafetaleros y tampoco van a permitir llegar al libre comercio”, dijo Caldera, citado por la agencia AP.

Caldera insistió en que “hay grupos económicos que no están interesados en la integración”, pero no señaló a nadie. Como ejemplo, se sabe que en Costa Rica la familia del mandatario Oscar Arias tiene relación tanto con empresas azucareras como cafetaleras.

La integración cuenta con un importante déficit: la falta de voluntad política. Y esta actitud está expresada ante todo en la renuencia de los Estados a ceder pedazos de soberanía a favor de órganos supranacionales y ésa es precisamente una de las llaves del éxito europeo.

Así, existen el SICA y la SIECA, pero su poder de coerción sobre los miembros es limitado; está la Corte Centroamericana de Justicia, pero no todos pertenecen a ella y a veces sus fallos son ignorados. Y el caso más patético es el Parlacen, un simple foro de debates y refugio de corruptos.

El camino de la integración centroamericana no será el mismo que el de Europa. Pero es una experiencia histórica muy exitosa y es inevitable estudiarla.

“Europa no trató de lograr todo a la vez; comenzó la construcción alrededor de temas concretos, como una comunidad del acero y el carbón”, o la política agrícola común, señaló Silvio de Franco, rector de la Thomas More. “No se trató de lograr todo a la misma vez, fue un proceso gradual” .

Uno de los aspectos más importantes fue el de la solidaridad. Los países más ricos aportaron fondos para el desarrollo de los más pobres. Quizás aquí se halle un asimetría fundamental: ¿Quién jugará ese papel?

¿Cuál es el beneficio tangible en la vida cotidiana de los ciudadanos? Ya los hay, como la libre movilidad entre Nicaragua y los países del Norte. Sin embargo, esos efectos positivos deben llegar al municipio, a la comarca, a las pequeñas y grandes ciudades. La mayoría de nuestros ciudadanos aún no comprenden en qué los beneficiará la integración.

Alejandro Bendaña, director del Centro de Estudios Internacionales, destacó que a la hora de negociar el TLC deberá velarse para que la protección a los derechos laborales, las cláusulas sociales y del medio ambiente tenga el lugar que merece y que no solamente sea “un acuerdo para los capitales”.

Con la agudeza propia del estudioso, planteó una “pregunta del millón” que nadie respondió: “¿Será posible para Centroamérica rechazar algunos capítulos comerciales sin que eso afecte la cooperación?”

Al final quiero exponer unas ideas lanzadas por José Luis Velásquez, ex embajador en la OEA y académico, con las cuales coincido.

¿Qué nos espera sin una integración? “Más de los mismo de los 200 años (de vida republicana): anarquía, violencia, caudillismos, autoritarismo”, según Velásquez.

Integrarse es un imperativo económico. “Correríamos el riesgo de quedarnos aislados de una globalización caracterizada por la formación de bloques económicos”.

¿Cómo avanzar? “Con un proceso realista con decisiones consensuadas y con objetivos y plazos”.

Manos a la obra, pues.

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