El agropecuario es aún uno de los sectores de la economía nacional con los menores montos de créditos financieros, muchos dicen que se debe, en parte, al mayor riesgo que existe en este rubro. (LA PRENSA/ARCHIVO)

El dinero espera señales del nuevo gobierno

Las tasas de interés para los préstamos han bajado en semanas recientes. Algunos dicen que se debe en parte a una mayor liquidez o un aumento del efectivo del sector bancario y también a una política del sector para estimular al público, sean empresas o personas, a adquirir préstamos. Muchos están cautos para tomar tal […]

  • Las tasas de interés para los préstamos han bajado en semanas recientes. Algunos dicen que se debe en parte a una mayor liquidez o un aumento del efectivo del sector bancario y también a una política del sector para estimular al público, sean empresas o personas, a adquirir préstamos. Muchos están cautos para tomar tal decisión, mientras esperan el actuar del nuevo gobierno
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Una lógica simple diría que los países ricos donde hay más dinero, deberían ser más baratos que en otras naciones. Y por lo tanto, la tasa de interés debería ser menor. Sin embargo, el precio no siempre es una medida de escasez.

De hecho, la mantención de distorsiones “estresa” las diferencias en los precios, dando paso a la disponibilidad de arbitrajes, es decir, pedir prestado donde el dinero es barato y prestarlo donde es caro.

Así existe una distorsión clara en Venezuela, donde la tasa de interés real es negativa debido a la explosión de la inflación en los últimos meses (14.4 y 15.8 por ciento durante el 2005 y 2006, respectivamente según la CEPAL). Paralelamente, destaca la alta diferencia que existe entre las tasas que se cobran en Perú y Brasil, con respecto a las tasas vigentes en México, Chile, Colombia y Ecuador.

Por ejemplo, el costo real para empresas de pedir prestado, a una tasa de 90 días anualizada y en moneda local, es de 23.19 por ciento en Brasil; 22.79 por ciento en Perú, 10.91 por ciento en Costa Rica; 6.09 en Colombia y 4.89 en Chile.

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    Las tasas de interés para los préstamos, es decir el costo del dinero, registraron “una importante reducción” en las últimas semanas, pasando del 18.43 por ciento en febrero a 14.63 por ciento en la primera semana de marzo, una reducción de cuatro puntos porcentuales, según las cifras oficiales.

    Esta reducción puede ser el efecto de una mayor liquidez en la economía, es decir de efectivo y los bancos están buscando dónde colocar estos recursos, según afirma el economista José Luis Medal.

    Sin embargo, las tasas se han movido de forma oscilante y la tendencia, según apunta Mario Arana, economista y ex presidente del Banco Central de Nicaragua (BCN), ha sido en los últimos meses a aumentar. “La tasa pesa en decisiones de inversión y en el comportamiento de los consumidores”, explica.

    El peso de las tasas de interés en la toma de decisiones para invertir es variable, apuntan los economistas, ya que hay que tomar en cuenta otros factores como el riesgo económico y el riesgo político explica Erwing Krüger, presidente del Consejo Superior de la Empresa Privada (Cosep) y ex catedrático de la Universidad del Estado de Texas.

    ESPERAN SEÑALES DEL GOBIERNO

    Sin embargo, las tasas de interés están definidas por la oferta y la demanda, que es la que en última instancia define el porcentaje de la misma. De forma que la reducción en las tasas de interés activas promedio son el reflejo de la reducción de la demanda de crédito, es decir que la gente no está demandando crédito por diversos factores, sostiene Medal.

    Esto puede ser debido a que los usuarios del crédito están a la expectativa del desenvolvimiento del actual gobierno que todavía no define su política económica, aseguran los economistas, por lo que los bancos tienen un dinero que todavía no han colocado.

    De forma que la baja reciente de las tasas para préstamos, puede ser un fenómeno momentáneo.

    El economista Néstor Avendaño, sostiene que las tasas de interés todavía siguen siendo altas y erráticas “y son administradas, no por el mercado, sino por el oligopolio que existe en Nicaragua”.

    Tanto Medal como Avendaño coinciden en que lo que encarece todavía más el crédito es que las tasas en moneda nacional están dolarizadas, lo cual aumenta el costo del dinero en moneda nacional.

    Esto se manifiesta con la aplicación del mantenimiento de valor al préstamo, al que se le está aplicando el porcentaje del deslizamiento del córdoba con respecto al dólar, que es de 5 por ciento anual.

    Una variable que no se utiliza en otros países, donde la tasa de interés es similar o más alta que en Nicaragua en términos nominales, pero que en términos reales es diferente, sostienen.

    ALTO DIFERENCIAL

    Otro factor de consideración en las tasas de interés es el alto diferencial que existe entre la tasa de interés activa (es decir de préstamos) y las de pasivas (de ahorro).

    Por ejemplo, la diferencia entre la tasa pasiva y activa en córdobas ronda poco más del siete por ciento.

    El movimiento de las tasas de interés también recibe influencia, aunque en menor medida, por el comportamiento de las tasas de interés internacionales, principalmente de Estados Unidos, de donde proviene parte de los flujos de capital, explica Mario Arana, ex titular del BCN, quien sostiene que la tendencia es mantenerlas en el mismo nivel que tienen actualmente.

    Es el caso de la tasa de interés de la Reserva Federal de Estados Unidos (FED), lo que en Nicaragua sería el BCN, que tiene una tasa de interés de poco más del 5.25 por ciento.

    Arana agrega que con respecto al resto de países del área de Centroamérica, “hemos estado divorciados de lo que venía pasando en el mercado internacional”.

    Según explica esto se debió a que el país tenía un diferencial bastante alto, el cual se ha venido cerrando hasta llegar en ocasiones, a estar casi en el orden del seis por ciento, de forma que en la conformación de las tasas han coincidido el mercado internacional y el comportamiento interno de la banca que ha tenido que garantizar los costos de subir las tasas de interés de los ahorros.

    Sobre esto último el Banco Central de Nicaragua (BCN) reportó que las tasas de interés promedio de ahorro, es decir pasivas, subieron de 5.63 por ciento en enero de este año a 7.20 en la primera semana de marzo.

    Esto es un reflejo de una reducción del riesgo cambiario, explicado en que la moneda nacional está dolarizada, afirma el economista Medal.

    A nivel de Centroamérica los diferenciales son menores a los que se dan en Nicaragua. En Costa Rica es de 1.29 por ciento, en Honduras del 11.71 por ciento, en Guatemala tiene un diferencial de 8.06 por ciento, todos en moneda nacional, según datos de los Bancos Centrales.

    CRÉDITO CONCENTRADO

    Sin embargo, el mercado financiero todavía no tiene un impacto considerable en el desarrollo, puesto que el grueso del crédito continúa concentrado en los sectores de comercio con poco más del 28 por ciento del crédito total; las tarjetas de crédito con el 15.8 por ciento y el crédito personal con 14.1 por ciento, mientras que el hipotecario concentra el 13.5 por ciento.

    El crédito al sector productivo del país sigue siendo reducido, rondando el 14 por ciento para ganadería y la agricultura. Una tendencia que se ha reflejado en los últimos 4 años, casi invariablemente.

    En gran parte se ha explicado porqué la banca considera a estos sectores como de alto riesgo.

    GRAN REGULADOR

    Pero el mercado es quien define el comportamiento de las tasas de interés. Los inversionistas deben tomar decisiones de acuerdo con la oferta del mercado de dinero que se regula con transacciones de corto plazo y largo plazo, explica Erwin Krüger.

    Según agrega las de corto plazo son transacciones de menos de 360 días de plazo que incluyen diversas obligaciones del Gobierno y bancos, títulos valores en moneda nacional e internacional, y que tienen un precio diferente al de largo plazo.

    Para el largo plazo entran en juego otros instrumentos financieros como los mercados de capital en los que se pueden transar títulos valores o bonos de largo plazo, explica Krüger, y que llevan otro tipo de riesgos propios del mercado.

    En este sentido el economista, Róger Cerda, sostiene que el tipo de interés está en dependencia del tamaño de la economía nacional, que el caso de Nicaragua es pequeño y con un mercado de capitales poco desarrollado.

    Sin embargo, según Krüger, las decisiones de inversión tienen que ver con otros factores, más allá de la tasa de interés de los préstamos como son los riesgos intrínsecos del negocio mismo y su viabilidad.

    También hay riesgos que tienen que ver con la administración misma del negocio, riesgos en la perspectiva de la industria en general y finalmente el riesgo país, explica el también presidente del Cosep.

    En esto último inciden dos factores claves que explican también el movimiento de las tasas de interés, que son el riesgo económico, es decir las políticas fiscal y monetaria y el riesgo político que son todos los factores del ambiente político que de una y otra forma afectan el clima de negocios, sostiene.

    Estos datos indican que la economía debe ir generando nuevos mecanismos financieros que impulsen el sostenimiento de tasas de interés de fomento, coinciden los economistas.

    No fue posible obtener una reacción de representantes del sector bancario, quienes según fuentes extraoficiales esperan “señales claras” en materia económica del nuevo gobierno.

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