El Secretario de Justicia de EE.UU., Alberto Gonzales, reconoció que hubo omisiones de su parte y que debió estar más involucrado en el proceso de destitución de ocho fiscales federales, pero reiteró que no renuncia.
“Mi permanencia en el cargo está en manos del Presidente”, señaló en programas de televisión.
La destitución de los fiscales federales, que son designados por los presidentes, es atribución del Poder Ejecutivo y se tramita por el Departamento de Justicia.
En 1993, la entonces Secretaria de Justicia, Janet Reno, en el comienzo de la administración del presidente Bill Clinton, destituyó a los 93 fiscales federales. El despido de los ocho fiscales ha llamado la atención del Congreso, tras conocerse que varios líderes republicanos presionaron para agilizar las investigaciones de fraude electoral contra varios demócratas.
RESPALDADO POR BUSH
En tanto el Presidente de Estados Unidos, George W. Bush, expresó en Mérida, México, su total confianza en su Secretario de Justicia, Alberto Gonzales.
“Tengo toda mi confianza en Gonzales”, afirmó Bush.
Sin embargo, se reconoció decepcionado por las explicaciones dadas por ese Departamento sobre el cese de los fiscales. “Se cometieron errores y no estoy complacido por eso”, agregó el Presidente.