Ralph Dickenson es un entrenador que ha trabajado por lo menos tres décadas como coordinador de bateo para varias organizaciones de Grandes Ligas.
En determinado momento, tuvo como pupilos a jugadores que luego se convirtieron en estrellas como Barry Bonds, Rafael Palmeiro, Ken Griffey Jr, y Tino Martínez.
Ahora tiene a Ofilio Castro.
“Estoy contento de tener un entrenador de ese calibre y ojalá que pueda aprender mucho para mejorar mi carrera”, señala el infielder, que espera iniciar este año en Clase A alta.
Castro va a su séptima campaña en Ligas Menores y de acuerdo al diagnóstico que se le elaboró, sus mejores posibilidades hacia las Mayores, son como jugador comodín, como un utility.
“Desde que vine he practicado en tercera, segunda y short stop. Me han dicho que tengo un buen dominio de las tres posiciones y ojalá eso me abra el camino hacia arriba”, anhela el jugador capitalino.
A Castro, Dickenson le dijo que se mantenga atrás, que no se le vaya encima a los pitcheos y que sus pies deben estar bien afincados para poder transferir toda la potencia que los Nacionales creen que tienen en su bate.
Tras ser firmado por los Expos, la carrera de Ofilio se inició en el 2001 en Dominicana y de entrada sufrió una dura prueba, al ser golpeado por una línea que le impactó en la cara y por poco acaba sus aspiraciones.
Pero se ha recuperado y ha seguido en la batalla. El año pasado, cerró con .253, 5 jonrones y 57 remolques, tras actuar en 123 juegos, defendiendo la tercera base de los Sand Gnats de Savannah, Georgia, en la Liga del Atlántico Sur, nivel Clase A media.
Una promoción para Castro este año, sería ser enviado a los Nacionales de Potomac, en la Liga de Carolina, de nivel Clase A alta.
Además de Ralph Dickenson, Ofilio es ayudado por Tim Raines y Lenny Harris, dos ex big leaguers, ahora entrenadores de los Nacionales de Washington.