Cal Ripken quebró la marca de 2,130 juegos consecutivos de Gehrig el 9 de septiembre de 1995. (LA PRENSA/ARCHIVO)

MARCAS INDESTRUCTIBLES

[doap_box title=»Hank Aaron amenazado» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»] En el inicio de la temporada de 1974, el beisbol se estremeció. Hank Aaron conectó sus jonrones 714 y 715 saltando sobre la increíble marca establecida por Babe Ruth y que parecía, podría permanecer por siempre. Sólo ellos dos habían conectado más de 700 jonrones, en tanto la tercera […]

[doap_box title=»Hank Aaron amenazado» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»]

En el inicio de la temporada de 1974, el beisbol se estremeció. Hank Aaron conectó sus jonrones 714 y 715 saltando sobre la increíble marca establecida por Babe Ruth y que parecía, podría permanecer por siempre.

Sólo ellos dos habían conectado más de 700 jonrones, en tanto la tercera cifra era de Willie Mays con 660, hasta que apareció en pantalla Barry Bonds, con un ritmo alucinante, tumbando verjas y dejando a medio mundo con la boca abierta.

Barry necesita 22 jonrones en este 2007 para dejar atrás al formidable Aaron, y tal posibilidad es considerada muy viable, si su maquinaria muscular no flaquea frente al esfuerzo a desplegar, y logra alcanzar el punto de equilibrio emocional colocando a un lado el problema de los esteroides.

¿Hasta dónde hubiera podido avanzar un McGwire saludable?. Bueno, eso será sólo una especulación inútil, pero uno cree que podía haberse acercado a los 700, sobre todo después de haberlo visto conectar consecutivamente 58, 70 y 65 en las campañas del 97, 98 y 99. Las afectaciones que sufrió en rodilla y espalda, recortaron drásticamente sus pretensiones.

Hay otra marca impresionante como los siete Premios Cy Young conseguidos por Roger Clemens con cuatro equipos diferentes. Obtuvo 3 con Boston, 2 con Toronto, uno con los Yanquis y otro lanzando para los Astros.

[/doap_box]

HAY RETOS QUE PARECEN IMPOSIBLES DE SUPERAR

¿Cómo ha crecido el grado de dificultad para derribar marcas en el beisbol? Uno salta de la butaca impulsado por un resorte imaginario, golpea el techo con la aturdida cabeza, y mientras desciende nuevamente a tierra, grita asombrado: ¡diablos!

Los factores son múltiples. El perfeccionamiento de los sistemas de entrenamientos en las diferentes funciones; el manejo pormenorizado de la información con los reportes de scouteo y la observación propia: el estudio de los vídeos y gráficos; las modificaciones musculares conseguidas en los gigantescos gimnasios y superacondicionados que tiene cada estadio; el constante e inagotable pulimento de los recursos técnicos; y ahora, en medio de la desesperación por seguir hacia adelante y responder a las exigencias del espectáculo, el uso discrecional o no de esteroides.

¿Cómo ha sido posible que sin alterar la esencia del juego las complicaciones sean cada vez más agobiantes?

La pelota sigue siendo redonda y el bate cilíndrico, desde hace largo rato la altura del montículo es la misma, y el plato permanece a 60 pies 6 pulgadas, pero cada día que pasa aparecen más tiradores próximos a las 100 millas y con una variedad de desconcertantes lanzamientos, en tanto los bateadores, siempre en desventaja, con los mejores fallando 7 de cada 10 turnos, han ido evolucionando cambiando sus viejos trucos que incluían el corcho, por los esteroides.

Un momento, ¿están limpios los pitcheres en esa guerra?

Es extraño ser más eficiente e igualmente potente, con más de 40 años de edad, usando un brazo que tiene dos décadas de uso.

El duelo de habilidades ha sido, desde siempre, la gran atracción del juego. ¿Qué va a ocurrir una vez que la pelota salga de la mano del pitcher? Alguien dijo: en el deporte las marcas se construyen para ser derribadas, pero eso, cada día es más difícil, y nos hemos estado acercando al límite de lo posible.

Sin esteroides, en otro tipo de beisbol, beneficiado por la bola muerta, Cy Young ganó 511 juegos. Cualquier pitcher de hoy, sin exagerar, necesitaría atravesar por dos vidas para superar ese registro, más firme que las Pirámides de Egipto.

Es tonto imaginar al próximo ganador de 41 juegos, como lo logró Jack Chesbro de los Yanquis en aquellos tiempos en que las graderías detrás de los jardines se veían tan lejanas como Saturno. Sólo consideremos que desde Denny McLain en 1968, no aparece un ganador de 30 juegos.

¿Quién con una escopeta capaz de obligar a dibujar 5,700 “kaes” en las hojas de anotación? Por favor, seamos sensatos, no ha nacido todavía. Así que Nolan Ryan —que debió haber sido una escogencia unánime para el Salón de la Fama— con sus 5,714 “kaes”, debe estar tranquilo. La meta soñada de todo carabinero sigue siendo los 3,000.

¿Veremos otro tirador de 7 no hitters como Ryan? Por favor, cómo someter eso a debate, si los 4 logrados por Sandy Koufax, en una dramáticamente carrera recortada por la artritis, se ven inmensos.

Sin embargo, no se pueden descartar impactos transformadores de supermarcas. ¿Cómo fue posible borrar los 714 jonrones de por vida en poder de Babe Ruth por largas décadas?; ¿Qué tanto nos golpeó Pete Rose en las narices con su violenta arremetida saltando encima de la marca de 4,190 hits, en poder de Ty Cobb?

Pensar que calificamos como misión imposible la aparición de un artillero que llegara a conectar más de 61 jonrones en una temporada, superando a Roger Maris. Es por eso que cuando Mark McGwire se voló la cerca 70 veces en 1998, pensamos que esa cifra debería de ser grabada en el techo de la Capilla Sixtina, pero pronto Barry Bonds descargó 73 y agrietó bruscamente el asombro que fabricó “Big Mac”.

Tratemos de elaborar un ranking atravesando todos los riesgos que esa tarea implica, con una advertencia, no reparen en el orden.

1) LA RACHA DE JOE

Hace unos años, un panel de expertos llegó a la conclusión que la marca más dificil de ser derribada, es la racha de 56 juegos bateando de hit lograda por Joe Dimaggio en 1941. La explicación es sencilla: se trata de batear de hit todos los días, con una efectividad inalterable. Bonds y McGwire podían pasar varios juegos sin jonronear, incluso entrar y salir de un slump, y aún así, establecer marcas, no como la de Joe. Consideren que lo más próximo ha sido la racha de 44 juegos de Pete Rose en 1978. Antes, en 1897, Willie Keeler de Baltimore, había alcanzado esa misma cifra, es decir, 12 juegos menos que Dimaggio. Una eternidad.

2) LOS 511 DE CY YOUNG

Cada temporada que se nos viene encima es más dificil ganar 20 juegos. Pedro Martínez ha obtenido 3 premios Cy Young pero sólo presenta dos registros de 20 triunfos. En el beisbol actual, más exigente, con los relevistas tomando el escenario como figuras de primer nivel, Cy Young no hubiera podido llegar tan largo. Ganar 500 equivale a 25 temporadas de 20. ¿Se imaginan eso? Y todavía harían falta 12 triunfos para un nuevo récord. No, definitivamente, Cy Young puede descansar en paz. Primero se construirá una carretera de Nueva York a la Luna antes de ver otro ganador de 500.

3) LOS 2,632 DE RIPKEN

La marca de 2,130 juegos consecutivos sin fallar en los box scores de Lou Gehrig, parecía ser extraída de la mitología. Quizás Hércules o Teseo, de haber sido peloteros, la hubieran amenazado sin llegar a tumbarla. ¿Cómo fue posible que alguien permaneciera en los line-up por 1,230 juegos consecutivos? Bueno, a Gehrig se le conoció como el Caballo de Hierro. Pero apareció Cal Ripken en 1982 y comenzó una persecución silenciosa año tras año, hasta que se convirtió en una posibilidad viable atrapando la atención de medio mundo. Y continuó su ruidoso avance como una locomotora sin frenos hasta llegar a 2,632 juegos, dejando otro reto para las futuras generaciones.

4) CHESBRO: 41 TRIUNFOS

¿Cuántos sobrevivientes vieron lanzar a Jack Chesbro? En 1904, el derecho de los Yanquis que sólo se elevaba 5 pies 9 pulgadas sobre el piso y pesaba 180 libras, nada que ver con Randy Johnson, logró 41 victorias utilizando 51 aperturas y 4 relevos… Su siguiente máxima cifra es de 28 victorias, y si consideramos que desde Denny McLain en 1968, no hemos visto un ganador de 30, la marca de Chesbro será tan durable como las Pirámides de Egipto.

5) LOS 5,714 PONCHES DE RYAN

Todo pitcher calificado como “macabro”, se propone superar la barrera de los 3,000 ponches. No existe alguien pensando en los 5,000 y mucho menos en 714 más como Nolan Ryan, “El meteoro” de Texas. Detrás de esos 5,714 ponches están los 4,136 de Steve Carlton, a una distancia tan grande como la que existe entre Sidney y Montreal. Ryan hizo posible esa cifra con 6 temporadas encima de los 300 ponches y 11 lideratos en ese casillero espeluznante durante sus 27 años de actividad. Esos 5,714 ponches en 5,386 innings, es uno de los más grandes alardes en materia de pitcheo.

6) COBB: 12 CETROS DE BATEO

Tony Gwynn se retiró después de obtener ocho títulos de bateo, en una actuación de fantasía. Ty Cobb alcanzó 12 cetros, y agregó otra marca imposible: 23 temporadas consecutivas sobre los 300 puntos. Pero hay algo más con Cobb: él es dueño de una cifra récord que nos aturde: 367 puntos de por vida después de 24 temporadas en las mayores. Antes de ver a otro bateador tan eficiente, es más probable un Presidente de tercer período en la Casa Blanca, y negro.

7) ROSE: 4,256 HITS

Por culpa de Pete Rose, Cobb no es más impresionante todavía. Su marca de 4,190 hits, calificada por largos años como imposible, fue derribada por un Rose superinspirado. El artillero que brilló intensamente con los Rojos, estableció la nueva marca con el uniforme de los Filis, y continuó hasta 4,256 imparables, cifra aparentemente fuera del alcance de cualquier mortal. ¿Quién será el próximo bateador de 4 mil hits? Amigos, hay que buscarlo en los nintendo o en los game boy.

8) SIETE NO HITTERS

Regresemos con Nolan Ryan, quien nunca ganó un Cy Young, pero se aproximó a una escogencia unánime para entrar a Cooperstown. Él trabajó increíblemente, 7 juegos sin hit ni carrera a punta de latigazos, dejando muy atrás a Koufax con 4. Ustedes podrán especular sobre lo que hubiese podido hacer Koufax si no se retira antes de los 32 años, pero el hecho, testarudo, es que los 7 no hitters de Ryan se ven del tamaño de una montaña. Grandes pitcheres como Carlton, Clemens, Pedro, Maddux, no han podido lograr un doble cero en hits y carreras. Obviamente, se necesita ser un “Dinosaurio” para dibujar siete obras maestras. Quizás si Miguel Angel hubiera sido lanzador.

9) LOS 110 BLANQUEOS

Roger Clemens, quien no decide si continúa fajándose o se retira, lleva 46 partidos de recorrido completo con sólo ceros en la pizarra. El fenomenal Nolan Ryan se retiró con 61, igual que Tom Seaver, en tanto Cy Young se extendió hasta 76. Estas cifras permiten ilustrar con facilidad la espectacularidad que tienen las 110 blanqueadas logradas por Walter Johnson, derecho de los Senadores de Washington, conocido como “El Gran Tren”. El segundo en la lista es Grover Alexander con 90. Ahora, con la incidencia del pitcheo de relevo, un pitcher con más de 100 blanqueos, es imposible. A menos que el montículo sea colocado a 45 pies del plato, como lo estuvo en un tiempo.

10) DOS NO HITTERS EN FILA

Un pitcher que registró más derrotas que victorias (119-121), que nunca tuvo chance de ingresar a Cooperstown, que no pudo lograr una temporada de 20 victorias, que debutó en 1937 y fue devuelto a Triple A, el zurdo Johnny Vander Meer, provocó un irrepetible doble impacto en la temporada de 1938 desde la colina de los Rojos de Cincinnati, con no hitters consecutivos. El primer no hit lo construyó el 11 de junio de 1938 contra los Bravos de Boston por 3-0 ante 10,311 fanáticos en el Crosley Field de Cincinnati; el segundo, cuatro días después, el 15 de junio, contra los Dodgers de Brooklyn por 6-0 en el Ebbets Field. Fueron testigos de la proeza 38,784 aficionados. El propio Van Der Meer no lo podía creer.

Cada una de estas marcas supone un reto a lo improbable, como cada uno de los trabajos de Hércules. El tiempo pasa, y ellas permanecen, majestuosas, moviéndose sobre el arco iris de la grandiosidad.

Puede interesarte

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí