En escena Tiempos para amar del grupo Quetzalcoatl. ( LA PRENSA/U. MOLINA)

El lado oculto

Inicia Festival Nacional de Teatro Popular en Estelí El Centro Recreativo de Estelí se convirtió en un improvisado escenario donde los grupos Gucumatz y Quetzalcoatl trajeron a escena sus propuestas creativas sobre el tema del VIH-Sida. Los estelianos demostraron su interés por el festival y colmaron el local donde muchos tuvieron que conformarse con ver […]

  • Inicia Festival Nacional de Teatro Popular en Estelí

El Centro Recreativo de Estelí se convirtió en un improvisado escenario donde los grupos Gucumatz y Quetzalcoatl trajeron a escena sus propuestas creativas sobre el tema del VIH-Sida.

Los estelianos demostraron su interés por el festival y colmaron el local donde muchos tuvieron que conformarse con ver sólo un ángulo del escenario, porque hubo una convocatoria extraordinaria.

EL TATUAJE

El grupo Gucumatz, integrado por actores estelianos y bajo la dirección de Ernesto Soto, cuenta la historia de un joven que adquiere el sida a través de prácticas inadecuadas y aunque la puesta logra momentos de empatía con el público, sobre todo en las escenas de humor, el nivel de actuación no es bueno, algunos parlamentos de los actores masculinos no se escuchan bien, ya que fuerzan demasiado la voz y gritan. Perdiendo los matices que pueden significar emociones.

Hay escenas que a veces se alargan demasiado. Resulta confuso que una misma actriz haga de novia y de amiga, ya que no se aprecian diferencias significativas. En todo caso Ivaniushka Tapia debe buscar recursos actorales que le permitan desdoblarse con éxito.

Es loable el esfuerzo del grupo y el valor didáctico de la puesta en escena, que aborda con una óptica fresca, temas tan sensibles como el contagio del sida por no usar protección al tener relaciones sexuales.

TIEMPOS PARA AMAR

Es una lástima que el tiempo le haga jugarretas al colectivo teatral Quetzalcoatl, pues se convirtió en el verdugo de una puesta llena de frescura y alegre vitalidad donde se cuenta la historia de una pareja que convive con el VIH-Sida. La obra nos demuestra la exclusión y discriminación de la sociedad con quienes padecen este virus. El rechazo hasta de la familia es mucho más frustrante y doloroso que la enfermedad.

Se destaca la actuación de Adelaida, interpretada por Elisa Oporta, quien posee una presencia escénica muy plástica. Su cuerpo se contorsiona, gira, se desliza; su voz es fresca y espontánea, sin embargo, en la medida que avanza la obra va desgastando sus valores y pierde su fuerza.

La actriz Noelia Talavera tiene una voz formidable y logra momentos de picardía cuando interpreta a la vende quesillos. Gustavo Palacio tiene una gracia peculiar para la mímica, improvisa con facilidad acciones llenas de gracia, como el vendedor de hot dog y el padre de Adelaida.

Para quienes están acostumbrados al teatro de sala, con grandes recursos escenográficos y obras escritas por dramaturgos famosos, existe una clara diferencia, pues el teatro popular es otra arista de un mismo rostro.

Muchas veces es resultado de una creación colectiva, con recursos minimalistas y a veces con fallas dramatúrgicas, como ocurre en Tiempos para Amar, donde el público en más de una ocasión pensó que la obra había acabado.

Hubo escenas que se alargaron demasiado y otras que no eran necesarias, lástima que el tiempo le hizo esta jugarreta a Quetzalcoatl, porque se destacaron algunas buenas actuaciones, bellas imágenes plásticas y una intención didáctica y sensibilizadora con respecto al apoyo que necesitan las personas que conviven con el VIH-Sida.

Espectáculo

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