Santos “El Toro” Benavides no pica como una abeja ni vuela como una mariposa. De eso estamos claros.
A nadie se le ha ocurrido pensar tampoco que tras una breve estadía en Panamá vendrá convertido en un estilista.
Sin embargo, quien decidió enviarlo a entrenarse con Rigoberto Garibaldi tomó una buena decisión. Algo había que hacer.
Pocos o quizá ninguno de los actuales prospectos del boxeo nacional pega con la potencia del “Toro” ni aguanta como él lo hace.
Sin embargo, sus limitaciones técnicas y el desorden que impera en su estilo boxístico, si es que tiene uno, obligaban a buscarle una asistencia.
El punto es trabajarlo para ver si es posible que llegue a canalizar bien ese poderío y esa resistencia que tiene, en beneficio de una carrera que se trabó.
¿Podrá mejorar? Nadie espera que se convierta en un espectacular pugilista, pero se cree que Garibaldi podría ayudarlo a sacarle mejor provecho a sus herramientas.
Benavides tiene poder, aguanta y es valiente. Eso no se lo puede agregar a nadie. Se tiene, o no se tiene. Ahora se trata de ayudarlo a explotar ese talento.
Y sobre eso será interesante averiguar si Santos tiene una buena capacidad asimilativa. Por lo visto, a nivel local, se habían agotado todas las opciones en esa dirección.
Eso tiene que ver con los entrenadores, quienes al igual que todos en la vida, tenemos un nivel de incompetencia y había que probar un poco más arriba.
En su pelea ante René González, Benavides fue desnudado. Sus golpes fueron al vacío, mientras González entraba, lo golpeaba y se movía. Ese es el asunto.
Los cambios en un púgil no son fáciles de conseguir. El propio Garibaldi ha trabajado con Ricardo Mayorga y sigue tirando golpes al estilo callejero.
Vamos a ver qué tal sale el experimento con Santos, pero algo había que hacer.