- La Granada colonial es uno de los atractivos más comunes para el turista, pero esta vez conocimos una Granada aventurera que alberga en sus entrañas grandes bellezas históricas y naturales
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Era la primera vez que el turista alemán Tom Giese visitaba Nicaragua, y como punto de partida decidió aventurarse por Granada, pues según él las ofertas turísticas en el exterior colocan a esta ciudad colonial como uno de los atractivos nicaragüenses que no se permite obviar.
Giese después de haber conocido la Granada histórica se atrevió, junto con nosotros y unos amigos, a conocer las entrañas naturales de Granada, un tour ideal para hacerse en compañía.
SENDERO EL PUMA
El punto de partida es la entrada del volcán Mombacho. Es preferible llegar temprano en la mañana, a eso de las 7:30 a.m., don Máximo Bonilla, gerente de Mombotour, es uno de los guías encargados de recorrer el Sendero El Puma, donde se puede apreciar una variedad de flora y fauna que se esconde en las entrañas de este volcán.
El inicio es emocionante y agotador a la vez. La inclinación del camino, más los centenares de escalones que hay que subir y bajar provocan dolor en las piernas, pero en ese caso Bonilla es especialista en animar a quienes creen no poder más.
Por todo el sendero existen miradores que también funcionan como estaciones de descanso. Desde ellos se puede apreciar el Lago de Granada y las lagunas del Mombacho, así como otras zonas cercanas. Al llegar a la cima —con las piernas temblando pero con satisfacción por lograr el éxito—, la neblina del Mombacho envuelve a sus visitantes y demuestra una vista panorámica de las Isletas de Granada, la ciudad de Masaya y la Isla de Ometepe.
PETROGLIfOS
Al terminar la caminata se hace una breve estación por la hacienda El Progreso, donde se toma café. Luego para el almuerzo en Granada hay varias opciones, como restaurantes, bares y el típico vigorón en el Parque Central.
Una vez que las energías se recobran la aventura no para. Llega el momento de activar los brazos. El tour continúa por los petroglifos ubicados en la isleta de Granada, El Tule, y para llegar allá y regresar existe la opción de hacerlo en kayak o en lancha desde el Puerto Asese.
En El Tule se encuentra un antiguo altar de sacrificios de la era precolombina, donde las víctimas eran ofrecidas a los dioses. Los petroglifos reflejan dibujos muy sencillos en forma de monos y rostros de personas, donde apenas se logran ver los ojos, una boca y a veces la nariz. Pero hay otros más elaborados que exhiben facciones definidas y muestran cómo lucían los ancestros que habitaron ahí.
En toda la isleta se puede observar una variedad de aves, así como monos congos y una espesa flora. Al llegar la tarde el sol se esconde tras el Mombacho, señal de que es hora de regresar, por lo que es recomendable disponer de un salvavidas si el regreso es en kayak.
Giese, a pesar de que nunca había andado en kayak, decidió probar y sin pensarlo dos veces escogió su embarcación, tomó su remo y se aventuró por las aguas mansas del Cocibolca hasta regresar a las tierras de La Gran Sultana.