Seguridad vs. desarrollo

Hemos planteado en ediciones anteriores la responsabilidad del Estado ante la problemática de seguridad de sus ciudadanos. Hoy queremos hablar de la responsabilidad de los empresarios y los ciudadanos, en particular ante la necesidad de crear condiciones óptimas de seguridad en sus distintos entornos y los efectos de esta medida en el impulso del desarrollo […]

Hemos planteado en ediciones anteriores la responsabilidad del Estado ante la problemática de seguridad de sus ciudadanos.

Hoy queremos hablar de la responsabilidad de los empresarios y los ciudadanos, en particular ante la necesidad de crear condiciones óptimas de seguridad en sus distintos entornos y los efectos de esta medida en el impulso del desarrollo económico del país.

Por ejemplo ¿existe en nuestra empresa el programa de control de riegos? ¿dispone el empresario de un verdadero diagnóstico de seguridad de su empresa? Y no sólo hablamos de la ubicación de guardas de seguridad en sus instalaciones.

Pues bien, desde cualquier punto de vista que se mire, el control de riesgos es una excelente decisión para la empresa, los trabajadores y sus familias y para la población en general.

La implementación de estos planes disminuye el índice de accidentes laborales, que se provoquen daños o pérdidas en equipos, maquinaria o en las propias instalaciones, pudiendo extenderse el daño a los vecinos.

Los planes de control de riesgo traen consigo la necesidad de un personal especializado para su elaboración, ejecución y supervisión que ejecute las principales políticas de la empresa que interactúa con el entorno y las distintas instituciones que permitan una correcta administración del riesgo.

El ciudadano común, el padre y madre de familia, deberá asumir su liderazgo en los distintos núcleos familiares, incorporarse a posibles acciones comunitarias de seguridad atendiendo a su realidad, asumir medidas internas de seguridad a sus hogares, conversar con sus hijos alrededor de riesgos reales de seguridad en el barrio, en el camino a la escuela, en su actitud ante desconocidos, al cruzar la calle, al quedar obligatoriamente solos en la vivienda.

En síntesis, tenemos que decir que toda actividad conlleva riesgo.

Por ende el riesgo hay que administrarlo y trabajar en función de minimizar sus posibles efectos y esto se logra mediante la implementación de políticas y leyes dictadas por el Estado, mediante la ejecución de propuestas para estimular la implementación de las mismas, mediante la actitud del sector empresarial de organizar sus propios planes partiendo de la necesidad de garantizar su seguridad y la de sus trabajadores, la información de medios y equipos, con la actitud del trabajador de cumplir correctamente con los distintos planes y la actitud de los mismos trabajadores en general de asumir la seguridad como una necesidad básica de su familia.

Recordemos pues que la seguridad administrada de manera correcta, incide directamente en el desarrollo económico del país, ayuda a generar riquezas y por ende a romper las ataduras que nos impidan avanzar como Nación.

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