- Frente a los planes de Venezuela e Irán de fortalecer sus relaciones políticas y económicas con Nicaragua, a través del nuevo gobierno sandinista, Daniel Sullivan, secretario adjunto para asuntos económicos, energía y negocios del Departamento de Estado de Estados Unidos, dice con seguridad: “Nuestro enfoque produce mayores resultados en el largo plazo”
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Daniel Sullivan, secretario adjunto para asuntos económicos, energía y negocios del Departamento de Estado de Estados Unidos, visitó Nicaragua la semana pasada, cinco días antes que llegara a Managua una misión de Venezuela, país que busca fortalecer la alianza que mantiene con el Presidente de la República, el sandinista Daniel Ortega.
Sullivan decidió visitar el istmo, pues también llegó a El Salvador, una semana antes de que el Presidente estadounidense, George W. Bush, iniciara una gira de ocho días por varios países de Latinoamérica, entre ellos Guatemala. Bush inicia su recorrido por el subcontinente mañana jueves.
La visita de Sullivan no fue casual y menos una cortesía más. El denso contexto latinoamericano en el que gobiernos de izquierda impulsan un discurso radicalmente antiestadounidense ha puesto a pensar a la Casa Blanca en que llegó el momento de ver con otros ojos el llamado “patio trasero”.
Sullivan, en entrevista con LA PRENSA al terminar su breve visita a Managua, fue claro al afirmar que competirán con otros donantes como Venezuela o Irán, para ver cuál cooperación tendrá más impacto y cuál puede permanecer en el tiempo.
Se reunió con el presidente Daniel Ortega, empresarios nacionales, ministros de Gobierno y funcionarios de alto nivel, así como con funcionarios de proyectos financiados por Estados Unidos, con la intención de valorar el verdadero impacto en la población nicaragüense de los proyectos que su gobierno, a través de sus agencias, está impulsando.
“Queremos ver resultados”, asegura Sullivan en una carrera contrarreloj, al enfrentar a un Hugo Chávez, Presidente de Venezuela, que ha ofrecido recursos a Nicaragua en el corto plazo, incluso hasta una refinería petrolera.
Al mismo tiempo, Estados Unidos también acelera la marcha y ha ofrecido cooperación y apoyo para diversos sectores, buscando la ampliación de los beneficios a los más pobres, sostiene.
“La visión de Venezuela es lo contrario, porque se enfoca en un gobierno centralista que nacionaliza las industrias, prioriza el poder personal, aumenta el control estatal de las empresas. A largo plazo consideramos que nuestro enfoque puede tener mejores resultados con objetivos más tangibles”, agrega.
Tuvo una agenda muy apretada al reunirse con casi todos los sectores del país. ¿Al final del día cuál es su valoración de resultados?
El propósito era múltiple. Mi visita pretende resaltar el compromiso del Gobierno de Estados Unidos para reducir la pobreza, así como también el compromiso de apoyar los esfuerzos e iniciativas para desarrollar la economía y anclar la democracia en la región de Centroamérica.
En todas las reuniones, y particularmente en la entrevista con el presidente Ortega, nosotros consideramos que todos estos factores tienen una interrelación muy fuerte, de forma que no se puede separar el desarrollo económico y la reducción de la pobreza, con el avance continuo y el fortalecimiento de la democracia, así como el compromiso de fortalecer el estado de derecho.
¿Hablamos de una especie de relanzamiento del DR-Cafta?
Vine para poder comunicar nuestra visión de las relaciones económicas, no sólo con Nicaragua sino con toda Centroamérica. Obviamente el DR-Cafta sirve como piedra angular, pero no es el único elemento, también está acompañado por el convenio con la cooperación de Cuenta Reto del Milenio que representa una inversión de 175 millones de dólares.
También explica el programa de la AID (Agencia Internacional para el Desarrollo del Gobierno de Estados Unidos) con Nicaragua, que representa 250 millones de dólares en cinco años.
Está también el programa de inversiones de ultramar OPIC (Corporación para la Inversión Privada en el Extranjero) que es un programa de garantías de 200 millones de dólares, y el alivio de la deuda, que son como piezas que funcionan de una forma integral, y que nosotros estamos llamando nuestro compromiso económico total.
¿Pero a un año del DR-Cafta hay resultados?
Hay resultados tangibles de esas relaciones. En menos de un año de haber ratificado el DR-Cafta ya se ve un incremento en la exportaciones de Nicaragua a Estados Unidos de más de 24 por ciento. Así también representan a nivel de la región 1.5 mil millones de exportaciones y también hubo decenas de millones en inversión extranjera directa en Nicaragua, que ya tienen acceso permanente y libre de aranceles a un mercado (Estados Unidos).
Hablaba de compromiso económico total. ¿Qué significa eso?
Esa visión que hemos expresado como Compromiso Económico Total implica no solamente iniciativas de parte del Gobierno de Estados Unidos, sino que también hay una participación de parte del Gobierno de Nicaragua para apoyar a su pueblo. Hoy (el martes 27 de febrero) tuve la oportunidad de reunirme con ministros de Estados, sector privado, el presidente Ortega, decenas de persona, y hablamos de reformas económicas, reformas en términos del clima empresarial que puede realizar el Gobierno de Nicaragua para reducir los impedimentos que existen para las actividades empresariales en el país. Incluye aspectos tributarios y otras áreas en las cuales el Gobierno puede enfocarse para lograr el crecimiento económico y la reducción de la pobreza.
¿Considera que hubo apertura y entendimiento en estos temas?
Hemos tenido reuniones con los ministros de estado, el presidente del Banco Central de Nicaragua, estudiantes y docentes del INCAE, con Amcham, el presidente Ortega… Ha sido un día bastante lleno, un día muy productivo, y considero que la visión que hemos expresado acerca del compromiso económico total ha sido bien recibida.
Estamos con nuevas energías porque siento que ha sido una visita muy positiva, siento que en las reuniones con la empresa privada y con el Gobierno existe ese interés de profundizar y expandir las relaciones entre nuestros países, tanto con el presidente Ortega como el ministro (el canciller Samuel) Santos. Iniciaron la reunión conmigo con esa declaración de su intereses: profundizar y expandir las relaciones porque así vamos a poder fomentar el crecimiento económico y fortalecer la lucha contra la pobreza.
¿Hay condicionalidades?
Consideramos que hay que mantener el enfoque para continuar ese desarrollo positivo, me refiero al estado de derecho, respeto por la propiedad privada, porque había preocupación expresada por algunos representantes del sector empresarial acerca del continuado respeto de los principios y conceptos.
El presidente Daniel Ortega planteaba la necesidad de crear un Fondo de compensación para enfrentar las asimetrías que ha creado el DR-Cafta, según dice.
Considero que es una pregunta muy importante. Con respecto a las asimetrías (diferencias entre el desarrollo de un país y otro) quiero mencionar que tuve la oportunidad de participar como observador en las últimas etapas de negociación (para la firma del DR-Cafta), y puedo afirmar que los negociadores centroamericanos eran excelentes, así que cualquier asimetría que existe no es por falta de capacidad y destreza de los negociadores.
Sólo quiero enfatizar de nuevo que nuestra visión no está limitada al DR-Cafta, sino que juega un papel importante el desempeñado por los programas que desarrollamos, como la Cuenta del Milenio, así como el programa de AID, el sustancial esfuerzo por apoyar el alivio de la deuda. También tenemos la inversión para el sector privado a través de OPIC que representa unos 200 millones y consideramos que en esas áreas enfrentamos esos desafíos que representa el DR-Cafta y las relaciones económicas. Son aspectos que presentan o producen resultados tangibles y reales en términos económicos.
Pero hay posiciones encontradas en este tema. ¿Cómo lograr coincidencias?
Considero que estamos trabajando para llegar a una meta común, tanto para el comercio como la cooperación y el desarrollo. La meta que tenemos es el desarrollo económico y la reducción de la pobreza. Sería un error percibirlo en términos de quien gane o quien pierda. Esto no significa una pérdida para Estados Unidos y algo que está ganando Nicaragua, sino que ambos estamos ganando porque esto puede resultar en crecimiento económico y mayor seguridad para ambos países, así como una forma fundamental de seguridad social mutua.
Reitero que esto se aplica tanto a las relaciones comerciales como a la cooperación para el desarrollo.
¿Qué puede comentar sobre la decisión del nuevo Gobierno de Nicaragua de acercarse a Irán y Venezuela, con los que ha suscrito varios convenios de cooperación?
Sobre el tema de la cooperación de Venezuela e Irán, no lo vemos a partir de una persona, sino en el contexto de enfrentar los desafíos que tiene Nicaragua y Centroamérica. Queremos apoyar el crecimiento económico, la reducción de la pobreza y la estabilidad macroeconómica.
Nosotros promovemos la transparencia, el estado de derecho, las oportunidades económicas, la democracia, la inversión extranjera directa.
La visión de Venezuela es lo contrario, porque se enfoca en un gobierno centralista que nacionaliza las industrias, prioriza el poder personal, aumenta el control estatal de las empresas. A largo plazo consideramos que nuestro enfoque puede tener mejores resultados con objetivos más tangibles.
El pasado de conflictos y el futuro alentador
Los pequeños productos están siendo beneficiados con la vigencia del DR-Cafta desde abril del año pasado, según sostiene Daniel Sullivan, secretario adjunto para asuntos económicos, energía y negocios del Departamento de Estado de Estados Unidos.
Durante la firma del DR-Cafta en el 2004, el Representante Comercial de Estados Unidos en aquel momento, Robert Zoellick, posteriormente Secretario Adjunto para el Departamento de Estado, recalcó un ciclo trágico que se estuvo repitiendo durante todo el siglo XX con respecto a las relaciones entre Centroamérica y Estados Unidos, recuerda. Dijo que los conflictos en Centroamérica involucrarían a los Estados Unidos. La intervención fue frustrante para todos.
“Los problemas fueron parchados, pero no fueron resueltos en su totalidad. Se perdieron derechos civiles, los dictadores ejercían el control más fuertemente, los rebeldes se radicalizaron, los países vecinos se pusieron unos en contra de otros, y los ciudadanos pobres y trabajadores de Centroamérica perdieron una y otra oportunidad de mejorar sus vidas en libertad”, recuerda Sullivan.
Pero eso quedó en el pasado, aclara seguidamente. “El futuro es más alentador por muchas razones. Pero quizá la razón más importante es el coraje de la gente de esta región, el coraje de los nicaragüenses por adoptar la democracia y rechazar la violencia, y negociar y ratificar un acuerdo de libre comercio con sus vecinos, incluyendo a Estados Unidos, con una economía mucho más grande”, añade.
“El DR-Cafta es la parte esencial de este futuro más alentador y de este período de oportunidades. Pienso que es importante reconocer lo que todos sabemos sobre el DR-Cafta: el acceso permanente libre de impuestos a la economía más grande del mundo”, dijo Sullivan, quien participó en una conferencia en Amcham, la Cámara de Comercio Americana de Nicaragua.
“El DR-Cafta ha traído beneficios económicos concretos para Nicaragua. Por ejemplo, durante los primeros siete meses del 2006, comparados al 2005, las ventas de sandía hacia los Estados Unidos se cuadruplicaron y las exportaciones de puros subieron el doble. Los supermercados estadounidenses ahora importan sus bienes agrícolas, especialmente alimentos orgánicos y étnicos, beneficiando a pequeñas compañías y cooperativas de campesinos en Nicaragua”, sostiene.
Y refuerza: “Como resultado del DR-Cafta, las compañías estadounidenses están trayendo mucha inversión a Nicaragua. Para citar sólo un ejemplo, ITG Cone Denim está construyendo una fábrica para producir tela de mezclilla, la cual equivale a una inversión de aproximadamente 100 millones de dólares”.