EMILIO PALACIOS DEBUTÓ ayer en el futbol salvadoreño. (LA PRENSA/Archivo)

Resucitó Emilio Palacios

Camino a un segundo aire [doap_box title=»Pequeño pero oportuno» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»] Emilio Palacios es un jugador que sabe aprovechar las oportunidades de gol. Así lo ha demostrado con el Diriangén, Parmalat e incluso con las selecciones nacionales. Cuatro de sus goles con La Azul y Blanco han servido para ganar. Es voraz sobre el área, […]

  • Camino a un segundo aire
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Emilio Palacios es un jugador que sabe aprovechar las oportunidades de gol. Así lo ha demostrado con el Diriangén, Parmalat e incluso con las selecciones nacionales. Cuatro de sus goles con La Azul y Blanco han servido para ganar.

Es voraz sobre el área, aunque está volviendo a su ritmo después de dos años en los que sufrió tres lesiones, que parecía no lo harían volver a la cancha con ferocidad.

Jugó por primera vez ante Diriangén a los 15 años, cuando todavía actuaba en torneos colegiales y esa vez marcó dos goles con los que vencían a los rayados 2-0, hasta que éstos reaccionaron con 15 tantos.

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“Ésta es otra etapa de mi vida, atrás dejé las cosas tristes que viví en Nicaragua, que en la cancha no se ven, pero en el día a día el jugador pasa muchas dificultades”, señala Emilio Palacios, impulsado quizá por el presentimiento de que su vida cambiará de prisa con el club Independiente Nacional, de El Salvador.

Palacios, al igual que Wilber Sánchez, no es que estén por comprarse un carro último modelo por su contrato en el futbol salvadoreño, pero sus condiciones de vida han cambiado. Se hospedan en zonas residenciales u hoteles de primera, ganan más del doble de lo que recibían en Nicaragua y tienen lo que necesitan para jugar.

“Pero no es que he cambiado, sigo siendo el mismo que jugó por primera vez con una camiseta del Diriangén a los 11 años y me enamoré de ese club. Tengo mucho que agradecerle a ese equipo y a la afición”, comenta Palacios.

“Hay cosas que me han hecho reflexionar sobre lo quiero y no quiero en mi vida. Por ejemplo, no quiero volver a seguir a alguien para que me pague, se me esconda o escuchar a mi esposa que no tuvo para llevar al médico al niño cuando estaba enfermo. Son cosas que no quiere que se repitan”, agrega el delantero del Independiente.

Ahora Emilio está en un hotel de primera en San Vicente, con aire acondicionado, con dinero necesario para resolver sus problemas, pero poniendo todo su esfuerzo en cada entrenamiento para ganarse un cupo como titular.

“Desde que vine a El Salvador me recibieron como si fuera de la familia. El propio presidente del club, Juan Pablo Herrera, me atendió, puso a la orden su camioneta para ir a traer a mis hijos el día que quiera. Y hasta habló conmigo y me dijo que no dudara en decirle lo que me haga falta. Éste es otro mundo”, afirma Palacios.

El jinotepino de 24 años se siente como rey, pero está claro que sólo haciendo goles podrá mantenerse con el equipo, sobre todo porque el Independiente lo necesita para quedarse en la Primera División de El Salvador.

El Independiente quedó en último lugar del Torneo de Apertura del futbol, con 17 puntos, y en la lucha por no descender buscan en Palacios a un hombre que resuelva en el área.

“Hasta me adelantaron un dinero por los goles que voy a anotar, me dijo el presidente. Lo mejor es que no me siento presionado, al contrario, quiero darlo todo en la cancha. Ando bien, no tengo lesión y sólo pienso en meter la pata en los juegos”, dijo Palacios.

Las deudas que dejó en Nicaragua las comenzó a saldar con el primer dinero que recibió, pero ahora tiene quizá una deuda más grande: responder a las expectativas que han emergido en torno a él.

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