- Dos arqueros que alcanzaron planos cimeros en el área
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NICAS EN EL FUTBOL CENTROAMERCANO
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Ver Infografia > Nuestro futbol, ese valle de lágrimas, diría Juan Rulfo. Pero algo está cambiando. De pronto, descubrimos que tenemos material de exportación y tres nicas batallan por abrirse paso y establecerse en el futbol salvadoreño.
Fue precisamente en El Salvador, en los años 50, que elogiaron casi sin medida a uno de los grandes arqueros de todos los tiempos que ha producido Nicaragua, Alfredo Artiles “El Flaco”. Qué difícil fue siempre hacerle goles.
Y fueron dos cuidacabañas, Róger Mayorga y Salvador Dubois, los primeros futbolistas pinoleros en conseguir una gran proyección en el concierto del futbol centroamericano, en la recta final de los años 60.
Ellos se graduaron con la Selección Nacional. Compartieron responsabilidad y mostraron sus facultades entre los tubos, en aquel triunfo sobre Estudiantes de La Plata en 1966, y en juegos terriblemente desequilibrados contra equipos extranjeros, incluyendo aquel 0-3 frente al Botafogo. Agreguen el rendimiento que registraron en el Norceca de Honduras, cuando Rudy Sobalvarro, falló un penalti que hubiera sido ganador en el último minuto de aquel duelo con los locales, que terminó 1-1.
Dueños de diferentes estilos, pero próximos en eficacia, Mayorga y Dubois se establecieron rápidamente en Guatemala y Honduras, hasta convertirse en figuras cumbres.
Desde entonces, ningún otro nica ha alcanzado esa dimensión. Están sí, otros dos arqueros que construyeron una buena reputación en el futbol chapín: Róger Gutiérrez y Ricardo Hernández, y un jugador de campo, Mauricio Cruz, quien funcionó en el futbol hondureño.
“CATARRITO” Y “PECHé”
El bravo defensa central Miguel “Chocorrón” Buitrago, rechazó varias ofertas en esa década de los alegres 60, cuando el futbol aprovechó el fin del beisbol profesional, para conseguir una gran difusión y mucha popularidad.
Se contó en ese momento trascendental con el respaldo del Ingenio San Antonio, Santa Cecilia, la UCA, el pueblo de Diriamba detrás del Diriangén, Julio Tirado y su Rincón Español, don Carlos Hinckel y el Triunfo en el que militaba Salvador “Chava” Dávila.
La aparición de un hombre de área veloz para penetrar y mortífero para definir, tal fue Manuel “Catarrito” Cuadra, quien realizó una actuación memorable frente al Irapuato de México en el Estadio Nacional, y fue 14 veces líder rompe-redes, nos hizo pensar que llamaría la atención en el circuito y obtendría un buen contrato.
Eso no llegó a ocurrir, pese a lo que mostró en los Juegos Centroamericanos y del Caribe de 1970 y los Juegos C.A. de 1977, estando en plenitud.
Siempre consideré el mejor futbolista del terruño al excepcional mediocampista Pedro José “Peché” Jirón, del Diriangén, sobre todo, cuando se fajó con destreza, bravura y esa creatividad que siempre lo caracterizó en el Norceca de Honduras en 1968.
En esa época, pocos jugadores de los otros países del área, recibían ofertas y salían en busca de la grandeza. Eso reducía las posibilidades de los mejores nicas.
Un caso raro fue el de Rudy Sobalvarro, un deslumbrante driblador que llegó a impactar en el futbol tico con el equipo Uruguay, y firmó contrato con el Milca del futbol pinolero, jugando además con el Santa Cecilia y el UCA, antes de continuar en el futbol salvadoreño.
Rudy jugaba aquí como nica, pero caminaba como tico, hablaba como tico y jugaba como tico. No había cómo enredarse.
Regresando con Mayorga y Dubois, hasta hoy nuestros mayores orgullos, ciertamente fueron excelentes y estaban al nivel de los mejores. “El Flaco” Pérez y Emilio Sagot de Costa Rica, la “Araña” Magaña de El Salvador, Nixon García el guatemalteco, y Arzú el hondureño, no eran más que los nicas.