Los barcos de veleros son una novedad para los turistas que visitan el Lago de Nicaragua. ( LA PRENSA/G. FLORES)

Barcos de vela surcan isletas de Granada

Ofrecen otra alternativa de diversión a turistas cuidando y protegiendo el medio ambiente [doap_box title=»Costos» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»] Curso de vela, incluye 20 horas de entrenador y examen para obtener licencia, por un precio de 350 dólares.Una hora de lancha: 25 dólares,Medio día de lancha: 75 dólaresDía entero: 140 dólaresSe les presta todo el equipo necesario […]

  • Ofrecen otra alternativa de diversión a turistas cuidando y protegiendo el medio ambiente
[doap_box title=»Costos» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»]

Curso de vela, incluye 20 horas de entrenador y examen para obtener licencia, por un precio de 350 dólares.
Una hora de lancha: 25 dólares,
Medio día de lancha: 75 dólares
Día entero: 140 dólares
Se les presta todo el equipo necesario y chalecos salvavidas.

Si desea una aventura diferente puede abocarse a Velago Nicaragua, escuela y alquiler de vela para los aficionados y turistas, ubicado en Granada, en playa El Paraíso, del Puerto Asese 1.5 Km. al sur, o al celular 4594699.

Variedad

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Navegan haciendo uso del viento de acuerdo a una ruta de seguridad y el punto de partida es El Paraíso

CORRESPONSAL/ GRANADA

El empresario Ferdinand Hofer explicó que dentro de la ruta de diversión para los turistas hay restaurantes, servicios higiénicos y playas donde se puede nadar. El tiempo de duración del recorrido está determinado por el cliente y la ruta seguir es trazada en dependencia del gusto del turista, pero sujeto a las zonas de seguridad estipuladas de acuerdo a un estudio de navegación.

La Gran Sultana cuenta con otro tipo de entretenimiento además de riqueza arquitectónica y playas: los barcos veleros que ahora surcan las aguas del Lago de Nicaragua.

La novedad fue introducida por los austriacos Ferdinand Hofer y Thomas Stoekl quienes están desde enero trabajando en este proyecto turístico.

“Venimos a mediados de enero y lo primero que hicimos fue buscar un sitio adecuado, porque no cualquier sitio es adecuado”, expresó Hofer, propietario de Velago Nicaragua.

Explicó que estos barcos necesitan de ciertas condiciones naturales para su operación y para eso se tiene que tomar en cuenta, por ejemplo, ir contra el viento, ya que no hay protección, no hay rompeolas, buscar un sitio protegido por el viento, porque para partir y llegar se necesita un punto calmo.

“Entonces (ese punto) lo hallamos en las isletas, pero no son todas, porque los veleros no son una lancha de motor, no se frena metiendo el retroceso, es otra cosa”, explicó el austriaco.

Agregó que los veleros avanzan y frenan con el viento, por lo tanto se necesita mucho de este elemento natural para que funcione, de lo contrario puede haber accidentes.

Explicó que todas la naves fueron traídas de Austria, donde habían sido utilizadas para escuela de vela, y llegaron a Nicaragua en un gran contenedor.

Hofer expresó que eligieron Nicaragua por tener un vínculo muy cercano con este país, ya que en el 91 prestó servicio social, además de un vínculo familiar, ya que uno de sus hermanos está casado con una nicaragüense. “Porque me he dado cuenta que por tan buenas que sean las condiciones hay que ser ecológicos, las lanchas contaminan y se necesita un freno, algo diferente, algo sano”, expresó.

Hofer dijo a LA PRENSA que además de veleros, tienen un yate, una lancha Hobiecat-14 de 14 pies a dos velas, es una lancha del tipo catamarán para dos personas, tres lanchas Gruben, de vela de 16 pies de largo, tipo yola, aptas para cuatro personas.

“Normalmente van dos tripulantes y dos pasajeros, pero también puede ir, si sabe navegar, sólo una persona”, enfatizó Hofer, lo cual según explicó, es un poco difícil ya que hay que manejar tres cosas, la vela mayor, la vela menor y el timón.

Explicó que en caso de accidente usan lanchas más rápidas, aunque aclaró que hasta ahora no ha habido ningún accidente.

Este entusiasta velerista tiene casi dos meses de estar prestando este tipo de entretenimiento, puesto que los meses anteriores han sido de preparación.

El empresario explicó a LA PRENSA que veleros funcionan como escuelas, ya que no permitirán el alquiler sin que las personas sepan navegar, se consideran una escuela, donde dan las clases y después se le alquila a la gente que solicite el servicio.

“Esto es mucho más complejo, nos tienen que demostrar que ya saben, les hacemos un miniexamen”, manifestó Ferdinand Hofer, asegurando que les enseñan las áreas disponibles para navegar, donde hay piedras, ya que ellos mismos, en tiempo de verano, han hecho un mapa de la zona. “Hay muchas piedra jaboneadas, son piedras que se miran pero sólo un poquito, voy a marcarlas en un mapa”, expresó.

Dentro de los servicios que prestan a los turistas están los de guía o ya sea que los visitantes hagan un curso de velas, los cuales incluyen formación de vela, formación teórica, cómo se hacen los diferentes tipos de nudos, los diferentes tipos de vientos y cómo afectan a la lancha, identificar los peligros y brindar primeros auxilios.

“Nuestra idea es hacer algo como un club, ya que la gente cuidaría más el material porque así lo verían como de la familia”, dijo Hofer.

Además quieren planificar carreras e invitar a niños de la organización Los Quinchos, “hacer como una fuente de trabajo a largo plazo, como una oportunidad de trabajar y aprender en esto”, concluyó.

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