Al rescate del henequén

Con el pasar de los años la falta de financiamiento ha frenado el cultivo de esta planta [doap_box title=»Comercialización del producto» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»] El presidente de la Cooperativa de Henequeneros de Madriz, Ramón Maradiaga, dijo que el desarrollo productivo y el crecimiento en la siembra dependerá del apoyo gubernamental y del mercado de compra. Hasta […]

  • Con el pasar de los años la falta de financiamiento ha frenado el cultivo de esta planta
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El presidente de la Cooperativa de Henequeneros de Madriz, Ramón Maradiaga, dijo que el desarrollo productivo y el crecimiento en la siembra dependerá del apoyo gubernamental y del mercado de compra.

Hasta la fecha la Asociación de Desarrollo Comunitario (Asodecom) de Somoto, les otorgó un préstamo revolvente de 380 dólares por manzana.

Con la fibra de la penca los campesinos también ofrecen productos artesanales como canastitas y adornos que oscilan entre los 20 y 50 córdobas.

El producto del henequén es utilizado para la elaboración de hamacas y muebles de pita, en el departamento de Masaya, aunque Cophema está en la búsqueda de mercados a nivel centroamericano.

Además de Nicaragua, el cultivo del henequén se realiza en Cuba, Costa Rica y México. En este último lugar se siembran más de 50 mil manzanas, en los Estados de Yucatán y Mérida.

Variedad

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Corresponsal/Madriz

En la década de 1960 el cultivo del henequén fue una alternativa de sobrevivencia para los campesinos del norte de Nicaragua, ya que esta planta se adapta a los terrenos resecos, no requiere agua para su crecimiento y resiste a las plagas. Sin embargo, después de 1990 perdió popularidad.

Ahora el cultivo de henequén (Agave Fourcroydes), conocido como pita o penca, está siendo rescatado por el campesinado del municipio de San Lucas, en el departamento de Madriz.

Según Ramón Ignacio Maradiaga Alfaro, presidente de la Cooperativa de Henequeneros de Madriz (Cophema), en la década de 1960, en los municipios de San Lucas, Somoto, Yalagüina y Totogalpa se sembraban unas cuatro mil manzanas.

PRODUCTORES ORGANIZADOS

Desde el 2004 unos 150 productores de la comunidad de Uniles, en el municipio de San Lucas, a 8 kilómetros y medio de la ciudad de Somoto, se organizaron en la Cooperativa de Henequeneros de Madriz (Cophema) para reactivar la siembra de la planta que es llamada penca o pita.

La Cophema cuenta con un centro de acopio, además de la maquinaria que comparten los productores para procesar la fibra de las hojas, con la que elaboran mecates, cabuyas, adornos artesanales, abono orgánico, alimento para el ganado y hasta alcohol.

Carlos Vanegas Galeano, de 57 años, uno de los operadores de la Cophema, afirma que en 2004 fueron reactivadas unas 250 manzanas.

“Esperamos que en los próximos meses se aumente el cultivo a 300 manzanas, ya que hay solicitud de ingreso a la cooperativa de unos 25 productores más”, agrega con optimismo Carlos Vanegas.

La meta es llegar a cultivar mil manzanas de plantas de henequén, no sólo en Uniles, sino en otras localidades de Madriz como Totogalpa, Yalagüina y Somoto, los mismos sitios que en años anteriores fueron tradicionales en la siembra de penca.

Cada manzana puede albergar 300 matas de henequén, las que producen dos veces al año de 46 a 60 quintales de hoja. Esto se resume en unos 24 mil córdobas anuales en ingresos al productor.

PROCESO DEL HENEQUÉN

Todo comienza con la siembra de la mata, que tarda cuatro años en crecer. Luego sigue el corte y deshilaje de la hoja, y el secado de la fibra que al final produce la materia prima que se extrae de manera artesanal en el centro de acopio.

Carlos Vanegas Galeano detalla que en la cooperativa laboran unas diez personas, dedicadas al trabajo de la hoja de henequén.

Las hojas son cortadas dos veces al año y la mata en sí tiene de 15 a 20 años de vida útil.

La misma cepa produce de 60 a 100 hojas, y el productor recibe 50 córdobas por quintal.

Los operadores de máquinas secan la fibra de pita sobre alambres, la cual llega a costar hasta 380 córdobas por quintal.

Las máquinas peinadoras se ocupan de darle la estructura de cabuya o mecate a la fibra, que luego son comercializados.

OTROS PRODUCTOS

Algunos campesinos de la comunidad de Uniles, dedicados por muchos años a la siembra de la pita, sostienen que la cepa ayuda a evitar la erosión de la tierra.

Los productores han aprendido a utilizar los desechos del henequén como abono orgánico para el cultivo de café, banano, plátano, maíz, frijol y plantas ornamentales.

El abono orgánico, con gran demanda entre los productores del departamento de Madriz, se cotiza a 40 córdobas el quintal.

De igual forma se extrae alcohol de la planta, y además de los desechos de la hoja se obtiene alimento en forma de concentrado para el ganado lechero y bestia caballar, el que se le brinda mezclado con melaza y sales minerales.

Por ahora los productores están en busca de financiamiento para la instalación de una fábrica de sacos de cabuya en la zona, ya que se ha comprobado que este material ayuda a conservar mejor los granos, a diferencia del saco sintético y de nylon.

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