Anciana. Plumilla de Carlos Montenegro. (LA PRENSA/ARCHIVO)

Chico Largo

Según la leyenda de los ancianos, muchos hombre sencillos hicieron pacto con Chico Largo y por eso se volvieron ricos de un día para otro. Él se complace esperando el día que toca llegar a traer el alma comprometida. El contrato procura una riquezas y el precio que hay que pagar es la entrega del […]

Según la leyenda de los ancianos, muchos hombre sencillos hicieron pacto con Chico Largo y por eso se volvieron ricos de un día para otro. Él se complace esperando el día que toca llegar a traer el alma comprometida. El contrato procura una riquezas y el precio que hay que pagar es la entrega del alma.

La leyenda cuenta que el Viernes Santo a mediodía aparece una mujer en el centro de la Laguna Charco Verde, se le puede ver peinándose con un peine de oro. Se dice que ahí es también la entrada a “un sitio encantado”, aquel lugar en donde esta preciosa mujer aparece y donde viven aquellas personas que “han sido vendidas por el endemoniado Chico Largo”.

Se dice también que Chico Largo convierte a la gente en ganado y que ese ganado encantado se vende en algunas ocasiones al matadero público de Moyogalpa o Altagracia.

Se cuenta que Chico Largo vendió a cambio de su alma, por el gozo de riquezas por cierto tiempo en su vida y que él es el enlace entre las personas que venden su alma al demonio.

Muchos han visto que a medianoche aparecen jinetes en briosos caballos negros haciendo ladrar a todos los perros y cacarean las gallinas, lo caballos relinchan y el ganado balea de espanto.

Luego se apagan y se encienden una luces brillantes, las luces alumbran el cadáver y los jinetes en medio de un estrépito infernal, recogen el cadáver.

Cuando alguien se atreve a encender la luz porque ha cesado el ruido, se encuentran que el cadáver ha desaparecido, se dice que se lo llevó Chico Largo, porque ya se había cumplido su plazo, el plazo del pacto con el demonio.

También se dice que el individuo que ha pactado con Chico Largo recibe “siete negritos”. Estos están para ayudarle en sus momentos difíciles y le sacan de cualquier apuro.

Pero siete años, sólo siete años puede tenerlos, luego debe pasárselos a otra persona, so pena de ser llevado al “Mundo encantado” en cuerpo y alma.

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