- Le exigían mucha plata para dejar en secreto aventura con admiradora
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BELLIARD EXTORSIONADO
En un caso que expone el lado oscuro del sistema de estrellas del deporte estadounidense, el dominicano Ronnie Belliard ha pasado de la alegría de haber ganado la Serie Mundial con los Cardenales de San Luis, a ser protagonista en una oscura historia de sexo y chantaje.
Belliard, casado y con dos hijos, acusa de extorsión a un hombre que previamente le había exigido dinero para mantener en secreto la relación del pelotero con Laura Edwards, la hija del supuesto chantajista.
Según detalles del caso, todo parece haber ocurrido el pasado septiembre, cuando los Cardenales batallaban por una plaza en la postemporada.
Al final, el equipo de San Luis avanzó a la Serie Mundial para vencer a los Tigres de Detroit, en una serie donde Belliard brilló como defensor de la segunda base de los Cardenales.
De acuerdo al testimonio que Belliard dio ante la corte, George Edwards, padre de la joven, le exigió al jugador 150,000 dólares para mantener en secreto que su hija Laura había quedado embarazada producto de la relación sexual que sostuvieron una sola noche la muchacha y él.
Después que Edwards padre se puso en contacto con el agente de Belliard, Dominic Torres, el pelotero decidió pagarle 25,000 dólares por una prueba de ADN a la muchacha y 125,000 si resultaba que él era el padre.
Empero, pocos días después de recibir el primer pago, George Edwards llamó a Torres y le dijo que su hija había tenido un aborto, pero igual exigió el resto del dinero para mantener el asunto en secreto.
“Las cosas, como según ellos dicen que pasaron, son totalmente infundadas”, dijo Belliard en una declaración a través de su agente. “He estado trabajando con el FBI desde un inicio para aprehender a este conocido extorsionista y a su hija”, añadió Belliard.
Milo Edwards, hermano de George, dijo que Belliard es culpable y dio otra versión de los hechos. “Comenzaron a negociar el dinero. Ofrecieron el dinero primero y ahora están diciendo que mi hermano está intentando conseguir su dinero”, declaró Edwards.
“Tenemos jugadores que son buenos padres y buenos ejemplos en la comunidad, pero también tenemos depredadores que utilizan su estatus, sus coches y dinero para aprovecharse de muchachas impresionables”, añadió.
El sórdido episodio subraya una vez más el miedo y la presión en que viven las estrellas del deporte estadounidense producto de su propia fama y fortuna.