Marlon no se enreda

[email protected] Entre 1979 y este 2007, Marlon Torres ha tenido tiempo para todo, como dice la Biblia. Tiempo para observar, para aprender, para conocer a los prójimos que se mueven en las esferas de nuestro pobre deporte, para saber por dónde aprieta más el zapato, para manejar el sentido del anticipo, para dominar el paralelogramo […]

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Entre 1979 y este 2007, Marlon Torres ha tenido tiempo para todo, como dice la Biblia. Tiempo para observar, para aprender, para conocer a los prójimos que se mueven en las esferas de nuestro pobre deporte, para saber por dónde aprieta más el zapato, para manejar el sentido del anticipo, para dominar el paralelogramo de intereses, y fundamentalmente, para cuidarse.

Recordemos que estudió y se graduó como Arquitecto, y es deportista desde pequeño. De manera que no le son extrañas las telarañas, y no les teme.

Proyectándose desde el departamento de Instalaciones Deportivas en 1979, Marlon comenzó un crecimiento, no propiamente acelerado, que le permitió convertirse en el brazo derecho de casi todos los que han sido directores del IND.

¡Imagínense cuánto provecho se le saca a esa tarea amigos! Así que, no hay secretos para él en la redondez de nuestro deporte.

Dispone de una frialdad llamativa. “Ese es tu problema, no el mío”, es una de las frases preferidas de quien siempre trata de no enredarse. Sólo asume compromiso con su trabajo, no con personas. Como si hubiera estado claro desde muy temprano, que todos pasarían y él quedaría.

Como operativo eficiente, ha sido competente y disciplinado, y ahora, por vez primera, con las riendas en sus manos salta a otro nivel sometiendo a prueba conocimientos y habilidades cultivadas.

Cuando habla de concentrar su esfuerzo en levantar de la lona el deporte escolar después de tanto tiempo de pura bulla, y empujar el deporte recreativo en los barrios, va directamente al grano.

Él no va a desgastarse con el Comité Olímpico, la Liga Profesional y las federaciones, que tienen sus estructuras bien definidas, cuentan con cierto respaldo económico por la ley y autonomía. Además, sabe que la situación actual no tiene nada que ver con la que se vivió en los años ochenta, con el IND rectoreando toda la actividad de acuerdo con su criterio.

Marlon podría comisionar a Amaru Ramírez, si es nombrado subdirector a manejar las relaciones con el CON y la Liga, en tanto María Antonieta, desde la Secretaría —si es nombrada— quizás atienda las federaciones. Claro, todo eso con su supervisión.

Pero los resultados que pretende colocar sobre el tapete son los del deporte escolar, haciéndolo atravesar por un resurgimiento que garantice volver a ser la cantera de otros tiempos por él vividos.

Y tiene suficiente gente a mano para tener éxito un proyecto como ese.

El Consejo del Deporte no lo incomoda. Conoce muy bien cómo medio-funciona, y hasta dónde puede llegar. No hay quien pueda jugarle bola escondida, ni interferir su proyecto.

Ahí lo tenemos, tranquilo como siempre, sin necesidad de andar con pastillas calmantes en los bolsillos.

Pienso que Marlon va a darle un giro interesante y productivo al IND. Precisamente, ese es ahora “su problema”.

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