Padilla, barbero

[email protected] “Cuando estoy lanzando, yo soy el dueño del plato”, decía Salvatore Maglie. Y cuando los bateadores lo olvidaban, él les daba una recordadita con disparos pegados, que por lo general iban próximos a la barbilla. Magli, conocido como el “Barbero”, cobró notoriedad cuando hizo oposición a Don Larsen en el único Juego Perfecto que […]

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“Cuando estoy lanzando, yo soy el dueño del plato”, decía Salvatore Maglie. Y cuando los bateadores lo olvidaban, él les daba una recordadita con disparos pegados, que por lo general iban próximos a la barbilla.

Magli, conocido como el “Barbero”, cobró notoriedad cuando hizo oposición a Don Larsen en el único Juego Perfecto que se ha lanzado en una Serie Mundial, en 1956, sin embargo, él tuvo su propia historia.

Después de debutar en 1945 con los Gigantes, se fue a la pelota mexicana al año siguiente tras firmar un contrato con los hermanos Pasquel y fue sancionado. Volvió a las Mayores hasta en 1950 y tuvo éxito.

En su primer año tras el regreso ganó 18 juegos y al siguiente (1951) saltó a 23, siempre con los Gigantes, pero su fama la adquirió al trabajar adentro, sin temor y dispuesto a probar que en efecto estaba al comando.

“Lo que más me gusta de Vicente Padilla es esa manera en que él se siente en control del juego”, dijo su mánager Ron Washington, el pasado lunes en el campamento en Texas.

A Padilla no le llaman propiamente el “barbero”, pero al igual que Maglie, no vacila en apartar “a base de piedras” a los bateadores que intentan reducirle su espacio en el homeplate.

El pinolero es líder de las Grandes Ligas en bateadores golpeados en las últimas cinco temporadas con 66. Y el año pasado encabezó la Liga Americana con 17.

Pero, el punto es, ¿le funciona esa estrategia?

Evan Grant, notable periodista del Dallas Morning News, ofrece los datos: tras golpear en dos ocasiones a A. J. Pierzynski en junio, los Medias Blancas sólo le anotaron una carrera en los siguientes 15 episodios. Y los Ángeles de Anaheim no le hicieron ni una, tras los sucesos de agosto, cuando incluso el nica fue suspendido por un par de golpes.

Así que no tiene sentido aplicar variantes. Para lanzar adentro hay que tener poder y valor. Y a Padilla da la impresión que le sobran esos dos elementos.

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