Un edificio en Bagdad quedó seriamente dañado después que dos carros-bombas explotaron en las afueras de un mercado. (LA PRENSA/AP)

Irak espera ola de violencia

Más de 60 muertos y unos 130 heridos fue el saldo del último ataque suicida, ayer [doap_box title=»Debate» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»] Un día después que el Senado estadounidense bloqueara una moción contra el aumento de tropas en Irak, los demócratas insistieron ayer en que seguirán la presión a la Casa Blanca y amenazaron con revisar el […]

  • Más de 60 muertos y unos 130 heridos fue el saldo del último ataque suicida, ayer
[doap_box title=»Debate» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»]

Un día después que el Senado estadounidense bloqueara una moción contra el aumento de tropas en Irak, los demócratas insistieron ayer en que seguirán la presión a la Casa Blanca y amenazaron con revisar el permiso dado en 2002 para ir a la guerra.

La guerra en Irak “es el peor error en política exterior jamás cometido en la historia de Estados Unidos”, por encima incluso del conflicto de Vietnam, dijo el líder de la mayoría demócrata en el Senado, Harry Reid.

“La guerra es complicada, pero la solución no es que nos marchemos. Es proporcionar los recursos y los refuerzos que nuestras tropas necesitan para hacer su trabajo y, al mismo tiempo, decirle a los iraquíes: tienen que empezar a hacerse cargo”, replicó el vocero presidencial Tony Snow.

efe

Pólvora seca

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Soldados estadounidenses se preparan para enfrentarse a rebeldes chiís y milicianos sunís

Bagdad/ AP

La resistencia suní debe mantener su pólvora seca para la guerra interna que comenzará cuando nos vayamos. Los chiís están esperando a ver si los presionamos de la forma en que hemos presionado a la población suní, dijo el coronel retirado Douglas McGregor, experto en asuntos militares.

Los soldados estadounidenses ingresaron ayer a Bagdad, preparándose para un enfrentamiento con rebeldes sunís y milicianos chiís, pero la mayor parte de los disparos escuchados fueron tiros al aire de policías iraquíes, quienes les abrían camino a sus convoyes.

Ello no significa que los extremistas se hayan rendido o que Bagdad esté camino nuevamente a la calma. Al menos 63 personas murieron y casi 130 resultaron heridas en dos atentados con automóviles-bomba cometidos ayer.

Sin embargo, la capital ha estado relativamente tranquila desde el inicio de la operación estadounidense el miércoles.

En tanto, parece que las partes en el conflicto, el gobierno iraquí, los rebeldes sunís y los milicianos chiís, están guardando sus recursos para el asalto siguiente, acaso el definitivo, una guerra civil que podría estallar tan pronto termine la acción estadounidense y empiecen a retirarse los soldados.

Más importante aún, el gobierno de mayoría chií parece no cumplir con la celeridad necesaria varias demandas estadounidenses, entre ellas la de actuar rápidamente en contra del dominio miliciano chií en Ciudad Sadr, donde tiene fuerte presencia un aliado del primer ministro.

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