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El Embajador de Estados Unidos, Paul Trivelli, aseguró ayer que es la comunidad internacional la interesada en que Nicaragua destruya los misiles tierra- aire Sam-7.
“Nuestra posición no ha variado y no es una posición solamente norteamericana”, dijo el diplomático, para luego referirse a la iniciativa de los ocho países más ricos del mundo (G8) , la Organización de Estados Americanos (OEA) y la Organización de las Naciones Unidas (ONU) que emprendieron una estrategia para destruir los misiles rusos.
Explicó que el trabajo de los organismos antes mencionados ha dado como resultado que más de 17 mil cohetes de ese tipo fuesen destruidos en los últimos dos años en distintos países. Sin embargo, Nicaragua aún conserva 1,051 misiles Sam-7 suministrados al Gobierno sandinista en la década de 1980 por la entonces Unión Soviética.
DECISIÓN NACIONAL
Trivelli puntualizó que la destrucción de los misiles debe hacerla el país tomando en cuenta su propia seguridad nacional.
Ortega ha asegurado que las armas deben conservarse ante el desafío que representa para el país una poderosa fuerza aérea de la vecina Honduras, con la que el país tiene litigios de territorios en el mar Caribe.
La asistencia militar de Estados Unidos a Nicaragua en el 2006 fue de 6.8 millones de dólares y este año aumentará a 10.4 millones, según fuentes de la embajada.