El embajador de Estados Unidos, Paul Trivelli, junto al canciller Samuel Santos y al jefe del Ejército de Nicaragua, Omar Halleslevens, ayer durante un acto público. (LA PRENSA/O MIRANDA)

Destrucción de Sam-7 es de interés global

[doap_box title=»Están seguros, dice Ejército» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»] El año pasado, el entonces presidente Enrique Bolaños solicitó a la Asamblea Nacional la destrucción de 600 de esas armas, pero el actual presidente Daniel Ortega se opone a desmantelarlas. Estados Unidos teme que los cohetes tierra-aire vayan a parar a manos terroristas, pero el Jefe del Ejército, […]

[doap_box title=»Están seguros, dice Ejército» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»]

El año pasado, el entonces presidente Enrique Bolaños solicitó a la Asamblea Nacional la destrucción de 600 de esas armas, pero el actual presidente Daniel Ortega se opone a desmantelarlas.

Estados Unidos teme que los cohetes tierra-aire vayan a parar a manos terroristas, pero el Jefe del Ejército, Omar Hallesleven, aseguró que las armas “están seguras”.

“Nicaragua ha destruido un buen número de los misiles, de forma unilateral. Creo que es una medida que la ha hecho para fomentar la confianza (…) eso es una contribución”, dijo el jefe del Ejército.

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El Embajador de Estados Unidos, Paul Trivelli, aseguró ayer que es la comunidad internacional la interesada en que Nicaragua destruya los misiles tierra- aire Sam-7.

“Nuestra posición no ha variado y no es una posición solamente norteamericana”, dijo el diplomático, para luego referirse a la iniciativa de los ocho países más ricos del mundo (G8) , la Organización de Estados Americanos (OEA) y la Organización de las Naciones Unidas (ONU) que emprendieron una estrategia para destruir los misiles rusos.

Explicó que el trabajo de los organismos antes mencionados ha dado como resultado que más de 17 mil cohetes de ese tipo fuesen destruidos en los últimos dos años en distintos países. Sin embargo, Nicaragua aún conserva 1,051 misiles Sam-7 suministrados al Gobierno sandinista en la década de 1980 por la entonces Unión Soviética.

DECISIÓN NACIONAL

Trivelli puntualizó que la destrucción de los misiles debe hacerla el país tomando en cuenta su propia seguridad nacional.

Ortega ha asegurado que las armas deben conservarse ante el desafío que representa para el país una poderosa fuerza aérea de la vecina Honduras, con la que el país tiene litigios de territorios en el mar Caribe.

La asistencia militar de Estados Unidos a Nicaragua en el 2006 fue de 6.8 millones de dólares y este año aumentará a 10.4 millones, según fuentes de la embajada.

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