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“La Iglesia procura estar al margen de los cargos”

El presidente Daniel Ortega le ofreció recientemente al cardenal Miguel Obando y Bravo coordinar el Consejo de Reconciliación Nacional. La posibilidad de que el Cardenal ocupe un cargo en el Gobierno ha generado expectativas en las estructuras jerárquicas de la Iglesia católica de Nicaragua El 30 de enero, el Presidente de la República, Daniel Ortega […]

  • El presidente Daniel Ortega le ofreció recientemente al cardenal Miguel Obando y Bravo coordinar el Consejo de Reconciliación Nacional. La posibilidad de que el Cardenal ocupe un cargo en el Gobierno ha generado expectativas en las estructuras jerárquicas de la Iglesia católica de Nicaragua

El 30 de enero, el Presidente de la República, Daniel Ortega Saavedra, creó mediante decreto el Consejo de Reconciliación Nacional. En una visita que hiciera al cardenal Miguel Obando y Bravo en ocasión de cumplir 81 años, le ofreció ocupar el cargo de coordinador del mismo. A sólo unos días, el Cardenal dijo que solicitaría al Papa Benedicto XVI autorización para aceptar el cargo, ya que según él, “sería el Papa el único que realmente puede conceder el permiso”.

Según Monseñor Sócrates René Sándigo, Obispo de la Diócesis de Chontales y Río San Juan y secretario de la Conferencia Episcopal de Nicaragua, a la Iglesia católica no le conviene la vinculación directa del cardenal Obando y Bravo con el Gobierno de Ortega y no precisamente porque se trate de Ortega sino porque el Código de Derecho Canónico, promulgado en Roma por el Papa Juan Pablo II el 25 de enero de 1983, prohíbe a los sacerdotes ocupar cargos públicos y vincularse con sectores políticos.

Monseñor Sándigo se remonta un poco más en la historia y cita las palabras de Jesús contenidas en el Evangelio según San Juan, cuando hablando con el Padre que está en los cielos, le dice: “No te pido que los saques del mundo sino que los preserves del mundo”.

“La Iglesia es una institución que apunta hacia el Cielo pero que necesariamente tiene que estar inmiscuida en las realidades terrenas, pero sin pertenecer a esas realidades”, resume monseñor Sándigo.

¿Qué impacto tendría en la Iglesia católica si el cardenal Miguel Obando y Bravo ocupa el cargo que le ofreció el Gobierno?

Personalmente me preocupa la confusión que puede haber en nuestra feligresía la cual no es totalmente sandinista. Sabemos que el actual Gobierno fue electo con un 38 por ciento (de los votos) y un 62 por ciento de nicaragüenses no ha votado a favor del actual Gobierno y puede haber una confusión en nuestra feligresía creyendo que él va a ocupar —en caso de que aceptara— un cargo al servicio de un gobierno de tendencia sandinista y se sentirían en su interior un tanto molestos.

¿El Cardenal Obando está subordinado a la Conferencia Episcopal de Nicaragua?

Como bien él lo ha dicho a través de los medios de comunicación, la Conferencia Episcopal es la Asamblea de los obispos que están ejerciendo un cargo en una diócesis o en una arquidiócesis, o en el caso de la Costa Atlántica, en el vicariato. En el caso del Cardenal, él no ocupa ningún cargo dentro de la Conferencia Episcopal, por tanto, él no es parte de ella y la Conferencia lo ve como un hermano emérito.

La Conferencia Episcopal no tiene ninguna potestad sobre ningún obispo emérito, ya que su dependencia es propiamente de Roma y es Roma quien determina lo que tiene que hacer en estos casos. Tendrá Roma que ver en qué consiste ese cargo para poder dar o no la autorización.

¿Usted cree que Roma le autorice ocupar ese cargo?

La Iglesia ha sido muy cautelosa en esto de conceder participación en acciones gubernamentales, hay claras normas establecidas desde antaño que regulan esto porque la Iglesia atiende a una feligresía que es de diversas tendencias políticas y por respeto a esas visiones distintas, procura mantenerse al margen para poder responder a esas esperanzas de fe que hay en una congregación.

Entonces, espera que la respuesta sea negativa.

Espero que se haga un análisis meticuloso, detallado; sobre todo, de las circunstancias que está viviendo Nicaragua. Nosotros, que estamos inmersos en las comunidades rurales, en los pueblos, en las ciudades, comprendemos y entendemos el pensar de nuestra gente y esperamos que la Santa Sede, a través de su representante Nuncio Apostólico esté bien informada de estas circunstancias y que a partir de ahí se haga el mejor de los juicios.

El Cardenal siempre ha participado como mediador en situaciones difíciles pero últimamente se le ha visto figurar aun más, ¿Ese figureo del Cardenal le afecta a la Iglesia católica?

Me viene a la mente un texto bíblico en el evangelio de San Juan donde el Señor Jesús hablándole al Padre le dice: “No te pido que los saques del mundo sino que los preserves del mundo”. La Iglesia es una institución que apunta hacia el Cielo pero que necesariamente tiene que estar inmiscuida en las realidades humanas, terrenas pero sin pertenecer a esas realidades. Es lo que pidió nuestro Señor Jesucristo en este texto, por tanto, si alguien dentro de ella se inmiscuye haciéndose parte de cualquier institución de cualquier tendencia, sin duda afectaría la fe de muchas personas.

En Nicaragua, la máxima autoridad de la Iglesia católica es monseñor Leopoldo Brenes. ¿Usted cree que el Cardenal Obando esté opacando a monseñor Brenes?

Yo considero que cuando un pastor está dentro de sus actividades concretas de buen pastor, ciertamente no va a salir diariamente en las noticias, porque realiza cosas cotidianas como atención a la feligresía, sacramentos, organización de actividades a favor de la fe de la población y por eso mismo yo creo que monseñor Leopoldo ha figurado ante los ojos de Dios como un buen pastor, como un hombre muy prudente, muy querido en los sitios donde ha trabajado; eso es lo más bonito que podemos encontrar en un buen pastor, que su figura trascienda ante los ojos de Dios.

ACERCA DEL ABORTO

La Iglesia católica jugó un papel protagónico en la modificación de la Ley 165 del Código Penal, penalizando la participación en un aborto terapéutico. En la marcha popular realizada en Managua el 24 de enero, miles de cristianos junto al cardenal Miguel Obando y Bravo, repudiaron el aborto en todas sus manifestaciones. No obstante, días después, el Cardenal dijo que las marchas eran en contra del aborto y no contra el aborto terapéutico, aconsejando la realización de un foro en el que determine la diferencia entre un aborto y un aborto terapéutico.

¿Qué piensa la Iglesia católica sobre el aborto?

La Iglesia distingue dos tipos de aborto, lo que se llama aborto espontáneo y el aborto provocado. Siempre la Iglesia ha tenido una postura invariable y jamás variará en ella, condena, no está de acuerdo con el aborto provocado porque es un acto del hombre contra el hombre mismo y, si bien hay otros actos en los cuales el hombre actúa contra el mismo hombre, en estos otros casos como, por ejemplo, el homicidio puede haber una oportunidad de defensa; en cambio, en el caso del aborto, la persona víctima no tiene oportunidad de defenderse. De ahí que la Iglesia siempre salga a favor de éstos que no tienen oportunidad de defensa. En todos los lugares y en todos los tiempos del mundo, el cristianismo católico siempre ha defendido y seguirá defendiendo la vida de los no nacidos.

Pero, ¿usted cree que existe un aborto realmente terapéutico, en el que amerite ser interrumpido el desarrollo de un niño para salvar la vida de la madre?

Cuando la ciencia era inexperta, podía entrar en la duda, pero a estas alturas de la vida hablar que se tiene que aplicar un aborto para salvar la vida de la persona sería estar hablando de que la ciencia se ha estancado; decir que la ciencia no es capaz de salvar las dos vidas, cosa que no es así.

Se menciona el embarazo ectópico, en el que el embrión se está desarrollando fuera de la matriz de la madre, se dice que en ese caso el niño no tiene ninguna oportunidad de vivir. ¿Considera que sacar a este embrión es un aborto?

En este caso concreto, no hay vía. Tarde o temprano la criatura será expulsada, no hay posibilidad de que llegue a su nacimiento; por tanto, esto se equipara a un aborto espontáneo, no es un aborto provocado. En este caso, la actuación médica no es para abortar, es simplemente para canalizar la expulsión de un feto que no es viable, de tal forma que no es un aborto propiamente dicho.

¿Se le puede llamar un aborto terapéutico a este caso?

Es que en este caso no está en riesgo la vida de la madre.

Si no se saca a tiempo, sí.

Tarde o temprano, cuando es descubierto, si no sale a su debido momento, se puede canalizar su expulsión, no es que se está matando a la criatura.

¿Entonces para la Iglesia católica, el concepto de terapéutico no es válido?

No es válido en tanto que es posible salvar las dos vidas. En Nicaragua se ha estado utilizando (el término) como un pretexto para abortar; en el fondo, yo pienso que las personas que discuten y quieren aplicar esto, lo que menos les interesa, creo, es salvar la vida de la madre, lo que más les interesa es tener un pretexto por el cual se canalice un aborto.

¿Qué opinión le merece que el cardenal Miguel Obando esté recomendando que se realice un foro para analizar la diferencia entre un aborto y un aborto terapéutico? Es decir, que no esté condenando ciento por ciento el aborto y se pueda abrir una brecha hacia el aborto llamándolo terapéutico.

Por la trayectoria del Cardenal, la Iglesia miró en él a una persona digna de ser príncipe en ella y, además, habiéndolo visto que participó con nosotros en la marcha contra el aborto, no creo que él esté abriendo la posibilidad para que se retome el artículo que permitiría volver a esa catástrofe, de que se esté facilitando 36 mil homicidios anualmente. Tal vez sus palabras no han sido entendidas correctamente, me imagino que Su Eminencia quiso abrir la posibilidad de que la gente estuviera mayormente convencida de que el aborto terapéutico no es la vía más sana para casos concretos de personas que al momento del embarazo estén corriendo peligro.

Fue el Obispo más joven del mundo

Monseñor Sócrates René Sándigo Jirón luce bien en su traje negro de sacerdote. Pero igual de bien se vería si llevara puesto un uniforme de beisbolista, de basquetbolista, de futbolista o de corredor de velocidad, pues a pesar de ser un clérigo desde su juventud y tener 41 años de edad, su apariencia física es excelente.

Y no es porque lleve una dieta balanceada o se las pase evitando comer comidas grasosas, sino porque además de recorrer a pie o a caballo grandes distancias para llegar a las comunidades más recónditas de su Diócesis, la que comprende Chontales y Río San Juan, también se ejercita cuantas veces puede. En uno de los pasillos de la Casa Episcopal hay tres máquinas de hacer ejercicios que dan cuenta de la condición física del sacerdote, como también lo hacen las diferentes cicatrices y operaciones que exhibe en el rostro y diferentes partes del cuerpo, recuerdos un tanto ingratos de cuando levantó pesas o practicó baloncesto, futbol, boxeo, entre otros deportes.

Es el noveno de los doce hijos que trajeron al mundo Isabel Jirón de Sándigo y Enrique Sándigo Pérez, en el municipio de Diriá, en Granada. Algunos piensan que sus padres eran filósofos, pues sus dos nombres aluden dos de ellos: Sócrates y René, pero a decir verdad el Sócrates lo tomaron de un calendario y René es el nombre de un tío materno.

A monseñor Sándigo le surgieron las inquietudes vocacionales en los ochenta, como le suele ocurrir a muchos jóvenes que se integran a los trabajos pastorales. Ahí descubrió que Dios lo quería “para algo”.

“Siempre he considerado que en la vida de cada persona Dios va trazando una historia. Surgió una pregunta que hasta el día de hoy diario se la hago a Dios, ¿para qué me querés?”, expresa.

En su extenso currículo destaca el haber estudiado en la Diócesis de Medellín, en Colombia, un sitio no muy tradicional en ese entonces.

Cuando pasaron los siete años correspondientes y pensó que le decía adiós a las aulas de clases, llegó monseñor Leovigildo López Fitoria y le dijo: Hijo quisiera que cuando regreses a Nicaragua, descanses y vuelvas a Colombia y estudies un postgrado, ya que tengo la intención de abrir un seminario en la Diócesis de Granada.

Así lo hizo y después de los dos años del postgrado volvió a trabajar en la construcción y fundación del seminario de Diriá, convirtiéndose en rector del mismo y párroco de su comunidad. “Fue una experiencia ser el párroco de mi mamá, de mi papá, de mis hermanos, de los amigos con quienes estudié, con quienes practiqué deportes”, expresa.

Luego viajó a Roma a continuar sus estudios. Al regresar fue asignado a la parroquia de San Jorge, en Rivas, donde permaneció cuatro años, después que creyó sería algo temporal. Fue nombrado vicario de la zona de Rivas, vinculándose con la dirección de otros sacerdotes.

“Ahí llegué a la conclusión de que Dios me vio cara de deportista, porque me ha hecho correr. Desde que me sacó de mi casa y empecé a estudiar, ser rector del seminario a los 26 años, y cuando tenía 39 años que me dieron la noticia de que había sido elegido para ser Obispo de la Diócesis de Juigalpa, lo que me convirtió en el Obispo más joven del mundo en aquel entonces, récord que conservé durante el 2005”, expresa. Además, es secretario de la Conferencia Episcopal de Nicaragua.

“¡Ah! ¿Era para esto que me querías Señor, pensé? Pero sigo preguntándole todos los días, ¿para qué me has llamado?”, se interroga.

Después de tantos años y tantas responsabilidades dentro de la Iglesia, monseñor Sándigo sigue esperando una respuesta.

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