- Hugo Chávez, Presidente de Venezuela, intenta reinventar el socialismo vía nacionalizaciones. Pero la cuenta no será gratis: la ola compradora llega con el precio del crudo a la baja
Caracas
El siglo XXI llegó también para el socialismo. Y sus formas están empezando a ser moldeadas en Venezuela. Lejos de los viejos conceptos de lucha de clases, plusvalía y explotación, el presidente Hugo Chávez avanza billetera en mano con su estrategia de nacionalización de empresas de electricidad, telecomunicaciones y petróleo.
Apuntalado por el 62 por ciento de los votos con los que alcanzó su reelección en diciembre pasado, Chávez salió decidido a radicalizar su revolución bolivariana. A comienzos de enero anunció la próxima nacionalización de Electricidad de Caracas —perteneciente al grupo internacional AES—, de la empresa de telecomunicaciones CANTV —la principal empresa de telefonía básica y la segunda operadora celular, cuyo principal accionista es la estadounidense Verizon—, y de las petroleras Total Statoil, Chevron-Texaco, ConocoPhilips, entre otras, que transforman unos 600,000 barriles diarios —la cuarta parte de la producción del país— de petróleo pesado en sintético en la Faja del Orinoco.
La pregunta que rebota entre empresarios y analistas venezolanos y extranjeros es si Chávez podrá convertir sus anuncios en hechos. “El Gobierno ciertamente está en capacidad de nacionalizar una serie de empresas estratégicas”, dice Francisco Rodríguez, ex asesor económico y financiero de la Asamblea Nacional de Venezuela hasta 2003 y catedrático de Estudios Económicos de América Latina de Wesleyan University. “(Pero) el Gobierno no puede expropiar estas empresas sin compensación y correr el riesgo de que las cortes norteamericanas congelen activos venezolanos en el exterior”.
Por esta razón, lejos de los discursos épicos de Chávez, el recientemente designado Ministro de Finanzas, Rodrigo Cabezas, admitió en una entrevista transmitida por el canal de televisión del Estado que el Gobierno no cuenta con el marco jurídico ni ha definido el mecanismo que utilizará para nacionalizar CANTV y Electricidad de Caracas. “Lo más probable es que se redacte una ley de nacionalización (…), pero la decisión es irreversible, no está en discusión”, dijo. Sin embargo, Cabezas advirtió que en el proceso “no habrá acciones arbitrarias desde el punto de vista jurídico; no se les va a quitar (la CANTV) a los dueños sin ningún procedimiento legal”. América-Economía trató de hablar con Cabezas en varias oportunidades, pero no logró pasar del filtro de sus asistentes.
Lo cierto es que no será gratis para Chávez llevar sus deseos a la práctica. Rodríguez advierte que sólo el costo de compensar a las empresas transnacionales será muy alto (se estima en más de US$15,000 millones). El problema para Chávez es que quizás no sea el mejor momento para iniciar este “ride” de compras. ¿La razón? El precio del barril de petróleo está entregando las primeras malas noticias en meses. En la primera mitad de enero el valor del crudo cayó 13 por ciento, para situarse en US$51, la cotización más baja desde mayo del 2005.
No obstante, el viernes el crudo cerró en US$59.89, pero aún muy por debajo del histórico US$77.03 de mediados del año pasado.
Las aspiraciones de Chávez, tal vez, tengan que esperar más de lo previsto. ¿Cuánto? Nadie lo sabe. Lo cierto es que, por el momento, el Gobierno venezolano no dispone de instrumentos jurídicos que le aseguren un proceso de reversión sobre los bienes de las empresas en favor del Estado.
LEY A MEDIDA
Rodríguez identifica dos opciones para concretar las anunciadas nacionalizaciones. La primera es la creación de una ley de nacionalización y la segunda consiste en la repetición de las técnicas de negociación que utilizó para la toma de tierras agrícolas, conocidas como el método Cha-Az. “El Gobierno amenazará con una expropiación total y después llamará a las empresas a negociar, ofreciéndoles un precio reducido por comprarles su participación”, dice. “Las empresas tendrán que enfrentarse a la alternativa de una confrontación legal prolongada o una salida rápida”. Rodríguez confía en reducir el costo de la compensación a menos de un tercio de su valor de mercado con este método.
Para iniciar esa pulseada, Chávez quiere contar por un plazo de dos años con una ley habilitante, que le otorgue poderes especiales para realizar la estatización. La última ley de ese tipo se extendió todo el año 2001 y permitió la elaboración de 49 decretos. Entre los instrumentos legales de entonces figuró la Ley de Hidrocarburos, que aumentó los impuestos para las petroleras productoras extranjeras. En todo caso, la aprobación de esa norma será un mero trámite, pues —tal como suele decir Chávez— el Parlamento es “rojo, rojito”, refiriéndose a su unánime conformación por 167 diputados integrantes del MVR (partido oficial, pronto PSUV) y otras organizaciones que apoyan al Gobierno.
¿Cómo están reaccionando las empresas ante la ofensiva del chavismo? CANTV y Electricidad de Caracas no han emitido ninguna respuesta pública. Pero no hay que hilar demasiado fino para prever el impacto de la medida en los sectores afectados. El mercado de telecomunicaciones venezolano, por ejemplo, ha registrado en los últimos tres años un crecimiento de 25 por ciento. Sólo en 2006, el número de suscriptores a la telefonía celular aumentó 40 por ciento. “Este tipo de decisiones espantan a los inversionistas, afectan el negocio y el empleo”, dice Carlos Giménez, director de Tendencias Digitales, empresa de investigación del mercado IT, en Caracas. “El mercado de las telecomunicaciones en Venezuela ha sido ejemplo y se ha distinguido, en la región y el país, por su aporte al PIB —con un ritmo ascendente— y sus niveles de inversión privada y extranjera”. Ese proceso está próximo a revertirse.
Aunque claro, la “revolución bolivariana” también tiene defensores en el campo empresarial. Si bien Alejandro Uzcátegui —presidente de Empresarios por Venezuela (Empreven), organización progobierno que reúne a más de 200,000 pequeños empresarios— señaló que todavía se desconoce la fórmula que aplicarán para la nacionalización, adelantó que respalda cualquier política del presidente “que promueva la participación e inclusión, contrario a los monopolios, roscas y oligopolios”. “Apoyamos la decisión del Ministro de Finanzas de incluir la reforma de la Ley General de Bancos y otras instituciones financieras, ya que eso permitirá a los pequeños empresarios tener acceso a los créditos”, dice. “Estamos de acuerdo con la reelección indefinida: Chávez es el hombre que tiene que dirigir el país por muchos años”. Curiosamente, Empreven tiene un convenio con CANTV para la capacitación tecnológica.
Para otros empresarios, el socialismo del siglo XXI tiene una lógica simple. “Blanco o negro; te adaptas o te vas”, dijo un alto ejecutivo, que prefirió la reserva para comentar.