- Este 14 de febrero Matagalpa cumple 145 años de haber sido erigida a la categoría de ciudad y sus pobladores celebran en grande la ocasión que coincide con el Día de San Valentín o Día del Amor y la Amistad
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Corresponsal/Matagalpa
En el Día de San Valentín, el 14 de febrero, Matagalpa cumplirá 145 años de haber sido declarada Ciudad. Y la combinación de ambas festividades, para el alcalde liberal Gonzalo Navarro Alonso, “es una coincidencia muy bonita, porque Matagalpa significa amor y amistad del pueblo para todos los pueblos: de Matagalpa hacia Nicaragua y el mundo, y de éstos hacia Matagalpa”.
Al anunciar las diferentes actividades organizadas por la Alcaldía para celebrar los 145 años de la ciudad de Matagalpa, el edil destacó la hospitalidad que históricamente ha caracterizado a los matagalpinos, calificándolos como “una sociedad de brazos abiertos”.
“Hemos sido una sociedad abierta para aquellos que quieren hacer de este pueblo su casa y por eso es que somos grandes: porque queremos a quienes nos visitan y a quienes se afincan en esta ciudad y es por eso que también estamos en condición de decir que Matagalpa es la ciudad más cosmopolita que tiene Nicaragua”, expresó Navarro.
Bordeada por cerros que ahora albergan a una buena parte de la población, la antigua Villa Matagalpa fue erigida a la categoría de Ciudad por decreto legislativo aprobado el 14 de febrero de 1862 por el Congreso Nacional de Nicaragua, durante el gobierno del general Tomás Martínez.
Cien años después, en 1962, iniciaron los tradicionales festejos por el aniversario.
“Tenemos que recordar al doctor José María Espinoza”, señaló Navarro, argumentando que “fue el impulsor de que en Matagalpa se celebrara el primer centenario de haber sido elevada a la categoría de Ciudad”.
OCURRENCIAS EDILICIAS
Además del carácter cosmopolita que el edil Navarro destaca de la sociedad matagalpina, la picardía de ésta prevalece en algunas anécdotas de ex gobernantes municipales, contadas por los historiadores.
En el libro Matagalpa y sus Gentes, el historiador Eddy Kühl Aráuz recoge una de esas “genialidades edilicias”, en una anécdota sobre Las Pozas del Río Grande de Matagalpa y el Policía Escolar.
“Instituido por el gobierno liberal de (José Santos) Zelaya, para fomentar y garantizar la educación primaria obligatoria, el Policía Escolar estaba encargado de vigilar e incluso arrestar a chavalos que no estuvieran en sus clases en las horas reglamentarias. Esto duró desde 1893 hasta 1950 aproximadamente”, refiere Kühl.
En el libro, el historiador explica que en aquella época los jóvenes se escapaban de clases para irse a bañar a las pozas del río, algunas de las cuales se identificaban con nombres de especies animales como la Poza El Chivo, Poza La Culebra y Poza El Mico. Esta última era llamada así por un petroglifo con forma de mono grabado por antiguos indígenas en una piedra que existía en el sitio.
En 1893, dice Kühl, las autoridades de Matagalpa tenían muchas quejas de parte de las niñas y las lavanderas que iban al río porque no podían bañarse ni lavar ropa debido a que los varones que iban a nadar lo hacían desnudos y espiaban a las mujeres.
“Entonces el Jefe Político, que era don Francisco Somarriba, quien además tenía muy buen humor, decidió terminar con el problema y mandó a publicar un bando, un decreto que era leído en las esquinas por unos soldados que marchaban al compás del redoble de tambores para llamar la atención del público que se detenía a oír”, refiere el historiador.
Según Kühl, el bando municipal decía: “El Jefe Político de Matagalpa, en vista de las quejas de las señoras lavanderas, y siendo una inmoralidad que los varones se bañen delante de ellas como Dios los trajo al mundo, es decir, con sus colgantes adornitos expuestos, y a fin de terminar con el problema del baño indecente en las pozas del Río de Matagalpa, por este medio público decreta: que de ahora en adelante los varones se bañarán solamente de ‘La Culebra’ para arriba y las mujeres de ‘El Mico’ para abajo. Cúmplase, so pena de obras públicas forzadas. Dado en la Ciudad de Matagalpa el día 17 de noviembre de 1893”.
EXTERMINIO DE CERDOS
Por su parte, el abogado e historiador Sergio Zeledón conserva un ejemplar de la revista Salud y Cultura, editada en marzo de 1962 y en la cual fue publicado un artículo con otras “genialidades”.
El reporte señala que “un alcalde (sin precisar nombre), queriendo sentar las primeras bases de higiene, publicó el siguiente decreto: Se ha notado que los chanchos (cerdos) vagan por todas partes, llenos de lodo y que se ensucian sin ningún miramiento. Por consiguiente: el que tenga chancho que lo amarre, el que no que no. De lo contrario se está ordenando su exterminio”.
El mismo artículo refiere: “Era cajonero en aquellos tiempos vivir en estado de guerra. El Jefe Político vivía enviando mensajes a los agentes de Policía así: ‘Sírvase citar a todos los hombres varones del sexo masculino, para que se presenten a la defensa de la patria’. El (agente de Policía) de Muy Muy contestó así: ‘Le estoy enviando la tercera remesa de voluntarios, favor devolverme los mecates que en las ventas ya no hay’”.