Ramiro Solórzano (Izqd.) en una entrevista con el periodista Mario Fulvio Espinoza. (LA PRENSA/ARCHIVO)

Se retiró “Fonguito”

Por 52 años fue anunciador del Estadio Nacional El popular “Fonguito”, o Ramiro Solórzano como lo llaman unos pocos, dueño de una voz poderosa y clara, silenciosamente le ha puesto fin a una carrera de 52 años como anunciador oficial del Estadio Nacional de beisbol. “Me voy satisfecho de haber servido bien. Dejo a mi […]

  • Por 52 años fue anunciador del Estadio Nacional

El popular “Fonguito”, o Ramiro Solórzano como lo llaman unos pocos, dueño de una voz poderosa y clara, silenciosamente le ha puesto fin a una carrera de 52 años como anunciador oficial del Estadio Nacional de beisbol.

“Me voy satisfecho de haber servido bien. Dejo a mi sobrino (Domingo Solórzano) que tiene la voz igual a la mía y sólo espero que se porte bien”, dice “Fonguito”, quien ahora tiene 74 años, pero aún recuerda cómo un sábado 5 de febrero de 1955, cuando era un chavalo inseguro, atrapado por el nerviosismo anunció tartamudeando a Napoleón Romero “Arena Blanca”, el campo corto del Bóer y primero bateador del campeonato de ese año.

El último bateador que anunció fue al cubano Yosvany Alamario, de los Leones y último out del segundo juego —y último en Managua— de la Serie Final de la reciente Liga Profesional.

Eso fue el pasado miércoles 31 de enero, a cinco días de su aniversario 52 como el hombre de los parlantes del coloso de concreto.

“Me di el gusto de anunciar a grandes jugadores. Mis favoritos eran Stanley Cayasso, que para mí es la máxima figura del beisbol nicaragüense; Duncan Campbell, Rigo Mena, Willie Hooker y en la época moderna a Nemesio Porras”, recuerda.

Aunque la mayor parte de su vida ha estado ligada al beisbol, jamás lo jugó. En su época de estudiante, era un atleta de pista y campo en el Instituto Ramírez Goyena y lo más próximo que estuvo al deporte rey de los nicaragüense, fue jugar janbol en “perreras” del colegio.

“Fonguito” se retira tranquilo sin pedir una despedida faustosa, como la merece. Eso sí, espera que cuando muera sea velado en el estadio, con música de la Sonora Matancera a todo volumen en los parlantes.

“Quiero que pongás que quiero agradecer a Bayardo Arce, porque gestionó para mí una pensión vitalicia con la que puedo vivir tranquilo, pero no voy a dejar de venir al estadio porque el beisbol es mi delirio”, comentó el anunciador más popular en la historia de nuestro beisbol y orgulloso miembro del Salón de la Fama del deporte nicaragüense.

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