CORRESPONSAL / BLUEFIELDS
Gracias a un préstamo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) al Gobierno de Nicaragua se invierte en el Hospital Regional Ernesto Sequeira Blanco, de Bluefields, Región Autónoma del Atlántico Sur (RAAS), 3.5 millones de córdobas en la rehabilitación de una red sanitaria para ese centro asistencial, debido a que la anterior se encuentra obsoleta, en desuso y fue construida hace 20 años.
La inversión del BID también contempla la construcción de un incinerador, que eliminará los desechos hospitalarios que el centro asistencial origina.
“No existía incineradores desde hace quince años, no existía un sistema apropiado para eliminar los desechos hospitalarios que se generan en el hospital”, reveló el director del Sistema Local de Atención Integral a la Salud (Silais), Donald Jarquín.
“La antigua red hidrosanitaria del hospital fue construida hace 20 años atrás, las condiciones de las tuberías están en desperfectos, rotas y no garantizaba un flujo sistemático y permanente en todos los servicios. Esta inversión dejará resuelto los problemas sanitarios y su disponibilidad de agua”, indicó el galeno.
Según fuentes extraoficiales, el incinerador será entregado a las autoridades de Salud en las próximas semanas.
LA PRENSA conoció que meses atrás uno de los quirófanos del hospital de Bluefields fue clausurado temporalmente debido a que tenía altos índices de contaminación y algunos pacientes que se habían tratado ahí habían enfermado aún más.
El quirófano luego fue limpiado, saneado y reactivado para darle atenciones a la población del Atlántico Sur.
“A los desechos les dábamos el trato tradicional, se recogía la basura y desechos hospitalarios y se depositaba en determinado lugar, algunos se incineraban directamente y otros que se enviaban al servicio de recolección pública”, anotó Jarquín.
La basura recolectada por funcionarios de la municipalidad de Bluefields, en instituciones, hospital de Bluefields, barrios y calles de esta ciudad, son arrojadas, previo tratamiento, en las afueras de esta localidad, estos desechos luego son recogidas por familias pobres que buscan algo de comida o qué revender.
“Eso exponía a cierto riesgo a la gente que manipulaba esto (la basura y desechos del hospital), también afectaba al ambiente”, concluyó el director del Silais, Donald Jarquín.