¿Son posibles los negocios inclusivos?

A través del tiempo, las desigualdades sociales en los países del llamado Tercer Mundo han sido el germen de los estados de pobreza y mientras la economía global crece, millones de personas no cuentan siquiera con un dólar al día para comer. A pesar de todos los esfuerzos existentes, dos tercios de la población mundial […]

A través del tiempo, las desigualdades sociales en los países del llamado Tercer Mundo han sido el germen de los estados de pobreza y mientras la economía global crece, millones de personas no cuentan siquiera con un dólar al día para comer.

A pesar de todos los esfuerzos existentes, dos tercios de la población mundial son considerados pobres, tomando como parámetro la falta de acceso a servicios de energía, agua, salud y mucho menos a oportunidades que no les permiten mejorar su nivel de vida. Según cifras de Naciones Unidas, en Nicaragua más del 45 por ciento de la población es pobre (2.5 millones son pobres y más de 700 mil viven en la extrema pobreza), por lo tanto la distribución del ingreso es un enorme reto para cualquier gobierno.

Es por ello que el sector empresarial debe ser un actor clave, así como proveedor de soluciones para contribuir a superar estas condiciones; mas no por caridad o filantropía, sino porque el concepto de hacer negocios con los menos favorecidos es un opción indispensable, siendo la apertura de mercados una demanda que requiere esfuerzo adicional y un cambio significativo en la manera de pensar y de hacer negocios.

Cierto es que como bien mencionó alguien “no pueden haber empresas prósperas en sociedades empobrecidas”, por lo tanto, es importante estar claros que las personas menos favorecidas deben ser atendidas por la vía de la asistencia técnica que ofrece el mismo mercado, sin barreras y con justeza en las relaciones de intercambio.

Para ello, los cambios culturales en el mercado son el hito que permite los verdaderos cambios. Por un lado, los empresarios ya establecidos deben mentalizarse en la flexibilidad y en el respeto por la legítima diferencia con las grandes mayorías de este país; desapegándose en consecuencia, de las prácticas habituales del ganar-ganar unilateral y apoyando las diferentes formas de inclusión económica.

Por su parte, los modelos de asociatividad (cooperativas, redes empresariales o MIPYME organizadas) deben visualizar la unidad en la dispersión, lográndolo por medio de una capacitación técnica y empresarial sostenida, para contribuir, de esta manera, a la construcción del capital social de sus comunidades u organizaciones.

Es por ello la importancia del término Negocio Inclusivo, como una estrategia o modalidad que puede ayudar a superar la pobreza de tal modo que el Consejo Mundial Empresarial para el Desarrollo Sostenible (WBCSD por sus siglas en inglés) en conjunto con el Servicio Holandés de Cooperación al Desarrollo (SNV) impulsan una relación que contribuye con una sociedad más sostenible y más equitativa fomentando negocios inclusivos que permitan: (1) a las familias en situación de pobreza, articularse a la dinámica del sector empresarial, aprovechando las oportunidades que ofrece el mercado; y, (2) a las empresas desarrollarse de forma sostenible, ampliando sus segmentos de mercado, hacia sectores de bajos ingresos.

Pero, este esfuerzo no será posible sin la participación activa, consciente y efectiva del sector empresarial, quien deberá encaminar sus pasos hacia la contribución de una sociedad más justa y equitativa y, para ello, ha nacido la Unión Nicaragüense para la Responsabilidad Social Empresarial (uniRSE) como plataforma de lanzamiento para la intercooperación empresarial y por la búsqueda de un desarrollo económico y social con valores y principios, a favor de la estresada y anémica economía nicaragüense. ¡El combate a la pobreza, empieza aquí y ahora!

Si bien los negocios juegan un papel importante en la creación de oportunidades, los negocios inclusivos promueven modelos empresariales donde todos deben ganar, encontrándose indiscutibles sinergias entre el valor financiero y el valor social de sus participantes.

En Nicaragua, existen importantes ejemplos a imitar que propician WAL-MART, Calzado MANICA o AGORA Partnership, entre otros (de los que hablaremos en otra ocasión), los que calladamente están contribuyendo al fortalecimiento de los negocios inclusivos.

El autor es Asesor Senior del Servicio Holandés de Cooperación al Desarrollo (SNV)

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