- Lily Bendaña de Montealegre preside la Fundación Operación Sonrisa en Nicaragua
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Tras un rostro amable y hermosos ojos verdes se encuentra una dama con una inmensa dedicación por ayudar al prójimo, misión que adoptó desde que regresó a Nicaragua con su familia, después de vivir 25 años en los Estados Unidos. Lily Bendaña coordina la responsabilidad social empresarial de Inversiones Almori, empresa de su esposo, Álvaro Montealegre, donde 150 empleados, en su mayoría jóvenes, dan seguimiento a los pacientes de la tercera edad de las clínicas de salud que el matrimonio tiene en San Antonio, Texas.
Otro gran reto en su vida ha sido desempeñarse como presidenta de la Fundación Operación Sonrisa Nicaragua, desde agosto del 2006. Su responsabilidad radica principalmente en la organización de las brigadas y la recaudación de fondos para las operaciones a niños con malformaciones faciales. Me gusta entrar en los hospitales con el corazón y acompañar a las familias en esos momentos tan duros. Con Operación Sonrisa aprendí que por más grande que sea la labor, se puede lograr si nos esforzamos día a día, expresa Bendaña.
Además, tiene otros proyectos personales enfocados en la ayuda social y cristiana. Entre ellos está la restauración de la parroquia Nuestra Señora de las Victorias, ubicada en el municipio de El Crucero. Por otro lado, da catequesis en el Colegio Americano una vez a la semana.
En medio de tantas responsabilidades, reconoce que a veces el día se torna una carrera de relevo para poder dividir el tiempo entre su familia y para sí misma. Sin embargo, asegura que reserva todas las noches y los fines de semana para estar junto a su esposo y a sus tres hijos: María Alejandra, de 17 años; Álvaro, de 11 y Gabriel, de nueve.
Un pilar fundamental en su vida es la fe católica, la que empezó a cultivar cuando dio a luz a su segundo hijo. Sentí que no podría con la carga, así que empecé a ver cómo lo hizo la Virgen María y aprendí sobre la fortaleza de las madres para criar a sus hijos, afirma.
Bendaña dice que la clave para el éxito en su matrimonio de 18 años es el apoyo mutuo en la vida profesional y que ambos buscan cualquier medio para comunicarse durante el día. Sabemos que hacemos lo mejor para crecer profesionalmente y compartimos la visión de ayudar a los demás, asegura.