- A propósito de la participación de Obando en el FSLN
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El Arzobispo de Managua, monseñor Leopoldo José Brenes Solórzano, recordó ayer que la Conferencia Episcopal de Nicaragua emitió una Carta Pastoral en agosto del año pasado, donde se señala que ningún sacerdote puede participar en partidos políticos ni en cargos públicos, en clara alusión al ofrecimiento que hizo el Presidente de la República, Daniel Ortega Saavedra, al cardenal Miguel Obando y Bravo, de que este último coordine el Consejo de Reconciliación Nacional, creado por decreto el pasado 30 de enero.
“Con esto, la Conferencia Episcopal volvió a confirmar lo que dijo en los años ochenta, que ningún sacerdote en funciones puede ocupar un cargo de carácter público”, afirmó Brenes. Explicó, también, que el Cardenal no depende de su persona ni de ningún Obispo, “él depende del Santo Padre”.
Monseñor Brenes, tras oficiar la misa dominical en la Catedral metropolitana, dijo que Obando y Bravo es un arzobispo emérito, pero que no desempeña ninguna función en la Diócesis de Managua.
Agregó que si bien el cardenal Obando y Bravo —que el viernes pasado cumplió 81 años— es miembro del Episcopado de Nicaragua, no tiene ningún cargo en la Conferencia Episcopal de este país.
Sin embargo, Brenes también argumentó que “conociendo al Cardenal, pienso que él no anda buscando esos cargos (…) el señor Cardenal se ha distinguido por esa actitud de servicio, yo sé que él es una persona que toma decisiones maduras y ponderadas, y siempre se pone bajo la mirada del Espíritu Santo”.
“Yo quisiera que en primer lugar no nos adelantemos a las críticas si acepta o no acepta, esperemos que él diga una palabrita”, sostuvo Brenes.
A la pregunta de que si el Cardenal asume el cargo se le podría ver como el representante de la Iglesia Católica en el gobierno, Brenes dijo: “No sería ese el sentimiento de la Conferencia Episcopal”.
Brenes también hizo referencia a la petición de jubilación que hiciera Obando al Vaticano. “Como todos sabemos, el año antepasado el Santo Padre Juan Pablo II dejó que él (Obando) pusiera en sus manos su renuncia; él (el Papa) aceptó y me nombró a mí como Arzobispo, entonces él (Obando), prácticamente a nivel directo, pues no tiene ninguna responsabilidad dentro de la Diócesis”.
Pese a que Brenes dijo que la Iglesia Católica ha ratificado su oposición a que un sacerdote tenga funciones en el gobierno, señaló que de aceptar Obando el cargo, esto no afectaría a la Conferencia Episcopal.
“Él es un buen ciudadano y eso en ningún momento va a perjudicar el trabajo de la Conferencia Episcopal, porque en la Conferencia Episcopal estamos muy unidos y trabajando por lo que es nuestra misión: llevar adelante el mensaje del Señor”, justificó el Arzobispo de Managua.
Sobre la creación del Consejo de Reconciliación y Paz, Brenes dijo que “siempre necesitamos reconciliarnos, siempre vemos que hay tensiones, mientras estemos en el mundo siempre estamos necesitando de la conversión, de la conciliación”.
Durante la década de los ochenta, Obando criticó duramente la participación política de sacerdotes que ocuparon cargos en el gobierno sandinista, principalmente la de Ernesto Cardenal que fue Ministro de Cultura, quien en 1983, con la primera visita del Papa Juan Pablo II a Nicaragua, fue amonestado públicamente por el máximo representante de la Iglesia Católica.
La Conferencia Episcopal de Nicaragua, siendo presidida por Obando, emitió en julio de 1981 un Comunicado Pastoral en el que, entre otras cosas, llamaba a los sacerdotes que trabajaban con el régimen sandinista, a que “no utilizaran ni invocaran su condición sacerdotal para apoyar o justificar atribuciones que son de la incumbencia estatal, o de la libre opción partidista”.
Además, dicho comunicado establecía que mientras estuviesen en el ejercicio de un cargo público y al servicio de funciones partidistas, deberían abstenerse de todo ejercicio del ministerio sacerdotal ya sea público o privadamente, dentro y fuera de la nación.