- La primera visita al odontopediatra es recomendable después de que el niño cumple su primer año porque del cuidado de sus primeros dientes depende la salud de los permanentes
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La aparición de los primeros dientes de su bebé es motivo de alegría, aunque para él significa molestias y una nueva etapa en su vida, a partir de ese momento, las visitas al odontopediatra tienen que iniciar.
La odontopediatra, Mónica Hernández Baldizón, de la clínica Centro de Alergias, señala que los primeros dientes de los bebés aparecen normalmente entre los tres y seis meses; sin embargo, eso puede variar según factores hereditarios. También afirma que algunos niños, incluso, pueden nacer con dientes o le pueden salir en el primer mes de nacidos, lo cual no es ningún motivo de alarma.
Existe el mito de que si le salen los dientes a temprana edad, la dentadura va a tener mayor predisposición a las caries; sin embargo, Hernández afirma que esa creencia es falsa porque lo que predispone las caries en bebés es el consumo de leche azucarada o cuando el niño se queda dormido con leche entre sus dientes y los padres no les hacen una limpieza después de sus comidas.
Un error que los padres cometen generalmente es empezar a lavar la boca de sus bebés hasta que tienen dos años. La especialista recomienda limpiar la boca del bebé con una gasa cuando no tiene dientes y, cuando ya empiezan a aparecer, iniciar el uso del cepillo pero sin pasta dental con flúor, porque el niño se la traga. En Managua existe un alto índice de fluorosis, los niños ingieren una cantidad excesiva de flúor, ya sea en el agua, la sal, la pasta de dientes y algunos jugos; por ello hay que usar pasta hasta que el niño tenga la edad suficiente para escupir, expresa Hernández.
Un niño puede tener su dentadura completa a los dos años y medio o a los tres, pero pueden existir sus variantes.
En ocasiones puede pasar que el niño tiene 14 ó 15 meses y sólo tienen un diente; en este caso, la especialista aconseja, llevarlo al odontopediatra para chequear que todo esté bien, mediante un examen físico o una radiografía.
Otra cosa que no pueden dejar de hacer los padres es estimular las encías, para favorecer el desarrollo de los maxilares y la erupción de los dientes. Cuando los niños comen alimentos sólidos, estimulan el crecimiento de sus dientes, pero si ellos pasan con dietas blandas, el desarrollo de sus dientes va a ser más tardado, lo mismo ocurre cuando el niño tiene siete años y no se le caen los dientes; por ello es necesario dejar que el niño muerda cosas un poco más duras; si son frías mejor, para aliviar el dolor o molestia que ocasiona el nuevo diente, señala Hernández.
Otro factor que causa malformaciones en la posición de sus dientes o en el hueso es cuando los niños se chupan el dedo o el labio, pero todo depende de la frecuencia, la intensidad y el tiempo con que lo hagan.
Cuando se chupan el dedo, los dientes comienzan a inclinarse hacia adelante, se deforma su premaxila, incluso, se le abre la mordida. Cuando se les abre la mordida, comienzan con proyección lengual, presionan la lengua contra los dientes superiores y abren más la mordida, luego empiezan con el hábito del labio, se chupan mucho el labio inferior, lo cual hace que los dientes inferiores se inclinen hacia adentro y los superiores hacia afuera, afirma Hernández.
En los casos anteriores, Hernández recomienda eliminar el hábito lo más pronto posible. Puede tomarle el dedito y sobárselo, ponerlo a pintar, a jugar, porque lo hacen cuando no tienen nada que hacer, pero no debe regañarlos por que muchas veces lo hacen para llamar la atención, expresa la especialista.
Según Hernández, se logran mejores resultados con niños bien pequeños, cuando se les colocan guantecitos. Si con ellos no logra eliminar el hábito, puede esperar a que tenga tres años o tenga sus muelas bien erupcionadas y ponerle una trampa lengual, una especie de rejilla que impide que el niño ponga el dedo en su boca de una manera placentera.
Hernández recomienda dejar el aparatito por lo menos por tres meses, ya que el hábito se quita inmediatamente pero si lo retira muy pronto, el niño va a recordar y vuelve a tomar el hábito. La trampa lengual también ayuda a corregir los trastronos que se han producido en la boca debido al hábito adquirido, es decir, los dientes que se salieron hacia adelante pueden volver a su lugar y tiene mejores resultados entre más pequeño sea el niño.
Dientes permanentes
Lo normal es que los niños empiecen a botar sus dientes entre los seis años y medio o siete; sin embargo, se puede dar el caso de que se le empiecen a caer a los cuatro años y medio; en este caso, la especialista aconseja investigar la causa porque puede ser que haya un problema endocrinológico y la niña esté desarrollando de manera acelerada.
Hernández afirma que también se puede dar el caso de agenesia, es decir, al niño le puede faltar un diente, nunca le va a salir, lo cual es un factor hereditario. También puede pasar que salgan dientes súper numerarios, lo cual se da con mayor frecuencia en la dentición de adulto, en estos caso se debe extraer la pieza porque muchas veces impiden que salgan los dientes definitivos.
Importancia de la odontopediatría
La primera visita al odontopediatra es recomendable después de que el niño cumple su primer año para que el médico, además de hacerle el examen físico, le haga una radiografía para comprobar que todo esté bien.
Según Hernández, en las primeras visitas los padres pueden saber qué es normal en la dentición de su hijo; además de que con ello se realiza un tratamiento preventivo, ya sea en caries o mala posición de dientes. También se va concienzando al niño sobre la importancia de cuidar sus dientes y se va formando un adulto, sin miedo al odontólogo.
Las visitas deben ser cada seis meses, especialmente cuando el niño está cambiando dientes; es decir, tienen dientes de leche y permanentes, porque es en esta fase donde se puede prevenir la mala posición de sus dientes, también es recomendable hacer sus limpiezas rutinarias.
Hoy en día no hay que esperar hasta los doce años para poner frenillos y corregir mala posición de dientes; existen tratamientos que se pueden iniciar desde los siete años, con ello se puede evitar un tratamiento de ortodoncia o hacer una combinación de ortodoncia y ortopedia maxilofacial, afirma Hernández.
Hernández señala que lo primordial es motivar al niño a cuidar sus dientes, porque si ellos creen que sus dientes no son importantes, no los van a cuidar, además los padres deben dar el ejemplo.