Educación: la educación familiar juega un papel preponderante en la construcción y fortalecimiento de la autoestima. Padres y madres seguros y con alta autoestima forman hijos e hijas seguros, con intereses y motivaciones claras.
Éxito: las personas con un alto nivel de inseguridad, tienen la tendencia a no lograr éxitos porque carecen de recursos que les permitan alcanzar metas para su realización personal.
Superación: se puede superar, siempre y cuando la persona tome conciencia que su inseguridad es un obstáculo para su crecimiento y desarrollo personal.
[/doap_box]
El objetivo central de todo ser humano es encontrar sentido y significado a su vida, lo cual contribuye no sólo a la búsqueda sino también al logro de su autorrealización en los diferentes ámbitos de su vida.
La autorrealización se logra a través de la confianza y seguridad de la persona; sin embargo, es todo un proceso de crecimiento y desarrollo consciente y, para ello, es importante tener clara nuestra identidad, visión y posición ante la vida, a partir de principios y valores ético-morales que nos guían y orientan.
Todos los seres humanos, sentimos la necesidad de ser valorados positivamente, queridos, protegidos y aceptados, lo cual nos explica que existe una estrecha relación entre el afecto, la seguridad el autoconcepto y la autoestima.
La seguridad es un componente vital en la formación del autoconcepto y la autoestima. Cuando hablamos del autoconcepto, nos estamos refiriendo a los sentimientos, actitudes, pensamiento, ideas, imagen y juicios de valor que se tiene de sí mismo.
La autoestima es el valor que se tiene de sí mismo, es la conciencia que tenemos de nuestras capacidades y habilidades en el plano emocional, físico y social, lo cual corresponde y se articula a nuestra naturaleza biológica, sicológica y social.
En virtud de lo anterior, podemos afirmar que nadie nace con un autoconcepto, autoestima y, consecuentemente, con una seguridad. Se adquiere y modifica a través de múltiples experiencias personales y relación con el entorno, es el resultado personal de los logros y fracasos vividos.
La seguridad se asocia a una buena autoestima, como también a un buen ajuste personal, las personas seguras, son expresivas, mantienen sólidamente sus principios y valores, confían en su capacidad para resolver problemas, se muestran sensibles ante las necesidades de las otras personas y mantienen coherentemente sus convicciones y no permiten que se les manipule.
La baja autoestima se expresa en una alta inseguridad, las personas presentan sentimientos de inferioridad, tristeza y desmotivación. La inseguridad lleva a las personas a ser hipersensibles a la crítica, su ambigüedad, indecisión, miedo y negativismo las lleva constantemente a equivocarse y a asumir una actitud de víctima, estando siempre a la defensiva.
Una persona segura es luchadora, tenaz, no se cansa ni claudica ante las adversidades, potencia los fracasos para alcanzar el éxito.