Un disco… ¿En estudio o artesanal?

Es común escuchar de algún artista nacional que está lanzando un nuevo disco, tan común que muchas veces pasa inadvertido, sin saber que grabar un disco implica esfuerzo y, sobre todo, mucho dinero Américo González es un sonidista aficionado que utilizando una computadora, un micrófono y una mezcladora de sonidos es capaz de grabar una […]

  • Es común escuchar de algún artista nacional que está lanzando un nuevo disco, tan común que muchas veces pasa inadvertido, sin saber que grabar un disco implica esfuerzo y, sobre todo, mucho dinero

Américo González es un sonidista aficionado que utilizando una computadora, un micrófono y una mezcladora de sonidos es capaz de grabar una producción discográfica a cualquier artista, o no artista, que requiera de sus servicios.

Hace unos ocho meses el grupo musical Guitarra de Madera Azul, con la ilusión que todo artista tiene de grabar un disco, optó por lo “artesanal”, y no por un estudio de grabación profesional. Solicitaron los servicios de Américo González y produjeron su tan esperado álbum: Inédito.

Hasta la fecha han vendido unas 100 copias, que son “quemadas” (reproducidas) por ellos mismos. Según confiesa Martha Arriaza, vocalista de la agrupación, aunque la producción fue mucho más barata que si la hubiesen hecho en un estudio de grabación profesional, no se siente satisfecha con el producto, sobre todo porque no es visto “como algo serio”, pero que no tuvieron otra opción debido a que al consultar los precios de un estudio, el más barato les cobraba cuatro mil dólares.

“Yo no estoy conforme con la calidad, ni los muchachos tampoco, pero estamos trabajando en eso. Nosotros queremos grabar (en un estudio), ese es nuestro sueño. Es un paso grandísimo (el disco artesanal), pero no es lo que soñamos”, lamenta.

Por su parte, González cuenta que a los chicos de Guitarra de Madera Azul no les cobró porque son sus amigos, pero que normalmente pide mil dólares por una grabación “artesanal”, la que incluye como máximo diez canciones.

¿GRABAR O NO GRABAR?

Para artistas nuevos, como Clara Grun, grabar en un estudio profesional es algo primordial para la carrera de cualquier cantante. A mediados del año pasado lanzó Pildorita del Caos, un disco grabado en el estudio Momotombo, que pertenece a la agrupación del mismo nombre, lo que representó para Clara la inversión de los ahorros de toda su vida. Según cuenta, el álbum le costó unos seis mil dólares.

Grun dice que todas las canciones que escribe las ha grabado de forma “artesanal”, pero para uso personal. Cuando tuvo el material suficiente para una producción que la diera a conocer como artista optó por grabar en un estudio, debido a que es de mejor calidad y “lo toman más en serio”. Ella lanzó 500 copias de su álbum, de las cuales ya ha vendido el 75 por ciento.

“Si uno quiere que su música suene en las radios tiene que hacerlo en un estudio”, agrega.

En este sentido, el cantautor Otto de la Rocha explica que los once discos que ha grabado en los 60 años que lleva de carrera artística, todos han sido en estudios de grabación, los que en su mayoría ya desaparecieron.

Él manifiesta que cada disco le ha costado diez mil dólares aproximadamente. Debido a su alto costo el intérprete del personaje Aniceto Prieto debe llevarlos a vender a sus presentaciones para recuperar la inversión.

EN EL EXRANJERO

Así como hay artistas que prefieren trabajar con un estudio de grabación nacional, en lugar de hacerlo de forma artesanal por cuestiones de calidad, hay otros que optan por los estudios extranjeros, argumentando que buscan un mejor trabajo del que les ofrecen aquí en el país.

Aunque Cristhian Somarriba, mejor conocida como Cristyana, dice que grabó su último disco en un estudio mexicano, buscando ampliar musicalmente el disco y no precisamente por la calidad. Sin embargo, reconoció que el estudio con el que trabajó es reconocido precisamente por su calidad.

Cristyana grabó en el estudio Kai Naha, que pertenece a la actriz mexicana Carmen Salinas. Sólo la grabación le costó 15 mil dólares, sin incluir la reproducción, diseño, fotos y promoción del disco.

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