Cal Ripken se retiró de las Grandes Ligas como símbolo de consistencia en el campo y ejemplo para las nuevas generaciones. (LA PRENSA/ARCHIVO)

Hombre de acero

[doap_box title=»Batalla de Gehrig» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»] Entre 1982 y 1987 Ripken jugó durante cada inning de cada juego hasta llegar a 8,243 en total, lo cual es otro récord muy difícil de atacar. Gehrig sólo jugó todos los innings de cada juego, durante la temporada de 1931. Ripken se ve mayor que Gehrig, pero vale […]

[doap_box title=»Batalla de Gehrig» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»]

Entre 1982 y 1987 Ripken jugó durante cada inning de cada juego hasta llegar a 8,243 en total, lo cual es otro récord muy difícil de atacar.

Gehrig sólo jugó todos los innings de cada juego, durante la temporada de 1931. Ripken se ve mayor que Gehrig, pero vale la pena señalar la batalla sostenida por Gehrig contra la arterioesclerosis lateral amiostrópica.

¿Hasta dónde hubiera llegado Gehrig sano? es una pregunta sin respuesta, el hecho es que Ripken se extendió hasta 2,632, es decir 501 juegos más.

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Cal Ripken, el más consistente

Cal Ripken es una segura escogencia para ingresar al Salón de la Fama en la próxima semana.

Chico bueno, admirablemente solvente en todas las gestiones que exige el juego, dueño de cifras que impresionan, consistente en su rendimiento a lo largo de 21 temporadas, bateador de 3 mil hits, dos temporadas con 40 o más jonrones, tres superando el centenar de impulsadas, cinco elevando su promedio encima de los 300 puntos y sobre todo capaz de estar en acción ininterrumpidamente en 2,632 juegos, borrando la marca de 2,130 establecida por Lou Gehrig, y que parecía poder resistir cualquier embestida por los siglos de los siglos.

Las comparaciones entre superestrellas, además de difíciles, son odiosas. En un momento como éste, nos preguntamos: ¿Cómo es posible diferenciar el grado de dificultad que atravesaron Lou Gehrig y Cal Ripken en ruta hacia sus increíbles rachas de consistencia? ¿para quién fue más difícil avanzar?

Cuando quebró la marca, Ripken había estado en el line up abridor como jugador del cuadro interior en cada uno de los 2,131 juegos. En los primeros 27 de la racha, funcionó como un tercera base que tomó el guante de Floyd Rayford, y en el resto del trayecto hacia la nueva marca, fue un short regular expuesto a todos los riesgos.

Después de la receptoría, la posición más exigente del juego es el campo corto. Verse involucrado en jugadas friccionadas es una constante para el short stop.

Ripken superó torceduras en sus tobillos, problemas en las rodillas, pelotazos peligrosos y malestares diversos mientras sus posibilidades crecían.

Gehrig en primera base tenía más reposo y menos presión. Desde siempre, la inicial ha sido un refugio para músculos cansados. George Brett, Harmon Killebrew, Mike Schmidt, fueron a parar a ese sitio para dosificar mejor su desgaste físico. De manera que en lo referente a mantenimiento con menor riesgo, Gehrig tuvo ventaja sobre Ripken.

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